Una denuncia por agresión escolar grupal contra una niña de 10 años con Trastorno del Espectro Autista (TEA) tiene bajo investigación al Instituto Claret de Temuco, en la región de La Araucanía. Los padres de la estudiante, que cursa quinto básico, acusaron que su hija fue rodeada y atacada físicamente por un grupo numeroso de compañeros durante un recreo, mientras le gritaban «therian». El caso fue presentado ante la Superintendencia de Educación (Supereduc) y el Ministerio Público, y se mantiene en etapa de indagación, sin responsabilidades establecidas hasta el momento.
Qué denuncian los padres
Según el relato de la madre, Daniela Retamal, entregado a Radio Bío Bío y otros medios, los hechos ocurrieron el jueves 18 de junio, en el marco de una actividad de cierre de semestre en la que los estudiantes podían asistir sin uniforme. La niña, debido a su gusto por los gatos, llevó una máscara y una cola simulando un felino, un disfraz que —según la familia— contaba con autorización previa del establecimiento. La apoderada sostuvo que el atuendo desató burlas que escalaron rápidamente: un grupo de estudiantes habría comenzado a empujar, golpear y tirar del cabello a la menor mientras le gritaban que era una «therian», en alusión a la subcultura de personas que se identifican con animales.
El número de involucrados varía según las distintas declaraciones de la familia, que ha hablado de «más de 50», «alrededor de 60» e incluso «más de 100» estudiantes, cifras que forman parte de la denuncia y que deberán ser contrastadas durante la investigación. Los padres afirmaron que la niña pidió ayuda en reiteradas ocasiones sin recibir intervención inmediata de los adultos presentes, y que logró salir del grupo gracias a una compañera. El padre, Nicolás Jofré, apuntó a una falla en los protocolos del colegio y cuestionó la falta de atención médica y apoyo psicológico tras el episodio. La familia añadió que un diagnóstico médico determinó que la menor resultó policontusa.
La versión del colegio y la respuesta de las autoridades
Tras varios días de consultas de la prensa, el Instituto Claret se pronunció mediante un comunicado en el que señaló haber activado los protocolos por un «supuesto maltrato escolar». El establecimiento precisó que en las grabaciones revisadas «no se aprecian la ejecución de actos que puedan ser considerados como hechos de violencia física», aunque indicó que, de todas formas, derivará los antecedentes al Ministerio Público y que la investigación interna se reactivará una vez terminadas las vacaciones de invierno. Esta discrepancia entre el relato de la familia y lo que el colegio dice observar en las cámaras es uno de los puntos centrales que la indagación deberá esclarecer.
La Superintendencia de Educación confirmó la recepción de la denuncia y le otorgó el carácter de «crítica», por lo que la derivó de inmediato al área de fiscalización para realizar una visita al establecimiento. El organismo recordó que, ante hechos de maltrato o bullying, los colegios tienen el deber de activar los protocolos contenidos en su Reglamento Interno. En tanto, el seremi de Educación de La Araucanía, Aaron Ríos, señaló que la situación genera «preocupación en la comunidad» y que se solicitaron todos los antecedentes al colegio, subrayando la necesidad de actuar con responsabilidad y celeridad, «resguardando siempre el debido proceso y el respeto de todas las personas, en particular de la estudiante».
Un caso que abre el debate sobre la convivencia escolar
Más allá de los hechos específicos que la investigación deberá determinar, el caso reinstaló la discusión sobre la protección de los estudiantes con necesidades educativas especiales y sobre la capacidad de los establecimientos para prevenir y contener episodios de violencia entre pares. La familia ha anticipado que la niña probablemente no regresará al colegio y que buscan un nuevo establecimiento que la reciba. La indagación de la Supereduc y del Ministerio Público seguirá su curso en las próximas semanas, una vez concluido el receso de invierno, instancia en la que se espera el cotejo de las cámaras de seguridad, los testimonios de testigos y los antecedentes médicos aportados por los denunciantes.
Esta nota se basa en una denuncia presentada por la familia y se encuentra en etapa de investigación. Los hechos descritos no han sido establecidos judicialmente y rige la presunción de inocencia respecto de todas las personas eventualmente involucradas.









