La Unión dio un paso relevante en materia de apoyo social al formalizar el ingreso de 60 familias al Centro Comunitario de Cuidados del sector El Maitén. Se trata del primer dispositivo de este tipo en la Provincia del Ranco, orientado a acompañar a cuidadores y cuidadoras, y a personas en situación de dependencia, con un modelo que apunta a reducir una carga que en muchos hogares se vive en silencio y sin relevo.
El hito se concretó en una ceremonia de bienvenida encabezada por el alcalde de La Unión, Saturnino Quezada Solís, junto al SEREMI de Desarrollo Social y Familia, Juan Sebastián Guerra. La puesta en marcha del centro responde a un convenio estratégico entre la administración municipal y el Ministerio de Desarrollo Social y Familia (MIDESO), con el objetivo de mitigar la carga física y emocional de quienes realizan labores de cuidado no remuneradas.
En la práctica, el Centro Comunitario de Cuidados busca responder a una realidad cotidiana: cuando una persona requiere apoyo permanente, la familia —y especialmente quien asume el cuidado— suele reorganizar su vida completa en torno a esa necesidad. Eso impacta en la salud mental, el descanso, las posibilidades de trabajar o estudiar, y también en la vinculación social. El nuevo espacio pretende ofrecer un soporte concreto, sostenido y cercano, evitando que el cuidado recaiga únicamente en la voluntad individual.
Uno de los aspectos centrales del dispositivo es su enfoque de intervención dual. Esto significa que el centro permite la atención simultánea de ambos integrantes del núcleo familiar: por un lado, quienes cuidan; por otro, quienes reciben cuidados. La idea es que el acompañamiento no obligue a elegir entre “ir a una actividad” o “quedarse en casa cuidando”, sino que el apoyo ocurra en paralelo dentro del mismo recinto.
En el caso de las y los cuidadores, el centro contempla soporte psicológico y talleres preventivos de agotamiento, a cargo de equipos multidisciplinarios. El foco está puesto en el desgaste asociado a la labor de cuidar —muchas veces prolongada y sin pausas— y en la entrega de herramientas para enfrentar situaciones complejas que se repiten en el día a día, desde el cansancio crónico hasta el aislamiento.
Mientras eso ocurre, las personas cuidadas acceden a atención especializada de una terapeuta ocupacional, en espacios adaptados dentro del mismo centro. Con ello, el dispositivo no solo busca “acompañar”, sino también responder a necesidades concretas de estimulación, funcionalidad y bienestar, resguardando condiciones adecuadas para una atención segura y pertinente.
El alcalde de La Unión, Saturnino Quezada Solís, subrayó que este avance reafirma el compromiso de la capital provincial con las políticas nacionales de cuidados. Además, recalcó que con la puesta en marcha del centro, la red municipal de apoyo y cuidado en La Unión amplía su cobertura a cerca de 200 familias, al articularse con diversos programas locales que operan de manera coordinada en la comuna.
Desde la implementación, el equipo a cargo ha destacado el componente de justicia social que implica reconocer el cuidado como una necesidad pública y no como un asunto exclusivamente privado. El profesional encargado del programa, Alfredo Solís, calificó el inicio de este dispositivo como un hito fundamental para orientar atenciones directas hacia un segmento históricamente invisibilizado, especialmente en territorios donde las redes familiares suelen suplir lo que no siempre llega a tiempo desde el Estado.
El valor del centro también se refleja en las historias de quienes se integran. Una de las usuarias, Fabiola Ehijos, cuidadora de su esposo con diagnóstico oncológico, expresó el alivio que representa contar con acompañamiento institucional tras años de ejercer esta labor en soledad. Su testimonio pone rostro a un problema extendido: el cuidado permanente suele sostenerse con esfuerzo personal, pero sin apoyo profesional ni contención emocional.
De cara a los próximos meses, el desafío será consolidar el funcionamiento del centro como parte estable de la red local de cuidados, asegurando continuidad en las atenciones, coordinación con los programas municipales ya existentes y acceso efectivo para las familias incorporadas. En una provincia marcada por distancias y múltiples realidades rurales y urbanas, este primer Centro Comunitario de Cuidados abre una ruta que podría orientar futuras acciones para fortalecer la protección social en el territorio del Ranco.









