Innovación desde la universidad: cómo InnovING 2030 busca transformar la formación de ingenieros en el sur de Chile

En el cuarto episodio de Innovadores al Fin del Mundo, Joaquín Contreras, Coordinador General de InnovING 2030 en la Universidad Austral de Chile, aborda los desafíos de modernizar la formación en ingeniería y su conexión con el entorno productivo regional.

La conversación, conducida por Ricardo Icarte, profundiza en el rol de las universidades en los procesos de innovación, la articulación con la industria y la necesidad de adaptar la educación superior a los cambios tecnológicos y sociales.

¿Cuál es el objetivo del programa InnovING 2030?

Uno de los principales ejes de la entrevista es el propósito de InnovING 2030. Joaquín Contreras explica que el proyecto busca actualizar la enseñanza de la ingeniería para alinearla con los desafíos actuales de la región y del país.

Esto implica no solo la actualización de las mallas curriculares, sino también una transformación en la forma en que se forman los profesionales, incorporando competencias vinculadas a la innovación, la interdisciplinariedad y la resolución de problemas reales.

El programa plantea que la formación tradicional debe evolucionar para responder a un entorno dinámico, donde la tecnología y las necesidades productivas cambian constantemente.

¿Cómo se vincula la universidad con el sector socioproductivo?

La vinculación con el entorno es uno de los pilares del proyecto. En este contexto, se han creado unidades específicas como la Oficina de Vinculación, que funcionan como “antenas” para detectar necesidades concretas de empresas e instituciones.

Estas unidades permiten generar puentes entre la academia y el sector productivo, facilitando procesos de innovación dual y el desarrollo de soluciones tecnológicas aplicadas.

El enfoque apunta a que los estudiantes y académicos trabajen sobre problemáticas reales, fortaleciendo la pertinencia de la formación y el impacto de la investigación.

¿Qué proyectos destacan dentro de esta iniciativa?

Durante la conversación se mencionan algunos proyectos emblemáticos que reflejan esta articulación entre conocimiento y aplicación práctica.

Entre ellos, destaca el sistema de medición de ruido ambiental (FUSA) y el desarrollo de tecnologías basadas en exoesqueletos (Fortis), este último en colaboración con Lockheed Martin y Know Hub Chile.

Estos casos evidencian cómo la colaboración entre universidades, empresas y organizaciones permite avanzar en soluciones innovadoras con impacto concreto en distintos sectores.

¿Por qué es clave la confianza en los procesos de innovación?

Joaquín Contreras enfatiza que la innovación no ocurre de manera aislada, sino que requiere relaciones de largo plazo basadas en la confianza.

En este sentido, destaca la importancia de trabajar de manera sostenida con empresas regionales como Arauco o Kunzman, generando procesos de “fertilización cruzada” donde el conocimiento académico y la experiencia de la industria se retroalimentan.

Este enfoque permite consolidar ecosistemas de innovación más robustos y sostenibles en el tiempo.

¿Cómo influye su trayectoria en su visión de la innovación?

La entrevista también aborda el recorrido profesional de Joaquín Contreras, marcado por una formación interdisciplinaria que incluye estudios en biología, biotecnología molecular, filosofía, gestión tecnológica y sociología.

Esta diversidad de enfoques le ha permitido desarrollar una mirada integral sobre los procesos de innovación, entendiendo que estos no son solo tecnológicos, sino también sociales y culturales.

Además, su experiencia previa como emprendedor aporta una comprensión práctica de los desafíos que enfrentan quienes desarrollan proyectos innovadores.

¿Qué desafíos enfrenta la educación superior hacia el futuro?

Finalmente, Contreras plantea que las universidades deben transformarse constantemente para mantenerse relevantes. En este contexto, menciona su trabajo en un libro que aborda el tránsito desde universidades tradicionales hacia modelos más emprendedores.

El avance de tecnologías como la inteligencia artificial aparece como un factor clave que obligará a repensar los procesos formativos, tanto en contenidos como en metodologías.

Como recomendación, destaca la importancia de que estudiantes e investigadores se “enamoren del problema” más que de la solución, identifiquen propósitos claros y aprovechen las estructuras de apoyo existentes dentro de las universidades.

La experiencia de InnovING 2030 refleja así un esfuerzo por articular educación, innovación y territorio, posicionando a la universidad como un actor clave en el desarrollo del sur de Chile.

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