Por Víctor Toledo, presidente del Colegio de Periodistas, Décima Sur, región de Los Lagos.
Hace casi un mes, el 14 de enero, fue presentado en Puerto Montt el Informe Anual del INDH sobre la situación de los derechos humanos en Chile, en cuyo capítulo cuatro se refiere a “Garantías del derecho a la libertad de expresión y límites a los discursos de odio”. Hoy, en el Día Nacional de la Prensa les invitamos a reflexionar sobre esto.
No corren tiempos gratos para la prensa tradicional, en nuestro país y en la región medios escritos, radio y televisión están haciendo frente a un explosivo aumento de medios informales, perfiles de redes sociales, pasquines digitales y otros que han logrado captar la atención de las audiencias por medio del morbo, la funa, el sensacionalismo, los discursos de odio y la simplonería informativa. Una realidad que tristemente no sólo afecta a la prensa también atenta contra nuestro derecho ciudadano de acceso a la información.
Desde una perspectiva global, la colera también se ha tomado los contenidos de redes sociales, convertidas en verdaderas trincheras en una guerra por la imposición de post verdades que buscan desestabilizar gobiernos, mercados o incluso creencias religiosas.
En medio de esta vorágine de datos y posteos, medios tradicionales pueden verse tentados en su afán de sobrevivir, a sumarse al circo de la desinformación, de la banalidad informativa o el efecto manada que puede generar la obsesión por un like. Debemos salir de ese escenario, la prensa no puede ser arrastrada ni absorbida por la colera, mucho menos puede convertirse en su generador.
En los tiempos que vivimos como país, estamos frente a grandes desafíos, en los últimos 10 años hemos visto un proceso de crispación y radicalización de posturas en nuestra sociedad, escenario en el cual, y en los tiempos que vienen, el rol de la prensa será fundamental, no para ensalzar, no para atacar, si no para llevar templanza, regresando al dato, a la investigación, a la contrastación de fuentes. Porque allá afuera, en las calles, en los barrios, en los espacios laborales, en esa cocina en donde arde la leña y suena una radio o se lee un diario, hay una persona que quiere y necesita informarse sin odio.
Así las cosas, en este 13 de febrero, Día Nacional de la Prensa, en que conmemoramos la primera edición de La Aurora de Chile y al padre del periodismo Fray Camilo Henríquez y su legado, junto saludar y agradecer el trabajo de la prensa y quienes hacen carne los principios del derecho a la libertad de expresión y de información, les invitamos también a defender más que nunca la autonomía, la rigurosidad, la templanza y la ética en el ejercicio profesional de un oficio tan noble como es llevar información a la ciudadanía.









