Chile registra un aumento sostenido de personas que viven con VIH durante la última década. Según el último informe del Ministerio de Salud, publicado en noviembre de 2025, se estima que hasta fines de 2024 cerca de 91 mil personas vivían con el virus en el país, frente a las 49 mil estimadas en 2015. El alza, de 86% en diez años, ubica a Chile entre los países de América Latina con mayor incremento de nuevas infecciones, en momentos en que Naciones Unidas advierte que los recortes al financiamiento internacional de programas de prevención y tratamiento amenazan con revertir los avances logrados contra la enfermedad en las últimas décadas.
Una cifra que aumenta, pero con matices
Especialistas consultados explican que el alza en los registros oficiales no equivale necesariamente a un aumento proporcional en nuevos contagios. El doctor Alejandro Afani, director del Centro de VIH del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, y la infectóloga Claudia Cortés, académica de la misma casa de estudios, han señalado en ocasiones anteriores que buena parte del incremento en los diagnósticos responde a una mejora en la cobertura de testeo, incluyendo la incorporación del autotesteo como política pública. Durante la pandemia, los exámenes de VIH cayeron de forma abrupta —de 6.948 nuevos casos diagnosticados en 2018 a apenas 4.446 en 2020—, no porque los contagios disminuyeran, sino porque el acceso a centros de salud se redujo drásticamente. La recuperación posterior del testeo explica parte del repunte estadístico de los últimos años.
Con todo, el diagnóstico de fondo es preocupante: Chile es señalado por organismos internacionales como el país de América Latina con mayor aumento de nuevas infecciones por VIH en la última década, en un contexto regional que va a contracorriente de la tendencia mundial. Mientras a nivel global los nuevos diagnósticos han caído cerca de 30% en diez años, América Latina —y Chile en particular— mantiene una curva ascendente.
Jóvenes, el grupo más afectado
Los datos epidemiológicos disponibles muestran que el aumento de casos se concentra principalmente en personas menores de 25 años, aunque el rango de 15 a 49 años presenta incrementos en distintas magnitudes. La organización AHF Chile ha identificado el bajo uso del preservativo, la falta de educación sexual integral y una baja percepción de riesgo entre los jóvenes como factores que explican esta concentración etaria. El uso constante de preservativo en Chile se mantiene bajo, con un promedio nacional de 39,1%, con una marcada diferencia por género: 49,2% entre hombres y apenas 26,1% entre mujeres, según cifras de ONUSIDA.
Control de la enfermedad: las cifras que sí van bien
Pese al aumento en el número de personas que viven con VIH, los indicadores de control de la enfermedad en Chile muestran resultados relativamente favorables, alineados con las metas internacionales 95-95-95 fijadas por ONUSIDA para 2030. Según el modelo Spectrum, en 2022 un 94,2% de las personas que viven con VIH en Chile conocía su diagnóstico, un 78,7% se encontraba en tratamiento antirretroviral (TAR) y, de ese grupo, un 96,8% alcanzaba carga viral indetectable. Esta última cifra es clave desde el punto de vista de salud pública: una persona en tratamiento con carga viral indetectable no transmite el virus por vía sexual, principio conocido como «tratamiento como prevención» (TasP).
Qué piden los especialistas
De cara al escenario actual, los especialistas insisten en tres ejes de acción concretos. El primero es aumentar el testeo y el diagnóstico precoz, de manera que las personas inicien tratamiento lo antes posible y alcancen la condición de indetectables. El segundo es fortalecer la educación sexual integral, identificada de forma reiterada como una de las principales brechas en la prevención de nuevos contagios, particularmente entre la población joven. El tercero es garantizar el acceso oportuno y sostenido a las terapias antirretrovirales, en momentos en que la ONU advierte que la reducción del financiamiento internacional ya está afectando programas de prevención en distintos países, con caídas de hasta 90% en fondos para preservativos en algunas naciones y un retroceso de 38% en el uso de tratamiento preventivo (PrEP) entre 2024 y 2025 a nivel global.
«Debería haber más políticas públicas que vayan en el sentido de la prevención de la transmisión del VIH», planteó uno de los especialistas consultados, agregando que la estrategia central pasa por «aumentar el testeo, diagnosticar precozmente a las personas, ponerlas en tratamiento para que se hagan indetectables, y de esa manera una persona que esté indetectable no transmite el virus».
Cómo acceder a testeo y tratamiento en Chile
El testeo de VIH es gratuito y confidencial en el sistema público de salud, disponible en consultorios y centros de salud familiar de todo el país, además de la opción de autotesteo. El acceso a tratamiento antirretroviral está garantizado por el Estado a través de las Garantías Explícitas en Salud (GES) para toda persona diagnosticada con VIH, independientemente de su sistema de salud.
Si este tema te genera inquietud personal o necesitas orientación sobre testeo y prevención, puedes acudir a tu centro de salud más cercano o consultar la línea de orientación del Ministerio de Salud fono 800 378 800











