24 adultos mayores quedarían en la calle por fin de convenio en Puerto Montt

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Resumen generado automáticamente con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por Mirada Sur.

El Servicio de Salud del Reloncaví decidió terminar su convenio con el Hogar Señora Mary, en el sector La Vara de Puerto Montt. Los 24 residentes, todos adultos mayores, podrían quedar sin hogar y ser hospitalizados como pacientes judicializados.

Veinticuatro adultos mayores que residen en el Hogar Señora Mary, ubicado en el sector La Vara de Puerto Montt, podrían quedarse sin hogar tras la decisión del Servicio de Salud del Reloncaví de poner término al convenio que financiaba su atención. Funcionarias del recinto denunciaron que la comunicación fue abrupta, sin aviso previo suficiente, y que el impacto emocional en los residentes ha sido severo: al menos una adulta mayor habría expresado preferir morir antes de ser trasladada, y otro residente amenazó con realizar una huelga de hambre.

El convenio que sostenía a los residentes de Puerto Montt

El Hogar Señora Mary operaba mediante un convenio con el Servicio de Salud del Reloncaví, entidad que administra la red de salud pública de las provincias de Llanquihue y Palena, en la región de Los Lagos. El recinto acoge a personas de la tercera edad de manera permanente, en la mayoría de los casos hasta el fallecimiento, bajo un modelo similar al Programa de Familias de Acogida que el Estado aplica para la protección de menores. Esta continuidad residencial genera vínculos afectivos profundos entre los usuarios, lo que hace especialmente crítica cualquier ruptura del vínculo institucional que sostiene el hogar.

Según denunció la vocera del recinto, Tamara Alarcón, el quiebre del convenio habría tenido como detonante acusaciones de presuntos malos tratos y deficiencias de infraestructura formuladas por una funcionaria del Servicio de Salud del Reloncaví. Sin embargo, desde el entorno del hogar acusan que dichas acusaciones no fueron respaldadas con fiscalizaciones formales antes de adoptarse la decisión. El Servicio de Salud del Reloncaví no entregó respuesta oficial al cierre de la cobertura periodística.

Residentes descompensados y sin certeza de reubicación

Alarcón describió la situación de los residentes como crítica. «Tenemos abuelitos descompensados. Hay una abuelita que llegó de hecho al hogar por intentos de suicidio. Ella dijo claramente: ‘Yo prefiero morir antes de irme de acá’. Hay otro abuelito que quiere hacer huelga de hambre», relató la vocera. Añadió que los adultos mayores reaccionan con angustia cada vez que suena el timbre del hogar, temiendo que lleguen a buscarlos. Incluso, según Alarcón, los propios residentes discutieron entre sí la posibilidad de organizarse para defender su permanencia en el recinto.

Desde el Servicio de Salud del Reloncaví se indicó únicamente que los adultos mayores estarían por ser reubicados. Sin embargo, las funcionarias del hogar temen que esa reubicación implique que los residentes sean catalogados como pacientes judicializados y derivados a hospitalización, una medida que consideran desproporcionada para personas que no tienen patologías que justifiquen una internación clínica.

La situación se agravó además por el corte del financiamiento asociado al convenio. Sin esos recursos, el hogar continúa prestando el servicio a sus residentes pero ya sin respaldo económico institucional, por lo que durante esta semana comenzaron a recaudar apoyo entre vecinos del sector.

La crisis del Hogar Señora Mary no es un caso aislado en el contexto nacional. El programa Más Adultos Mayores Autovalentes (Más AMA), que beneficiaba a más de 130.000 personas en 248 comunas del país mediante convenios entre los 29 Servicios de Salud y los municipios, enfrentó en 2025 la amenaza de cierre por recorte presupuestario para 2026, generando alertas de académicos y organizaciones de salud pública sobre el impacto del desfinanciamiento de la red de cuidados para la tercera edad. En ese escenario, la situación de Los Lagos expone una vulnerabilidad estructural: cuando un convenio cae, no existe un mecanismo automático que garantice la continuidad del cuidado ni la protección de los residentes afectados.