¿Cuándo sacar las muelas del juicio? Estas son las 5 señales que no debes ignorar

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Resumen generado automáticamente con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por Mirada Sur.

Dolor persistente, infecciones y falta de espacio son algunas de las señales que pueden indicar la extracción de las muelas del juicio. Experta explica cuándo acudir al dentista y evitar complicaciones.

Las muelas del juicio, también conocidas como terceros molares, suelen aparecer entre los 17 y 25 años, una etapa en la que muchas personas comienzan a experimentar molestias asociadas a su erupción. Aunque en algunos casos no generan problemas, en otros pueden afectar de forma importante la salud bucal.

El principal inconveniente está en la falta de espacio en la mandíbula, lo que impide que estas piezas dentales erupcionen correctamente. Esto puede provocar dolor, infecciones y otras complicaciones que requieren atención odontológica.

Según explica la académica de Odontología de la Universidad Andrés Bello, Maureen Martínez, es clave identificar a tiempo ciertas señales clínicas que pueden indicar la necesidad de extracción.

¿Por qué aparecen las muelas del juicio?

Las muelas del juicio son una herencia evolutiva de nuestros antepasados, quienes tenían mandíbulas más grandes y necesitaban más dientes para procesar alimentos duros y poco elaborados.

Con el paso del tiempo, la dieta humana cambió y las mandíbulas se redujeron, pero los terceros molares siguen desarrollándose. Esto explica por qué hoy muchas personas no tienen espacio suficiente para su correcta erupción, generando problemas dentales.

Las 5 señales que indican que debes evaluar la extracción

Una de las principales alertas es el dolor persistente en la zona posterior de la mandíbula. Esta molestia puede ser constante o intermitente e incluso irradiarse hacia el oído o la cabeza, dificultando actividades cotidianas como comer o hablar.

Otro síntoma frecuente son las infecciones recurrentes. Cuando la muela no logra salir completamente, se acumulan bacterias y restos de alimentos, favoreciendo cuadros como la pericoronaritis, que genera inflamación, enrojecimiento y mal sabor de boca.

La falta de espacio también puede provocar apiñamiento dental, ya que las muelas del juicio ejercen presión sobre los dientes vecinos. Esto es especialmente relevante en personas que han tenido ortodoncia, ya que puede alterar los resultados del tratamiento.

A esto se suma el riesgo de caries en dientes cercanos. Las muelas que crecen en posiciones inclinadas dificultan la higiene, aumentando la probabilidad de daño tanto en el tercer molar como en las piezas adyacentes.

Finalmente, en algunos casos pueden aparecer quistes u otras lesiones asociadas a muelas retenidas, las que generalmente se detectan mediante radiografías y pueden provocar daño óseo si no se tratan a tiempo.

Evaluación profesional es clave para evitar complicaciones

La especialista enfatiza que no todas las muelas del juicio deben ser extraídas, pero sí deben ser evaluadas por un odontólogo mediante un diagnóstico clínico y radiográfico.

“El diagnóstico oportuno permite prevenir complicaciones, aliviar molestias y resguardar la salud bucal a largo plazo”, señala Martínez.

Por ello, ante cualquiera de estas señales, se recomienda acudir a un especialista, ya que una intervención a tiempo puede evitar tratamientos más complejos y proteger la salud bucal en el futuro.