Dos ballenas jorobadas baten récord al viajar 14.200 km Australia-Brasil

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Resumen generado automáticamente con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por Mirada Sur.

Migración ballenas jorobadas: dos individuos batieron un récord al conectar áreas reproductivas de Australia y Brasil, con recorridos de hasta 15.100 kilómetros.

El hallazgo, basado en 19.283 fotos analizadas con algoritmos de Happywhale, fue liderado por la bióloga Cristina Castro y la investigadora Stephanie Stack, y abre nuevas preguntas sobre cambios en rutas y posibles efectos del clima.

La migración ballenas jorobadas sumó un registro inédito: dos ejemplares fueron identificados tras cruzar más de 14.200 kilómetros de océano abierto entre áreas de reproducción del este de Australia y Brasil, un desplazamiento calificado como “un avistamiento único en el mundo” por la bióloga ecuatoriana Cristina Castro, de Pacific Whale Foundation en Ecuador.

Según detalló Castro, quien ha trabajado por más de 27 años en investigación de ballenas y delfines, el estudio fue liderado junto a la australiana Stephanie Stack, de Griffith University, y reunió a investigadores de Australia, Brasil, Ecuador y Estados Unidos. El dato sorprende porque, de forma habitual, estos cetáceos migran entre zonas de reproducción y alimentación y luego retornan; sin embargo, en este caso, ambos animales pasaron de un área reproductiva en Australia a dos puntos distintos de reproducción en Brasil.

Los ejemplares no tenían dispositivos de rastreo. La identificación se logró mediante la plataforma global Happywhale, que utiliza algoritmos para cotejar miles de fotografías captadas en distintos lugares del planeta. La base del método es que cada ballena jorobada posee un patrón único en la parte inferior de la cola, comparable a una huella digital, compuesto por pigmentaciones y cicatrices particulares.

El equipo científico trabajó con un volumen amplio de información: 19.283 fotografías recolectadas entre 1984 y 2025 en el este de Australia y Brasil, aportadas por científicos y colaboradores a través de Happywhale. Tras procesarlas mediante un algoritmo automatizado de reconocimiento de imágenes y realizar luego una verificación visual de cada coincidencia, los investigadores confirmaron que se trataba de los mismos individuos.

Cómo se detectó la migración ballenas jorobadas con 19.283 fotografías

Castro destacó el papel de la ciencia ciudadana en este tipo de hallazgos. “Es impresionante cómo también la ciencia ciudadana, el turista usual, puede apoyar para estos procesos de investigación científica”, señaló, al explicar que cada fotografía contribuye a ampliar el conocimiento sobre la biología de estos animales y, en esta oportunidad, permitió revelar “uno de los desplazamientos más extraordinarios jamás registrados”.

En el primer caso, una ballena fue fotografiada por primera vez en Bahía Hervey (Australia) en 2007. El mismo ejemplar volvió a ser registrado allí en 2013, antes de aparecer frente a la costa de Sao Paulo, Brasil, en 2019. El estudio estimó que ambas áreas reproductivas están separadas por unos 14.200 kilómetros en línea recta, una distancia equivalente a la que existe entre Sídney y Londres.

En el segundo caso, la identificación se construyó con registros aún más extendidos en el tiempo. Esta ballena fue fotografiada por primera vez en 2003 en el Banco de Abrolhos, descrito como la principal área de reproducción y crianza de ballenas jorobadas de Brasil, frente a la costa de Bahía, junto a nueve adultos. Veintidós años después, el mismo individuo fue observado en Bahía Hervey. En este caso, los puntos de avistamiento están separados por unos 15.100 kilómetros.

Cambio climático y un récord “extremadamente raro” en ballenas jorobadas

Para la investigadora ecuatoriana, este patrón de movimiento plantea nuevas preguntas sobre lo que está ocurriendo en el océano. “Está pasando algo en el mundo con el cambio climático. Posiblemente la disposición de alimento, no sabemos por qué están moviéndose de esta manera”, afirmó, y recordó que en 2025 se registró la migración de una jorobada desde Colombia hasta África, en un recorrido aproximado de 13.000 kilómetros.

El estudio remarca que las ballenas jorobadas suelen ser altamente fieles a sus áreas de reproducción, por lo que un intercambio entre sitios reproductivos tan distantes se considera “extremadamente raro”. De acuerdo con lo expuesto por Castro, estos casos representan apenas el 0,01 % de los individuos registrados.

Pese a su baja frecuencia, el movimiento entre áreas reproductivas lejanas podría tener efectos relevantes para la salud de las poblaciones a largo plazo. Entre las hipótesis planteadas, se menciona que estos desplazamientos pueden contribuir a mantener la diversidad genética y facilitar la transmisión de nuevos cantos entre regiones.

Los hallazgos también respaldan la hipótesis conocida como “Intercambio del Océano Austral”, que propone que ballenas provenientes de distintas poblaciones reproductivas coinciden ocasionalmente en áreas de alimentación compartidas en la Antártida.

El trabajo se suma a otras observaciones recientes sobre cambios en la conducta migratoria. “Las poblaciones de ballenas jorobadas en todo el mundo están aumentando en diferentes proporciones, aunque no están siguiendo sus hábitos” de desplazamiento, señaló Castro.

El registro de estas dos travesías queda como un hito para la investigación marina: una prueba documentada, basada en miles de imágenes verificadas, de que la migración de ballenas jorobadas puede conectar puntos reproductivos separados por más de 14 mil kilómetros, desafiando patrones considerados estables por décadas y abriendo nuevas líneas de estudio sobre condiciones ambientales, disponibilidad de alimento y encuentros entre poblaciones en el océano.

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