La temporada de zancudos continúa con fuerza al sur de Chile. Mientras el Gran Concepción enfrenta una ola de mosquitos que ha generado alarma entre vecinos y autoridades, en la región de Los Lagos el fenómeno también se hace sentir: sectores costeros de San Juan de la Costa, como Pucatrihue y Maicolpué, registran una gran presencia de estos insectos, especialmente en zonas próximas a humedales, esteros y el borde costero.
En este escenario, la pregunta que muchas familias se hacen es la misma: ¿qué repelente sirve realmente?
Los que sí funcionan: tres ingredientes con respaldo científico
Francisco Álvarez, académico de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello, es claro al respecto: la eficacia de un repelente no depende del marketing ni de que sea presentado como «natural», sino del ingrediente activo que contiene.
«Los repelentes que han demostrado eficacia real son aquellos que contienen DEET, icaridina —también conocida como picaridina— o IR3535. Son compuestos con respaldo científico y efectividad comprobada en condiciones de uso cotidiano», explica el especialista.
Sobre el DEET, uno de los compuestos más estudiados, Álvarez precisa un punto que suele generar confusión: la concentración no indica que el producto sea «más fuerte», sino cuánto tiempo dura su efecto. Un repelente con DEET al 10% entrega protección por aproximadamente dos horas, mientras que formulaciones entre 20% y 30% pueden extenderla entre cuatro y ocho horas. Para jornadas largas al aire libre o zonas de alta concentración de insectos —como las costas de San Juan de la Costa en verano— recomienda optar por concentraciones cercanas al 30%.
La icaridina ofrece una protección similar al DEET, pero con mejor tolerancia en piel, menor olor y mayor aceptación cosmética, siendo una alternativa muy utilizada, especialmente en niños y personas con piel sensible.
El IR3535, por su parte, destaca por su buen perfil de seguridad, aunque puede requerir reaplicaciones más frecuentes, con una duración promedio de cuatro a seis horas.
Los que no funcionan
El académico advierte sobre productos muy difundidos que, sin embargo, no cuentan con evidencia sólida.
«La citronela tiene un efecto bastante limitado y de corta duración. Del mismo modo, las pulseras repelentes, los dispositivos ultrasónicos y varios remedios caseros no han demostrado eficacia en estudios controlados», señala Álvarez.
La advertencia es directa: elegir un repelente basándose en que es «natural» o en que fue bien posicionado en redes sociales puede dejar a quien lo usa sin protección real.
Cómo aplicarlo correctamente
La efectividad también depende del modo de uso. El repelente debe aplicarse sobre la piel expuesta, evitando ojos, mucosas, heridas y zonas irritadas. En niños, debe ser un adulto quien lo aplique, evitando manos y rostro.
Es fundamental reaplicar según la duración indicada por el producto, especialmente en contextos de sudoración intensa o exposición prolongada al aire libre, algo habitual en las actividades de playa, camping y senderismo propias de las costas de Los Lagos.
«El mensaje es claro: la protección efectiva depende del principio activo y del contexto de uso. En escenarios como el que hoy vive Concepción, elegir bien el repelente puede marcar una diferencia importante», concluye Álvarez.









