Un duro balance dejó el sistema frontal que ha golpeado a distintas zonas del país durante los últimos días. Este martes 21 de julio, el Gobierno confirmó que las emergencias asociadas a las intensas precipitaciones han provocado 10 personas fallecidas y cuatro desaparecidas, además de miles de afectados por daños en viviendas, interrupciones de conectividad y complicaciones en servicios básicos.
La información fue entregada por el subsecretario del Interior, Máximo Pavez, junto a la directora nacional del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred), Alicia Cebrián, quienes actualizaron las cifras de personas afectadas y el estado de las principales respuestas desplegadas por los equipos de emergencia.
De acuerdo con el reporte oficial, a la fecha se contabilizan 16 personas lesionadas, además de 2.281 damnificados. En paralelo, 1.031 personas han debido ser trasladadas a albergues habilitados para enfrentar la emergencia, en medio de un escenario marcado por cortes de rutas, anegamientos y afectación de infraestructura.
Más de 104 mil personas continúan aisladas por falta de conectividad
Uno de los efectos más críticos del temporal ha sido la interrupción de caminos y los problemas de conectividad en territorios donde el acceso depende de rutas que quedaron inhabilitadas. Según el balance entregado por las autoridades, 104.271 personas permanecen aisladas en el país, concentrándose principalmente en las regiones de Atacama y Coquimbo, identificadas como dos de las zonas más impactadas por este evento meteorológico.
El reporte también dimensionó el daño habitacional. Las autoridades informaron que 81 viviendas resultaron completamente destruidas, mientras que otras 2.661 presentan daños mayores, lo que impide que puedan ser habitadas de manera inmediata y obliga a gestionar soluciones transitorias para las familias.
A esas cifras se suman 18.957 viviendas con daños menores, además de 1.771 inmuebles que continúan en proceso de evaluación por parte de los organismos técnicos, en una etapa clave para determinar el alcance real de los daños y los requerimientos de apoyo que serán necesarios en las zonas afectadas.
Clases suspendidas y abastecimiento de agua bajo alerta en el norte
En el ámbito educativo, las intensas lluvias y las dificultades de desplazamiento llevaron a determinar la suspensión total de clases durante este martes en la zona continental de la Región de Valparaíso. La medida se sumó a suspensiones ya adoptadas previamente en comunas como Huasco, Coquimbo, Copiapó, San José de Maipo y Tiltil, de acuerdo con lo informado por las autoridades en su actualización.
Respecto de los servicios básicos, el Gobierno reportó avances en la recuperación del suministro eléctrico, aunque advirtió que se mantienen dificultades relevantes en el abastecimiento de agua potable, uno de los puntos más sensibles para la vida diaria en zonas con alta afectación.
En Ovalle se logró recuperar el suministro, pero el agua aún no se encuentra apta para el consumo humano. Frente a ese escenario, se habilitaron 50 puntos de distribución alternativa para abastecer a la población mientras se normaliza la condición del recurso.
En tanto, en la conurbación La Serena-Coquimbo se mantienen 100 puntos de abastecimiento debido a la turbiedad registrada en las zonas de captación, lo que ha obligado a sostener medidas de apoyo mientras se resuelven las condiciones que afectan la potabilización.
Las autoridades señalaron que los equipos de emergencia continúan desplegados y que los daños del sistema frontal siguen siendo evaluados, por lo que el balance de víctimas, afectación y necesidades podría actualizarse durante las próximas horas, en la medida que se consolide información desde las zonas más golpeadas y se restablezca el acceso a sectores todavía aislados.









