Estudio confirma retroceso inédito del Glaciar Perito Moreno desde 2016

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Resumen generado automáticamente con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por Mirada Sur.

Un análisis satelital detectó por primera vez una pérdida sostenida de estabilidad en el Glaciar Perito Moreno.

Investigadores de la Universidad de Concepción observaron un retroceso récord en 2025 y una merma acumulada de superficie desde fines de los 90, en un escenario asociado al aumento de temperaturas en la Patagonia.

Un estudio científico basado en casi tres décadas de imágenes satelitales confirmó, por primera vez, señales consistentes del impacto del cambio climático en el Glaciar Perito Moreno, uno de los hielos más emblemáticos de la Patagonia argentina. La investigación detectó que el glaciar perdió su histórica estabilidad y que desde 2016 inició una tendencia sostenida de retroceso, con un quiebre especialmente marcado en 2025.

El trabajo fue liderado por investigadores de la Universidad de Concepción: Javier Andrade Jiménez, Rodrigo Abarca del Río y Guido Staub. En el equipo también participó Nilanchal Patel, del Birla Institute of Technology (India). Los autores analizaron la evolución del frente glaciar y la dinámica del hielo mediante técnicas de teledetección, usando registros satelitales Landsat para reconstruir cambios año a año.

De acuerdo con los resultados, el patrón que por décadas distinguió al Glaciar Perito Moreno mostró una alteración mayor en 2025, cuando su frente retrocedió cerca de 385 metros en el sector del Lago Argentino. Esa medición fue descrita por el equipo como el mayor desprendimiento observado dentro de toda la serie histórica revisada.

Además, el estudio estimó que la pérdida total de superficie del glaciar acumulada entre 1997 y 2023 alcanza los 3 kilómetros cuadrados. Si bien esa merma equivale a cerca del 1% de su área original, los especialistas advirtieron que una parte significativa de la reducción se concentró en los últimos años, lo que refuerza la señal de un cambio reciente en su comportamiento.

Cómo se midió el retroceso del hielo

Para reconstruir la evolución del Glaciar Perito Moreno, el equipo utilizó sensores remotos satelitales y comparó en forma sistemática la posición del frente glaciar, además de la velocidad del hielo. La metodología permitió observar variaciones en períodos largos y distinguir tendencias persistentes, evitando depender solo de mediciones puntuales.

El análisis se apoyó en casi 30 años de información satelital Landsat, con el objetivo de contrastar la estabilidad histórica del glaciar con los cambios detectados desde 2016. La investigación describe que, a partir de ese año, comenzó una señal de retroceso sostenida, que se aparta del comportamiento anterior que por largo tiempo fue considerado excepcionalmente estable en comparación con otros glaciares de la región.

Según planteó el estudio, el retroceso observado se asocia a un escenario más amplio de calentamiento sostenido en la Patagonia. Los autores vincularon el comportamiento reciente del hielo con el aumento global de las temperaturas atribuido a la actividad humana, en línea con la evidencia científica acumulada en distintos sistemas glaciares.

Comparación con el Glaciar Upsala y el rol del “calving”

La investigación no se limitó al Glaciar Perito Moreno. En paralelo, los वैज्ञानिकos examinaron el comportamiento del Glaciar Upsala, también en la provincia de Santa Cruz, con el fin de contrastar dinámicas en un mismo entorno climático.

En el caso del Upsala, los resultados confirmaron un retroceso severo y sostenido: el estudio reportó una pérdida acumulada del frente de 7 kilómetros entre 1997 y 2023. Además, registró una tasa media de retroceso de 304 metros por año.

El informe detalló también una reducción total de 73,5 kilómetros cuadrados de superficie del Glaciar Upsala durante el período analizado, junto con disminuciones extremas de hasta 1.700 metros en intervalos anuales. Esos números muestran una dinámica mucho más crítica que la del Glaciar Perito Moreno, aunque ambos aparecen influenciados por condiciones ambientales que favorecen la pérdida de masa.

Los autores explicaron que el fenómeno se relaciona con un balance de masa negativo, es decir, cuando el glaciar pierde más hielo del que logra acumular. El estudio incorporó además el análisis de procesos de calving, término usado para describir el desprendimiento de grandes bloques de hielo hacia lagos adyacentes.

La investigación planteó que, si bien el calentamiento es un factor transversal, existen diferencias locales que ayudan a entender por qué algunos glaciares retroceden más rápido que otros. Entre esos elementos se mencionan la dinámica interna del hielo y la profundidad de los lagos con los que interactúan los frentes glaciares, variables que pueden intensificar el desprendimiento y acelerar el retroceso.

El estudio concluye que el Glaciar Perito Moreno ya no conserva el patrón de estabilidad que lo caracterizó por décadas y que la tendencia detectada desde 2016, sumada al retroceso récord observado en 2025, constituye una señal relevante dentro del monitoreo de los hielos patagónicos bajo un escenario de aumento de temperaturas.