Bajo la mirada de las gárgolas de Notre-Dame y al pie de uno de los puentes de la Isla Saint-Louis, un tramo del río Sena fue habilitado para el baño como respuesta al episodio de temperaturas extremas que atraviesa Francia, en una postal inusual para la vida cotidiana de París: vecinos buscando, literalmente, “playa” sin salir de la ciudad.
El punto se conoce como la ‘Baignade Bras-Marie’ y forma parte del programa municipal ‘Paris Plages’ (París Playas). La capital instaló 11 puntos de baño provisionales, de los cuales tres se ubican a orillas del Sena, junto a los situados en las cercanías de la Torre Eiffel y de la Biblioteca Nacional François Mitterrand.
La jornada de este viernes, sin embargo, comenzó con un contratiempo. Un problema técnico en las duchas del sector Bras-Marie impidió que el lugar abriera al baño con normalidad, alterando los planes de cientos de personas que, frente al calor, habían optado por refrescarse en el río.
Entre quienes llegaron de todas formas estuvieron Thomase y Jolie, dos hermanas jubiladas que dijeron acudir “a pasar todas las mañanas” para disfrutar de “las vistas y el descanso”. Equipadas con pequeños ventiladores y pulverizadores de agua, comentaron que “hace mucho más calor” que en años anteriores y que, a su juicio, “en el futuro habrá cada vez más” espacios de baño para los parisinos, más allá de las dudas sobre la salubridad del agua.
Un punto con cupos, control y alta demanda diaria
El acceso Bras-Marie cuenta con una plataforma que delimita el sector apto para el baño. Según los encargados del lugar, el espacio permite 150 bañistas simultáneos y recibe en torno a 1.200 personas al día, una cifra que da cuenta de la demanda en días calurosos.
La falla técnica de este viernes también dejó sin su rutina a Antony, un corredor frecuente de la ribera del Sena que suele coronar el ejercicio con una zambullida. “Como hay un problema técnico, voy a acabar de correr y luego, en lugar del baño, me daré una ducha fría. No pasa nada”, comentó, bajo un sol intenso.
Más allá del incidente, el ambiente en el sector reflejaba la tensión de una ciudad que busca adaptarse a veranos cada vez más duros. En opinión de Antony, al calor se suma una infraestructura urbana poco preparada para episodios prolongados, por lo que considera necesario “concienciarse” y tomar medidas. “Yo, por ejemplo, soy padre de un bebé y las guarderías cierran, así que tenemos que llevarnos a los niños a nuestros pisos, que son pequeños y están a pleno sol, por lo que no están nada adaptados”, relató.
34 grados en París y alerta roja en aumento
De acuerdo con la red de Meteosat, la temperatura en París este viernes a las 15:00 horas alcanzó los 34 °C, un registro superior al de ciudades como Sevilla (32 °C) o Valencia (31 °C) a la misma hora. Para este sábado, el número de departamentos franceses en alerta roja por canícula aumentará a 24, incluido París.
Ante ese escenario, la portavoz del Ejecutivo francés, Maud Bregeon, anunció este viernes la puesta en marcha de un nuevo plan de respuesta para temperaturas extremadamente elevadas. El servicio de vigilancia meteorológica francés atribuye el episodio a “una masa de aire muy caliente” suspendida sobre el país.
Mientras algunos residentes se animan a bañarse en el Sena París como forma de alivio inmediato, otros prefieren mantenerse al margen. Una familia de turistas madrileños, de paso hacia Notre-Dame, comentó que el calor les resultaba incluso llevadero: “este airecito no lo tenemos en Madrid”. Aun así, el padre fue tajante: “Entiendo que para alguien de aquí esto puede ser demasiado calor pero, aún así, yo nunca me metería en el Sena”.
En la misma línea, Daniel, propietario de un pequeño bar frente al punto de baño Bras-Marie, aseguró que a él “no le afecta el calor” porque, dijo, “a orillas del Sena no se nota de la misma manera”: “siempre hay un poco de viento”, subrayó.
El programa ‘Paris Plages’ se mantendrá activo hasta el próximo 30 de agosto. Además de abrir los puntos de baño todos los días entre las 10:00 y las 18:30, contempla actividades lúdico-deportivas y culturales junto al río, desde exposiciones y juegos infantiles hasta sesiones de ejercicio.
Con alertas en aumento y temperaturas que ponen a prueba a la ciudad, los espacios de baño y recreación en torno al Sena se consolidan como una alternativa concreta para sobrellevar la canícula, aunque no exenta de ajustes operativos y de un debate persistente entre quienes se lanzan al agua y quienes miran desde la orilla.








