Kast predica austeridad pero su Segundo Piso acumula dos sueldos del Estado: los casos que incomodan al oficialismo

Comparte esta noticia con tus amigos 

Facebook
WhatsApp
Email
X
LinkedIn

Resumen generado automáticamente con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por Mirada Sur.

Pese al "criterio Kast" que prohíbe la doble función remunerada en el Estado, la jefa de gabinete presidencial Catalina Ugarte y al menos tres consejeros regionales siguen ejerciendo simultáneamente en La Moneda y en sus cargos electos. Desde RN y la oposición exigen transparencia.

El gobierno del presidente José Antonio Kast enfrenta su primera inconsistencia interna de alcance político: varios funcionarios del Segundo Piso de La Moneda continúan percibiendo remuneraciones por sus cargos de elección popular, pese a que el propio equipo presidencial estableció —antes de asumir— que esa práctica era inaceptable.

El «criterio Kast» y su aplicación desigual

Antes de llegar al poder, el equipo del mandatario estableció una norma interna según la cual quienes formasen parte del Gobierno no podrían ejercer simultáneamente otro cargo remunerado en el Estado. La medida apuntaba a evitar que las funciones públicas fueran percibidas como una «caja pagadora» y a reforzar la responsabilidad en el uso de los recursos fiscales.

Sin embargo, la norma no se ha aplicado de forma uniforme. A más de un mes de iniciada la administración, al menos cuatro funcionarios del círculo presidencial mantienen activos sus cargos electos mientras se desempeñan en La Moneda.

Catalina Ugarte: la jefa de gabinete que sigue siendo concejala

El caso más visible es el de Catalina Ugarte, jefa de gabinete del presidente Kast. Una de las fundadoras del Partido Republicano, Ugarte fue elegida concejala por Las Condes y fue designada para coordinar la agenda y filtrar el acceso al Mandatario desde el Segundo Piso. A la fecha, no ha renunciado a su escaño en el concejo municipal.

Según integrantes de ese organismo, Ugarte no habría asistido a sesiones durante marzo, situación que generó malestar entre sus pares. Lo mismo ocurre con Cristóbal de La Maza, también concejal republicano por Las Condes y hoy en funciones en el Ministerio de Transportes.

Tres cores metropolitanos con escritorio en La Moneda

Víctor Valdés, ingeniero comercial que ejerce como jefe de gabinete de Alejandro Irarrázaval, también se desempeña como consejero regional de la Región Metropolitana. En ese mismo entorno aparecen Álvaro Bellolio (UDI), a cargo de áreas de políticas públicas en el Segundo Piso, e Ignacio Dülger, quien también opera desde La Moneda. Los tres mantienen sus cargos de core sin haber formalizado su renuncia.

Entre quienes debían dar un paso al costado en el corto plazo se mencionaban precisamente a Valdés y Bellolio, ambos vinculados al equipo del jefe de asesores Alejandro Irarrázaval. Hasta ahora, eso no ha ocurrido.

Cuestionamientos desde el propio oficialismo

El concejal de RN Richard Kouyoumdjian fue el primero en instalar el tema públicamente, solicitando la salida de Ugarte del concejo de Las Condes. Su argumento fue que las altas funciones en el Ejecutivo dificultan el ejercicio del cargo electo, afectando el funcionamiento de los concejos municipales y de los Cores.

Su correligionario Luis Hadad planteó la necesidad de transparentar la situación, aunque con un matiz: «No tengo problema con que renuncien o sigan, feliz que sigan, pero que no falten a las sesiones de los concejos», señaló.

La oposición apunta a la contradicción

Desde el Frente Amplio, la concejala Nayati Mahmoud fue más directa al señalar que el Partido Republicano cuestionó situaciones similares en administraciones anteriores, y que lo mínimo sería mantener «esa conducta intachable que tanto predican, sobre todo cuando se trata de algo tan básico como cumplir con la pega por la que fueron electos».

¿Renuncias en camino?

Consultados por Radio Bío Bío, desde los equipos de los funcionarios involucrados señalaron que no existe impedimento legal para ejercer ambas funciones de forma simultánea. No obstante, de manera extraoficial desde Palacio se habría indicado que en los próximos días podrían concretarse algunas renuncias, sin certeza de que la medida se aplique de forma generalizada ni en todos los casos.

La situación instala una pregunta incómoda al inicio del mandato: si el propio gobierno fijó el estándar, ¿quién lo hace cumplir?