Chaitén, Palena y Futaleufú dieron un paso clave para la sanidad apícola del sur austral: el pasado 20 de febrero, en una ceremonia realizada en la comuna de Palena, se concretó la firma oficial de la Resolución del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) que declara a estas tres comunas de la Región de Los Lagos como Zona Libre de Loque Americana, Loque Europea y Acarapisosis. El hito no solo formaliza años de vigilancia sanitaria, sino que también establece nuevas reglas para resguardar el estatus alcanzado.
La declaración se sustenta en un trabajo territorial sostenido y en evidencia técnica recogida en el marco del programa de vigilancia ejecutado entre 2017 y 2025. Durante ese período, no se registraron focos de estas enfermedades en las tres comunas, lo que permitió consolidar un estatus sanitario descrito como robusto y verificable, en una zona donde la apicultura convive estrechamente con ecosistemas de alto valor.
En términos productivos, la actividad apícola local se expresa en cifras concretas: en Chaitén, Palena y Futaleufú se contabilizan 68 apicultores, 95 apiarios y 1.265 colmenas. Se trata, principalmente, de una apicultura de pequeña y mediana escala, pero con incidencia directa en economías familiares, encadenamientos rurales y diversificación productiva en la provincia de Palena.
El Director Regional del SAG Los Lagos, Francisco Briones, explicó que el logro también está asociado a condiciones territoriales consideradas estratégicas. Entre ellas mencionó el aislamiento geográfico natural, la baja densidad apícola, la existencia de puntos de control permanentes del SAG y la continuidad sanitaria con la región vecina de Aysén, declarada Zona Libre de Loque Americana el año 2019. Ese entorno, afirmó, aporta ventajas para prevenir el ingreso y dispersión de enfermedades.
Las patologías declaradas libres tienen relevancia nacional por su impacto productivo y por las obligaciones que implican. Se trata de Loque Americana (Paenibacillus larvae), Loque Europea (Melissococcus plutonius) y Acarapisosis (Acarapis woodi), todas de denuncia obligatoria en Chile. Desde la perspectiva sanitaria, su control y erradicación son prioridad, porque pueden afectar colmenas, productividad y la disponibilidad de polinizadores esenciales para los ecosistemas.
El anuncio fue acompañado por autoridades locales y representantes sectoriales. Asistieron el alcalde de Palena, Julio Delgado; la alcaldesa de Chaitén, Clara Lazcano; el alcalde de Futaleufú, Fernando Grandón; la Delegada Presidencial Provincial (s), Angélica Arias; el Director Regional del SAG Los Lagos, Francisco Briones; la jefa de oficina SAG Chaitén, Cindy Muñoz; el jefe de la División de Protección Pecuaria del SAG, Carlos Orellana; el Jefe de Área INDAP Palena, Marcelo Gallardo; además de concejales de la municipalidad de Palena y representantes del mundo apícola local.
Más allá de la ceremonia, el trasfondo es un trabajo coordinado en el territorio. El nuevo estatus sanitario para estas tres comunas de la provincia de Palena fue presentado como resultado de la articulación entre el Servicio Agrícola y Ganadero, municipios, Prodesal, Prodemu, la Delegación Presidencial Provincial y la comunidad apícola local. Para la zona, esto abre una ventana de competitividad: una condición sanitaria reconocida puede facilitar el acceso a mercados más exigentes y, a la vez, entregar certezas sobre la sanidad de los apiarios.
Briones sostuvo que, con esta acción, el SAG reafirma “su rol como garante de la sanidad animal del país y su compromiso con la protección del patrimonio zoosanitario, la biodiversidad y el desarrollo productivo sustentable del sur de Chile”. En la misma línea, agregó que esta condición favorece el acceso a mercados cada vez más exigentes, protege a las especies polinizadoras esenciales para los ecosistemas y promueve una apicultura sustentable, libre de enfermedades y comprometida con el equilibrio ambiental. Además, indicó que la medida se enmarca en la estrategia de crear un corredor biológico sanitario y de conservación que asegure la sustentabilidad y competitividad de la apicultura chilena.
En la historia sanitaria de la provincia, no es la primera vez que se levanta un estándar de control. Se recordó que estas tres comunas ya contaban con un historial sanitario consistente, al ser Zona Libre de Brucelosis Bovina desde 2011. Ese antecedente refuerza la idea de un territorio estratégico para el control zoosanitario y el desarrollo agropecuario, especialmente en zonas australes donde las barreras naturales pueden ser un aliado para la prevención.
Junto con el reconocimiento, la resolución trae obligaciones y prohibiciones específicas. La normativa, que entró en vigencia a contar del 20 de febrero, prohíbe el ingreso de equipamiento apícola usado proveniente de zonas no libres de estas enfermedades. La lista incluye cajones, marcos, techos, entretapas, alzas, rejillas excluidoras, trampas de polen y propóleos, así como cualquier material inerte que pueda comprometer el estatus sanitario alcanzado.
También se restringe el movimiento de material biológico apícola. La resolución prohíbe el ingreso de abejas, reinas, cría, paquetes de abejas y cera proveniente de apiarios sin antecedentes sanitarios oficiales, con presencia de estas enfermedades en los últimos cinco años o ubicados dentro de un radio de 5 kilómetros de un foco detectado. Para casos excepcionales, el ingreso de material vivo o cera solo podrá realizarse mediante certificado zoosanitario oficial, cumpliendo estrictos requisitos sanitarios: inscripción en la plataforma SIPEC Apícola del SAG, inspecciones oficiales sistemáticas, resultados negativos de laboratorio y notificación previa al Servicio.
Finalmente, la regulación fija consecuencias en caso de incumplimiento. El ingreso irregular será sancionado con cuarentena inmediata y posterior destrucción del apiario, mediante resolución fundada del Director Regional, con el objetivo de resguardar el patrimonio zoosanitario del territorio y proteger el estatus sanitario alcanzado por la provincia. De aquí en adelante, el desafío será sostener el control y la vigilancia para que la condición de zona libre se mantenga en el tiempo, dando respaldo a la producción y a la protección de los polinizadores en el sur de Chile.









