Un fenómeno silencioso está transformando los fondos marinos de Chile en extensiones vacías, sin algas, sin refugios y sin biodiversidad. Científicos del Centro de Investigación Marina Quintay (CIMARQ) de la Universidad Andrés Bello advierten que la sobrepoblación descontrolada de distintas especies de erizos negros está generando lo que los especialistas denominan «fondos blanqueados» o «desiertos submarinos», con consecuencias directas para los ecosistemas costeros y para las comunidades que viven de la pesca artesanal en el sur del país.
Tres especies, tres ecosistemas devastados
El programa de monitoreo, desarrollado entre 2023 y marzo de 2025 con la participación del Sindicato de Pescadores Artesanales de Caleta Quintay y los Consejos del Mar de Rapa Nui y del Archipiélago Juan Fernández, identificó tres especies distintas de erizos negros que están transformando el paisaje submarino: Arbacia nigra, en Quintay; Diadema savignyi o erizo negro de púas largas, en Rapa Nui; y Centrostephanus sylviae, conocido como erizo negro de Juan Fernández.
El biólogo marino Sebastián Báez, asesor del programa ejecutado por el CIMARQ, explica que los erizos negros herbívoros devoran sin tregua comunidades de algas, mientras que las especies omnívoras arrasan con todo lo que encuentran, dejando un paisaje submarino desolado, sin alimento, sin refugios y sin oxígeno. El fenómeno está documentado también en países como Japón, Estados Unidos, Croacia y Australia.
El impacto sobre la cadena trófica y la pesca
Las algas marinas no son solo vegetación de fondo: cumplen un rol estructural en el ecosistema como refugio y fuente de alimento para peces, moluscos y otras especies. Su desaparición desencadena un efecto en cadena que reduce la capacidad de recuperación natural de toda la zona costera.
La amenaza tiene una dimensión económica directa para el sur de Chile. La captura del erizo rojo (Loxechinus albus) se lleva a cabo a lo largo de todo Chile, aunque se concentra en la zona sur-austral, desde la región de Los Lagos hasta la región de Magallanes. El aumento del erizo negro ya está impactando directamente al erizo rojo, una especie de interés comercial especialmente relevante para la pesca artesanal. Al expandirse sobre los mismos fondos duros que ocupa el erizo rojo, la especie invasora genera pérdidas económicas y una mayor incertidumbre sobre la sostenibilidad de los recursos bentónicos en las caletas del sur.
Inteligencia artificial para monitorear el fondo del mar
Una de las innovaciones centrales del programa fue la incorporación de herramientas de inteligencia artificial para el análisis de imágenes submarinas. En lugar de pequeños cuadrantes de 50 por 50 centímetros, los investigadores trabajaron con polígonos de 20 por 20 metros —400 metros cuadrados en total— procesando los registros de video con sistemas de aprendizaje automático que permiten identificar patrones en grandes volúmenes de imágenes sin necesidad de programación manual para cada caso.
La investigadora Claudia Navarrete Taito, gestora del proyecto, destacó que esta metodología permitió abordar la abundancia y densidad de los erizos con una precisión que las técnicas tradicionales no lograban alcanzar a esa escala.
Cambio climático como amplificador del fenómeno
Los expertos advierten que el escenario podría agravarse. El aumento de la temperatura del océano asociado al cambio climático favorece el desequilibrio entre especies y dificulta la recuperación de los depredadores naturales que históricamente mantenían controladas las poblaciones de erizos. Sin esos controles biológicos, la expansión de los fondos blanqueados podría acelerarse en los próximos años en zonas que hoy no presentan el problema, incluyendo las costas de Los Lagos y Los Ríos.
Frente a ello, los investigadores plantean una estrategia que combine manejo adaptativo de poblaciones de erizos, restauración activa de macroalgas y monitoreo permanente mediante tecnología de análisis automatizado. «El desafío ahora es mitigar los efectos ecológicos, recuperar el equilibrio de los ecosistemas y, al mismo tiempo, buscar soluciones sostenibles para las comunidades que dependen del mar», señaló Navarrete Taito.
El programa contó con financiamiento del Gobierno Regional de Valparaíso en el marco de una iniciativa de transferencia de desarrollo productivo y gestión sustentable de la pesca artesanal.









