José Rodríguez Pérez (72) nació en Malalhue, región de Los Ríos, y se crió en el sector de Rahue, al poniente de Osorno. Hoy es el científico chileno más citado del mundo durante más de una década consecutiva, reconocimiento que entrega anualmente Clarivate Analytics a través de su listado Highly Cited Researchers, y que lo ubica entre los investigadores con mayor influencia global en su campo. Premio Nacional de Ciencias Aplicadas y Tecnológicas 2014, director del Centro de Transición Energética de la Universidad San Sebastián y autor de más de 1.000 artículos publicados en Scopus, su historia comienza en las calles de un barrio obrero del sur de Chile.
Del Rahue osornino a los laboratorios de Erlangen
A los 13 años, en 1967, Rodríguez tomó solo un tren desde Osorno hacia Valparaíso para matricularse en la escuela técnica José Miguel Carrera, un liceo de la Universidad Técnica Federico Santa María (USM). No tenía un plan concreto: eligió electrónica porque le parecía entretenido el nombre y las radios lo fascinaban. Esa curiosidad infantil se transformó en vocación. Tras titularse de ingeniero civil eléctrico en la propia USM, donde también ejerció como docente, surgió la oportunidad de doctorarse en la Universidad de Erlangen, en el sur de Alemania. El choque cultural fue intenso, el idioma también, pero en tres años completó una formación especializada en control y transformación de la energía eléctrica que definiría su carrera entera.
Esa disciplina tiene un nombre técnico preciso: electrónica de potencia. Se trata del área de la ingeniería eléctrica que estudia cómo convertir energía de una forma a otra usando semiconductores de potencia y microprocesadores; por ejemplo, transformar el movimiento mecánico de un aerogenerador en corriente eléctrica utilizable, o convertir la energía de la batería de un vehículo eléctrico en movimiento. Es, en síntesis, el corazón tecnológico de la electromovilidad y de la transición hacia las energías renovables.
El artículo más citado en 70 años del IEEE y la huella osornina en la ciencia global
En 2002, Rodríguez publicó un artículo sobre inversores multinivel —equipos que transforman corriente continua en corriente alterna, fundamentales para los sistemas de energía renovable y los motores eléctricos— en la revista IEEE Transactions on Industrial Electronics, del Institute of Electrical and Electronics Engineers de Estados Unidos. Ese trabajo se convirtió en el documento más citado en los 70 años de historia de la publicación, una de las más prestigiosas del planeta en su especialidad.
Desde entonces, su presencia en el listado Highly Cited Researchers de Clarivate Analytics se ha mantenido por más de diez años consecutivos, un récord que pocos investigadores de cualquier país pueden exhibir. En 2024 superó los 1.000 artículos publicados en Scopus, además de recibir el Premio Educación del Colegio de Ingenieros de Chile y ser designado jurado del Premio Tesla 2025 del IEEE, la sociedad profesional de ingeniería más grande del mundo con 450.000 socios.
Desde 2023, Rodríguez dirige el Centro de Transición Energética (CTE) de la Universidad San Sebastián, institución que en menos de dos años posicionó a la USS como la segunda universidad del país en ingeniería eléctrica y electrónica según el Ranking Shanghái 2025. El CTE trabaja en acelerar el tránsito desde los combustibles fósiles hacia las energías renovables no convencionales, con foco en aplicaciones tecnológicas directamente escalables a la industria.
Para Rodríguez, el origen geográfico no es anécdota: es parte de la argumentación. Chile invierte menos del 0,4% del PIB en ciencia e investigación, muy por debajo del promedio superior al 2% de los países de la OCDE. Esa brecha, advierte, limita la capacidad del país de tomar decisiones fundadas en evidencia. Y si alguien lo sabe de primera mano, es quien partió de Rahue para llegar a ser el científico chileno con mayor influencia en la ingeniería mundial.









