Con una jornada de sensibilización comunitaria en pleno centro de la ciudad, instituciones vinculadas a la protección de la niñez reforzaron en Osorno el llamado a sumar nuevos hogares temporales para cuidados y contención afectiva. La actividad se realizó para impulsar la incorporación de familias de acogida en Osorno, considerando que 78 niños, niñas y adolescentes de la Provincia de Osorno esperan integrarse a un hogar mientras se restablecen sus derechos.
La intervención formó parte de la campaña regional “Familias de Acogida por Cielo, Mar y Tierra”, una estrategia que busca acercar el acogimiento familiar a la comunidad a través de elementos identitarios de cada territorio. En el caso de la Provincia de Osorno, el foco se vinculó a la “Tierra”, destacando el arraigo rural y agrícola de la zona como un componente cultural que también puede traducirse en redes de apoyo y cuidado.
Durante la jornada, las y los organizadores invitaron a transeúntes a participar de una dinámica simbólica: se entregaron más de 200 plantas a cambio de un mensaje de esperanza. Las dedicatorias reunidas se incorporaron a un “Árbol de los Deseos”, instalado en un espacio público céntrico y construido de manera colectiva a lo largo de la actividad.
Desde el Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, el director regional subrogante, Javier Romero, subrayó el valor del cuidado familiar para niños y adolescentes que enfrentan situaciones de vulneración. “El amor de una familia es irremplazable”, planteó la autoridad al convocar a la sociedad civil a informarse y considerar esta alternativa de apoyo temporal para quienes lo requieren.
Programas que acompañan la postulación en la provincia
La jornada también tuvo por objetivo visibilizar el rol de los programas FAE Quillay y Caminos Nuevos, organismos colaboradores que orientan los procesos de evaluación, preparación y acompañamiento técnico de las familias interesadas en convertirse en acogedoras. Su trabajo incluye guiar a los postulantes en las etapas formales de ingreso, resolver dudas y sostener el seguimiento durante el período de acogida.
En esa línea, el director del programa FAE Quillay Osorno, Cristian Bravo, describió el acogimiento familiar como una alternativa centrada en el cuidado cotidiano y la protección emocional. Según explicó, se trata de una respuesta “profundamente humana” frente a la urgencia que viven niños, niñas y adolescentes que, por diversas razones, requieren un entorno protector de carácter transitorio.
El profesional hizo un llamado a la comunidad provincial a informarse con detalle sobre los requisitos y características del proceso, insistiendo en la importancia de comprender qué implica asumir un acogimiento y cómo operan las redes de apoyo disponibles. La invitación apunta a ampliar la base de familias disponibles, de modo de responder a la demanda existente en la provincia.
Un llamado a fortalecer la cultura del acogimiento
Desde la institucionalidad de protección se recalcó que este tipo de actividades busca instalar y fortalecer una “cultura del acogimiento”, entendida como una disposición comunitaria a cuidar, acompañar y ofrecer estabilidad a niños y adolescentes cuando no pueden permanecer con su familia de origen.
La cifra de 78 niños, niñas y adolescentes en espera en la Provincia de Osorno fue presentada como un indicador de necesidad y, al mismo tiempo, como un recordatorio de que la respuesta depende en gran parte de la participación social. Los equipos destacaron que el objetivo es que la niñez vulnerada pueda acceder a un entorno seguro y protector, mientras se desarrollan los procesos destinados a restituir sus derechos.
La campaña “Familias de Acogida por Cielo, Mar y Tierra” continuará desplegando acciones de difusión para sumar nuevos hogares en la región. En Osorno, la convocatoria se mantiene abierta a personas y familias interesadas en conocer el proceso, con el acompañamiento de los programas especializados que operan en el territorio.
Al cierre de la jornada, los organizadores insistieron en que el acogimiento familiar es una medida temporal, pero con efectos concretos en el bienestar diario de niños y adolescentes. En una provincia donde decenas esperan una alternativa de cuidado, la campaña busca que más hogares se informen y den el paso para transformarse en una red protectora real y disponible en la comunidad osornina.









