San Pablo y la inteligencia artificial: cuando el futuro se construye desde el territorio

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Resumen generado automáticamente con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por Mirada Sur.

Durante años, San Pablo fue reconocida como una comuna rural del sur de Chile, marcada por la vida agrícola, la cercanía entre vecinos y un desarrollo que parecía avanzar a un ritmo distinto al de los grandes centros urbanos. Para muchos jóvenes, el camino hacia el futuro implicaba partir: estudiar lejos, trabajar lejos y, en muchos casos, no volver. La tecnología, la innovación y la inteligencia artificial parecían conceptos lejanos, ajenos a la vida cotidiana del territorio.

Esa narrativa comenzó a cambiar cuando desde la propia comunidad surgió una convicción profunda: el futuro también podía construirse desde San Pablo. Con una alianza público-privada inédita, liderazgo local y una visión de largo plazo, la comuna se proyecta hoy como un polo latinoamericano de inteligencia artificial, combinando infraestructura tecnológica de alto nivel, formación de talento local y una apuesta clara por el desarrollo sostenible con identidad territorial.

Conversamos con Bruno Villalobos, líder del proyecto y presidente de la Asociación Chilena de Inteligencia Artificial para el Desarrollo Sostenible.

¿Cómo nace la idea de convertir a San Pablo en un polo de desarrollo de inteligencia artificial y qué los motivó a creer que era posible hacerlo desde un pueblo del sur de Chile?
Lo que nos motivó fue entender que San Pablo es una tierra de soñadores y de personas que han marcado historia. Un impulso clave fue contar con referentes locales que demostraron que desde acá se puede llegar lejos. Ver a personas nacidas en San Pablo destacando a nivel mundial en inteligencia artificial nos permitió creer que esta transformación no solo era deseable, sino posible.

Este proyecto no es solo una declaración de intenciones. ¿Cuáles son sus pilares y cómo se articulan entre sí?
El proyecto se sostiene en tres pilares fundamentales. El primero es la instalación de un data center con certificación internacional Tier 3, que será financiado íntegramente por inversión privada y que permitirá una capacidad de cómputo sin precedentes en el sur de Chile. El segundo pilar son las escuelas abiertas de inteligencia artificial, pensadas para capacitar a la comunidad y desarrollar talento humano local. El tercero es la implementación de una carrera Técnico Profesional en programación con foco en inteligencia artificial para estudiantes del Liceo Fray Pablo de Royo, con el respaldo del sector productivo, asegurando que la formación esté alineada con estándares tecnológicos de nivel mundial.

Para quienes no están familiarizados con estos conceptos, ¿qué es exactamente un data center y por qué es tan relevante para este proyecto?
Un data center puede entenderse como un gran computador que procesa enormes volúmenes de datos. Su importancia radica en que permite analizar información, generar conocimiento y tomar decisiones basadas en evidencia. Que esté ubicado en San Pablo significa que desde este territorio se podrá generar tecnología y procesamiento de datos para Chile y Latinoamérica.

¿Qué rol cumple la inteligencia artificial dentro de este data center?
La inteligencia artificial utiliza esa capacidad de cómputo para procesar grandes volúmenes de información de forma simultánea. No es algo mágico ni abstracto: es matemática aplicada sobre infraestructura tecnológica robusta. El data center entrega el “cerebro” necesario para que la inteligencia artificial funcione a gran escala.

San Pablo es una comuna pequeña y rural. ¿Cómo reaccionó la comunidad ante una idea tan disruptiva?
Hubo dos factores clave. Por un lado, la confianza construida durante años con la comunidad permitió una apertura inicial, aunque existiera desconocimiento sobre qué era la inteligencia artificial. Por otro, surgieron dudas legítimas sobre impactos ambientales, consumo energético y uso de recursos. A medida que se explicaron los beneficios concretos y el enfoque sostenible del proyecto, la comunidad comenzó a verlo como una oportunidad histórica y un punto de inflexión para la comuna.

El proyecto nace desde el territorio, pero tiene una ambición global. ¿Cómo se equilibra ese arraigo local con la proyección internacional?
Muchos de quienes impulsamos esta iniciativa tuvimos que migrar para estudiar y desarrollarnos profesionalmente. Sabemos lo que significa dejar la tierra de origen. Por eso creemos que las nuevas generaciones deben tener la opción de construir su futuro desde San Pablo. El desarrollo que buscamos es sostenible: respeta la cultura local, las tradiciones y el entorno, mientras proyecta al territorio como un exportador de tecnología hacia el mundo.

¿Qué impacto concreto tendrá este proyecto en la vida de los jóvenes de la comuna?
El impacto principal es entregar herramientas reales. Los jóvenes formados en inteligencia artificial tendrán mayor poder de decisión sobre su futuro laboral, podrán elegir dónde trabajar y negociar en mejores condiciones. Se amplían las opciones más allá de los caminos tradicionales y se abre una alternativa tecnológica, moderna y con proyección global.

Este proyecto involucra actores públicos, privados y comunitarios. ¿Cómo se logra articular una alianza tan amplia?
La clave está en entender que la inteligencia artificial impacta en todos los ámbitos de la vida. No solo genera empleo o actividad económica, también puede mejorar la calidad de vida de adultos mayores, apoyar procesos productivos locales y resolver problemas cotidianos. Cuando la tecnología se adapta a las necesidades reales del territorio, las personas se involucran y sienten que el proyecto también les pertenece.

¿Cómo ha sido la recepción del mundo empresarial frente a esta iniciativa?
La respuesta ha sido muy positiva. Desde el sector empresarial se valora que el proyecto nazca desde el territorio y apunte a descentralizar el desarrollo tecnológico. Sacarlo adelante desde una comuna pequeña ha requerido más esfuerzo y trabajo, pero eso mismo refuerza su valor y proyección.

¿Quién financia este proyecto y qué magnitud de inversión implica?
El data center es financiado íntegramente por inversión privada, con montos que podrían oscilar entre los 6 y 9 millones de dólares, convirtiéndose en la mayor inversión privada en la historia de la comuna. La carrera Técnico Profesional cuenta con apoyo del sector productivo, y las escuelas abiertas de inteligencia artificial son financiadas por una empresa local enfocada en la transformación del talento humano. La decisión fue no utilizar recursos públicos para acelerar los tiempos y asegurar resultados en el corto plazo.

¿Hay nuevos desafíos o etapas en desarrollo?
Sí, existe un cuarto pilar en evaluación: la llegada de empresas tecnológicas desde el extranjero, particularmente de Brasil, que podrían instalarse en San Pablo y sus alrededores. Esto permitiría consolidar un polo tecnológico en el sur de Chile y generar nuevas oportunidades laborales para profesionales de distintas áreas.

Finalmente, ¿qué mensaje dejarías a otras comunas que creen que proyectos así solo ocurren en grandes ciudades?
Cuando hay propósito, visión y perseverancia, se pueden lograr grandes transformaciones. No fue un camino fácil y hubo muchas puertas cerradas, pero la clave fue no rendirse. San Pablo busca demostrar que desde territorios pequeños también se puede liderar el cambio, siempre con una estrategia clara, alianzas adecuadas y una convicción profunda de que el desarrollo sostenible es posible desde regiones.