El Hospital de Puerto Montt (HPM) se consolidó como el único establecimiento de la red de salud pública en la macrozona sur austral que cuenta con un Comité de Dieta Cetogénica especializado en el tratamiento de pacientes pediátricos con epilepsia refractaria, una condición que afecta a quienes no logran controlar sus crisis con fármacos convencionales. La estrategia, aplicada con criterios clínicos estrictos, atiende a niños y niñas de entre 1 y 9 años.
La iniciativa funciona a través de un equipo multidisciplinario que integra neuróloga infantil, pediatra nutrióloga, nutricionistas, enfermera y trabajadora social. Según se explicó desde el recinto, el programa busca ofrecer una alternativa terapéutica para un grupo de pacientes que enfrenta un escenario especialmente complejo: 30% de las personas con epilepsia no responde a tratamientos farmacológicos tradicionales, situación que se asocia a la epilepsia refractaria.
La neuróloga infantil del HPM, la Dra. Carla Soto, detalló que el diagnóstico de epilepsia refractaria se establece cuando se han usado de manera adecuada más de dos fármacos anticonvulsivantes sin obtener una respuesta médica satisfactoria ni el control de las crisis. En ese contexto, el comité apunta a ampliar las posibilidades terapéuticas con un enfoque que requiere seguimiento permanente y cumplimiento riguroso por parte de las familias.
Desde el componente nutricional, la pediatra nutrióloga del hospital, la Dra. Gloria Sánchez, subrayó que la dieta cetogénica no corresponde a un cambio alimenticio convencional, sino a un tratamiento médico estricto. Su objetivo, precisó, es modificar el sustrato energético cerebral: en vez de usar glucosa, el organismo pasa a utilizar cuerpos cetónicos como fuente principal, lo que se asocia a una disminución de la excitabilidad neuronal y, con ello, a una reducción de las crisis en determinados pacientes.
Un tratamiento médico con control metabólico y apoyo familiar
El HPM recalcó que el proceso metabólico inducido por la dieta cetogénica exige un control clínico riguroso, con monitoreo metabólico y una suplementación continua de vitaminas y minerales esenciales, para resguardar el desarrollo seguro de cada paciente pediátrico. Por lo mismo, el ingreso al programa se realiza bajo criterios definidos y no como una intervención general.
El protocolo considera la derivación desde el policlínico institucional, la realización de exámenes orientados a descartar contraindicaciones metabólicas y una evaluación psicosocial. Esta última, explicaron, busca garantizar el compromiso del grupo familiar y la adherencia a un régimen que requiere planificación diaria, controles periódicos y seguimiento estrecho del equipo tratante.
En la práctica, el comité trabaja con familias que deben sostener pautas estrictas, tanto en el hogar como en los espacios educativos y de cuidado. Por ello, la coordinación con apoyo de enfermería y trabajo social forma parte del acompañamiento, de manera de asegurar que el tratamiento se mantenga de forma consistente y segura en el tiempo.
Casos con disminución total de crisis y rol de un comité especializado
La efectividad del trabajo clínico, señalaron desde el hospital, se refleja en experiencias locales donde la implementación del régimen terapéutico, bajo supervisión especializada, logró reducir hasta en un 100% las crisis convulsivas en algunos pacientes diagnosticados. El recinto enfatizó que estos resultados se observan en el marco de indicaciones médicas estrictas y controles permanentes, considerando la variabilidad de respuesta según cada caso.
El balance comunicado por autoridades del Hospital de Puerto Montt planteó que este avance posiciona al establecimiento como un referente de alta complejidad para la salud pública en las regiones del sur del país, al disponer de una estructura formal dedicada a un tratamiento que requiere especialización clínica y coordinación interdisciplinaria.
En el componente humano del proceso, el hospital compartió el testimonio de Rodrigo Carrasco, padre de Mateo, paciente del HPM, como parte de las familias que han sido acompañadas por el programa. La experiencia, indicaron, refuerza el valor de contar con un equipo estable, protocolos claros y seguimiento continuo, especialmente en diagnósticos que no responden a los esquemas farmacológicos habituales.
Con el comité ya instalado y en funcionamiento, el Hospital de Puerto Montt mantiene activo este abordaje como opción terapéutica para pacientes pediátricos con epilepsia refractaria, con ingreso por derivación institucional y evaluación clínica integral, consolidando una oferta especializada en dieta cetogénica pediátrica en el sur austral del país.









