Ante la llegada de un nuevo sistema frontal, autoridades regionales reforzaron el llamado a proteger los humedales urbanos, destacándolos como una primera barrera natural frente a eventuales inundaciones. En un punto de prensa realizado en la Región de Ñuble, la Seremi del Medio Ambiente y la Seremi de Seguridad Pública informaron que se están fortaleciendo medidas preventivas frente al evento meteorológico.
El mensaje de las autoridades puso el foco en el rol que cumplen estos ecosistemas dentro de las ciudades, especialmente cuando se registran lluvias intensas. Los humedales urbanos, explicaron, actúan como áreas de amortiguación al almacenar y liberar agua de manera paulatina, lo que contribuye a disminuir la presión sobre el drenaje urbano y a reducir el riesgo de anegamientos.
En la misma línea, recalcaron que la protección de estos espacios no responde solo a criterios ambientales, sino también a una mirada de seguridad y gestión del riesgo. La pérdida, relleno o intervención de humedales puede disminuir su capacidad de regulación hídrica, aumentando la vulnerabilidad de sectores habitados durante episodios de precipitaciones intensas.
Humedales urbanos como infraestructura natural ante emergencias
El planteamiento de las autoridades se enmarca en una discusión creciente sobre cómo las ciudades se preparan para fenómenos meteorológicos más frecuentes o intensos. En ese contexto, los humedales urbanos se entienden como “infraestructura natural”: espacios que entregan servicios clave sin reemplazar, pero sí complementando, las obras tradicionales de manejo de aguas.
Entre sus funciones está la retención temporal de agua, la disminución de la escorrentía superficial y el aporte a la recarga de acuíferos, además de beneficios asociados a biodiversidad y calidad ambiental. Cuando estos ecosistemas se degradan, se reduce la capacidad del territorio para enfrentar excedentes hídricos, y se tensionan otras soluciones como colectores, canales y sistemas de evacuación de aguas lluvias.
El llamado a resguardar los humedales urbanos también se vincula con la necesidad de gestión del territorio en áreas densamente pobladas. La conservación de estos espacios requiere coordinación pública y cumplimiento de normas, pero también responsabilidad comunitaria respecto del cuidado del entorno, evitando prácticas que los deterioren o los conviertan en zonas de acumulación de residuos.
Prevención y coordinación ante el evento meteorológico
En el punto de prensa, las secretarías regionales ministeriales involucradas señalaron que se están reforzando acciones preventivas ante el sistema frontal, con énfasis en la preparación y en la reducción de riesgos asociados a inundaciones. La coordinación, indicaron, busca anticiparse a las condiciones que pueda traer el evento meteorológico.
El enfoque preventivo, según se transmitió, considera la importancia de proteger áreas que funcionan como amortiguadores naturales dentro de la ciudad. En ese sentido, el resguardo de humedales urbanos aparece como una medida que aporta a la seguridad, al disminuir la exposición de viviendas e infraestructura a anegamientos en períodos de mayor carga de lluvias.
Las autoridades reiteraron que la protección de estos ecosistemas es una medida concreta que puede marcar diferencia en escenarios de precipitaciones intensas, y que su cuidado debe ser entendido como parte de una estrategia integral frente a emergencias.
El estado actual, de acuerdo con lo informado, es de refuerzo de medidas preventivas ante el sistema frontal, junto con un llamado a la comunidad y a los distintos actores a resguardar los humedales urbanos como parte de las barreras naturales que ayudan a mitigar impactos por inundaciones en zonas urbanas.










