La Región de Aysén se prepara para realizar la segunda Cumbre Municipal de Economía Circular, un espacio centrado en fortalecer las capacidades de los municipios y de las instituciones públicas frente a los desafíos que plantea la Ley REP. En el centro del encuentro está la necesidad de avanzar hacia una gestión más sostenible de los residuos, con herramientas y coordinación local para enfrentar las exigencias que impone el nuevo marco regulatorio.
La actividad se instala como una instancia de trabajo que busca responder a una demanda concreta del territorio: que los gobiernos locales cuenten con conocimientos, criterios y capacidades operativas para impulsar acciones de economía circular, entendida como la reducción de residuos, la reutilización de materiales y el aumento del reciclaje mediante sistemas más eficientes. En esa línea, el debate se enfoca en cómo se traduce la normativa en decisiones y procesos municipales, especialmente en contextos donde la logística y las distancias son parte del desafío cotidiano.
El eje principal del encuentro está puesto en los desafíos de la Ley REP, sigla de Responsabilidad Extendida del Productor. Esta normativa establece obligaciones para quienes ponen determinados productos en el mercado, fijando metas y responsabilidades para organizar y financiar la recolección y valorización de residuos. Para el mundo municipal, la implementación supone adaptaciones en planificación, coordinación con actores externos y desarrollo de capacidades para articular sistemas de recolección diferenciada y puntos de acopio, además de la educación y participación de la comunidad.
La segunda versión de esta cumbre municipal se proyecta como una continuidad del trabajo ya impulsado en el territorio, buscando consolidar aprendizajes y profundizar en los aspectos que genera mayores interrogantes en la bajada local de la normativa. En ese marco, el foco en el fortalecimiento institucional apunta a que los municipios no enfrenten estos cambios de manera aislada, sino con herramientas compartidas que permitan tomar decisiones informadas.
Gestión local de residuos y nuevas exigencias
La discusión sobre economía circular suele partir por una realidad concreta: la generación de residuos y el destino final que terminan teniendo. Para los municipios, mejorar esa gestión implica acción en varios frentes, desde la operación cotidiana del aseo y la recolección, hasta la implementación de programas de separación en origen y el trabajo comunitario para que los cambios sean sostenibles en el tiempo.
En ese escenario, las obligaciones asociadas a la Ley REP abren un nuevo ciclo de coordinación entre el nivel local y el sistema de gestión que deben impulsar productores y otros actores. La articulación requiere claridad sobre roles, flujos de residuos, estándares y capacidad de seguimiento, para que la implementación no quede solo en la normativa, sino que se traduzca en soluciones concretas que funcionen en la práctica.
La cumbre economía circular Aysén se plantea, justamente, como una instancia para abordar estos retos desde la perspectiva municipal e institucional, poniendo sobre la mesa las dificultades de implementación y la necesidad de construir capacidades técnicas y de gestión. Al tratarse de una política pública que se despliega en el territorio, el rol de los gobiernos locales resulta clave para facilitar su comprensión, articular con la ciudadanía y conectar las decisiones con la realidad de cada comuna.
Economía circular como coordinación territorial
Más allá de los aspectos normativos, el enfoque de economía circular busca ordenar esfuerzos para que los materiales no terminen como desechos, sino que se integren nuevamente a procesos productivos o a cadenas de valorización. En esa lógica, los municipios cumplen un papel relevante en las etapas de recolección, educación ambiental y coordinación con instituciones públicas, especialmente cuando se trata de diseñar soluciones adaptadas a las particularidades geográficas y operativas de la región.
El encuentro pone su énfasis en la coordinación, entendida como una condición necesaria para avanzar: alineamiento entre instituciones públicas, municipios y los mecanismos que se activen para el cumplimiento de la Ley REP. Ese trabajo conjunto cobra importancia cuando se busca que la planificación y la gestión se sostengan en el tiempo, evitando que las iniciativas dependan únicamente de esfuerzos puntuales.
Con la realización de esta segunda cumbre, Aysén continúa configurando un espacio de diálogo y trabajo para enfrentar con mayor preparación las exigencias que trae la Ley REP, potenciando capacidades locales para una gestión más sostenible. El desafío inmediato es que las definiciones y aprendizajes que surjan se traduzcan en acciones operativas y coordinadas que permitan avanzar, en el territorio, hacia una economía circular con resultados verificables.











