Coca-Cola Embonor S.A. informó sus resultados financieros consolidados correspondientes al cierre del 31 de diciembre de 2025, en un año marcado por un desempeño dispar entre sus dos principales mercados. A nivel total, la embotelladora alcanzó un volumen de ventas de 368,2 millones de cajas unitarias, apoyada principalmente por el impulso del negocio en Chile, donde la compañía anotó un récord anual de ventas físicas.
El volumen total de ventas físicas subió levemente 0,1% en el consolidado. Ese resultado se explica por el avance de la operación chilena, que creció 2,5%, compensando la caída registrada en Bolivia. En la práctica, el indicador muestra estabilidad en el volumen global, pero con una composición interna distinta: más dinamismo en Chile y un escenario más complejo al otro lado de la cordillera.
En el caso chileno, la empresa reportó un récord anual de 195,0 millones de cajas unitarias, equivalente a 1.107 millones de litros. Dentro del portafolio nacional, el crecimiento estuvo liderado por las marcas Coca-Cola, Vital y Benedictino, que empujaron el desempeño comercial durante el ejercicio.
Bolivia, en tanto, cerró 2025 con una baja de 2,5% en sus volúmenes, totalizando 173,2 millones de cajas unitarias. Esa contracción presionó el balance consolidado y, según la empresa, coincidió con un periodo de desafíos específicos en ese mercado, aunque con señales de mejora hacia la segunda mitad del año.
Ventas récord y efecto en el país
Que Chile haya alcanzado un récord anual de ventas físicas no es solo un dato interno: habla de un mayor movimiento del consumo en canales donde estos productos están presentes —desde almacenes de barrio y supermercados hasta restaurantes y servicios—, con impacto en la cadena de distribución y logística. Un volumen de 195,0 millones de cajas unitarias (1.107 millones de litros) supone una operación intensiva en transporte, bodegaje y reposición, elementos que se sienten en la economía cotidiana y en la actividad comercial vinculada al retail y al abastecimiento.
Desde el punto de vista sectorial, el contraste entre Chile y Bolivia también refleja cómo el mercado de bebidas responde a condiciones económicas y regulatorias distintas. En contextos de costos ajustados, cambios en el tipo de cambio y variaciones del consumo, las empresas tienden a reforzar su mezcla de productos, su estrategia de precios y su eficiencia operativa para sostener volúmenes y márgenes. En 2025, ese equilibrio fue clave para explicar la estabilidad del volumen consolidado.
Ingresos, EBITDA y utilidad del ejercicio
En los números financieros, los ingresos netos consolidados se ubicaron en $1.329.771 millones, lo que representa una disminución de 0,2% respecto del ejercicio anterior. El resultado operacional consolidado llegó a $110.440 millones, mientras que el EBITDA alcanzó $176.712 millones. La utilidad neta acumulada al término de 2025 fue de $60.006 millones, con una caída de 19,2%.
La leve contracción de ingresos, detalló la compañía, se entiende por el comportamiento opuesto de ambos mercados. En Chile, los ingresos crecieron 5,5% hasta $888.443 millones. En Bolivia, en cambio, se observó una reducción de 10,0%, con ingresos por $441.329 millones. Esta baja en el país vecino se asocia directamente a la aplicación de la enmienda a la norma contable NIC 21, que implicó convertir los resultados a un tipo de cambio de mercado en reemplazo del tipo de cambio oficial de Bolivia.
Sobre el cierre del año, el Presidente del Directorio de Coca-Cola Embonor S.A., Andrés Vicuña, valoró el balance general y planteó que el cierre de 2025 reafirma la fortaleza operativa y la efectividad de la estrategia comercial, consolidando la posición competitiva de la firma y sentando bases favorables para 2026. En la misma línea, el Gerente General de Coca-Cola Embonor S.A., Cristián Hohlberg, sostuvo que, pese a los desafíos —especialmente en Bolivia—, la optimización de las inversiones, el impulso de eficiencias operacionales y los ajustes en la propuesta comercial permitieron sostener el liderazgo de la compañía en ambos países.
Hohlberg añadió que durante la segunda mitad del año se evidenció una recuperación económica boliviana, lo que ayudó a fortalecer el portafolio de marcas en ese territorio. Con ese telón de fondo, la atención para 2026 quedará puesta en cómo evoluciona el mercado boliviano bajo el nuevo criterio de conversión asociado a NIC 21, y en la capacidad de Chile para sostener el nivel récord de ventas físicas que marcó 2025.









