Tras varios días de intensas lluvias, fuertes vientos y cortes de suministro eléctrico en distintas zonas del país, comienza una etapa igual de importante que la emergencia misma: regresar a la normalidad de forma segura. Aunque el sistema frontal haya terminado, las viviendas pueden presentar riesgos que muchas veces pasan inadvertidos y que podrían derivar en accidentes graves, según advierte la ingeniera en Prevención de Riesgos de la Universidad Andrés Bello, Romina Parraguéz.
El agua y la electricidad, una combinación peligrosa
Uno de los principales peligros aparece cuando el agua entra en contacto con las instalaciones eléctricas. «El agua y la electricidad son enemigos mortales. Ante cualquier duda, la primera medida siempre debe ser cortar la energía desde el interruptor general antes de manipular enchufes, artefactos o sectores afectados por humedad», explica la especialista. Esta maniobra también requiere precaución: si el tablero eléctrico está cerca de una zona húmeda, nunca debe manipularse con los pies descalzos ni sobre superficies mojadas. Lo recomendable es usar calzado con suela de goma, mantener las manos completamente secas y, si el piso está húmedo, pararse sobre una superficie aislante antes de bajar el automático.
Otro error frecuente ocurre cuando vuelve el suministro. Muchas personas conectan de inmediato todos los electrodomésticos o levantan el automático sin revisar el estado de la instalación. La académica recalca que lo primero es verificar que enchufes, alargadores y conexiones estén completamente secos. Si un enchufe estuvo expuesto al agua, advierte, no basta con pasarle un paño o secarlo con un secador de pelo, porque la humedad puede permanecer en su interior y provocar una descarga eléctrica. Además, si el automático vuelve a bajar apenas se restablece la energía, no debe insistirse en levantarlo repetidamente: «Ese mecanismo está protegiendo la instalación y, muchas veces, también la vida de las personas. Es una señal de que existe una falla que debe ser revisada», afirma.
Goteras, filtraciones y extensiones expuestas al agua
Las goteras requieren atención inmediata cuando están cerca de lámparas, focos o paredes por donde pasan cables eléctricos. Si existe una filtración próxima a una instalación eléctrica, lo correcto es cortar la energía antes de mover muebles o intentar secar la zona, ya que manipular un sistema energizado en presencia de humedad aumenta considerablemente el riesgo de electrocución. Un cuidado similar exigen las extensiones eléctricas o «zapatillas»: si estuvieron expuestas al agua o presentan humedad visible, no deben volver a utilizarse hasta ser reemplazadas o revisadas, porque la humedad interna puede provocar cortocircuitos al reconectarlas.
La especialista también recomienda inspeccionar muros y techos una vez finalizadas las lluvias, ya que las filtraciones no solo dañan la estructura de la vivienda, sino que pueden alcanzar ductos eléctricos ocultos. «Una mancha de humedad cerca de un interruptor o un enchufe nunca debe ignorarse. Aunque aparentemente todo funcione, existe un riesgo que debe ser evaluado por un profesional», sostiene Parraguéz. Cualquier reparación eléctrica posterior a una inundación, agrega, debe ser realizada por un técnico certificado por la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC).
Calefacción y el riesgo silencioso del monóxido de carbono
Durante los días más fríos cobra especial importancia la calefacción. Estufas, calefones y otros sistemas deben encontrarse en buen estado y recibir mantenciones periódicas, ya que un equipo defectuoso puede liberar gases peligrosos al interior del hogar. «El monóxido de carbono es especialmente riesgoso porque no produce síntomas evidentes al comienzo y puede provocar pérdida de conciencia e incluso la muerte», advierte la académica. Si se perciben olores extraños o se sospecha una fuga de gas, la recomendación es ventilar de inmediato el lugar, salir del recinto y evitar encender luces, celulares o cualquier elemento que pueda generar una chispa.
Finalmente, Parraguéz enfatiza que los calefones deben instalarse siempre fuera del baño, en línea con la normativa de la SEC que prohíbe expresamente su ubicación en ese recinto. Enseñar a toda la familia dónde está el tablero eléctrico, saber cómo cortar la energía en caso de emergencia y recurrir siempre a profesionales certificados son medidas simples que pueden evitar accidentes graves. «Después de un sistema frontal, la prioridad no es volver rápido a la rutina, sino hacerlo de manera segura», concluye. En regiones como Los Lagos y Los Ríos, donde los temporales dejan cada invierno viviendas anegadas y prolongados cortes de energía en sectores rurales, estas precauciones adquieren una relevancia particular al momento de retornar a los hogares afectados.








