En el sur de Chile, el paisaje no solo se observa: también se saborea. Entre praderas húmedas, vacas en libre pastoreo y oficios transmitidos de generación en generación, se produce una materia prima que muchas veces pierde su historia al llegar al consumidor final. El queso, reducido a una etiqueta o a un precio en una góndola, suele ocultar el territorio, las personas y el conocimiento que hay detrás de su elaboración.
Desde esa inquietud nace Cowin, una plataforma que propone una forma distinta de conectar a pequeños productores lácteos del sur con consumidores que valoran lo auténtico, lo justo y lo bien hecho. Más que vender productos, Cowin busca transmitir identidad territorial, colaboración y relato, poniendo en valor el origen, el proceso y la historia de quienes producen desde el campo. En esta entrevista, su cofundador Gabriel Pérez reflexiona sobre emprendimiento, comercialización colaborativa y el desafío de transformar alimentos locales en experiencias con sentido.
— Gabriel, para comenzar, ¿cómo nace Cowin y desde qué problema concreto surge esta idea?
Cowin nace desde una experiencia muy directa. Mi pareja, Natalie, es investigadora del INIA Remehue y doctora en producción animal. Ella comenzó produciendo lácteos y luego escaló a la elaboración de quesos con mayor tiempo de maduración y recetas más trabajadas. Al momento de comercializar, se encontró con una gran dificultad: no existían canales especializados capaces de transmitir el verdadero valor de ese producto.
No se trataba solo de vender queso, sino de explicar de dónde venía, cómo se producía, por qué tenía ciertas propiedades nutricionales distintas, como un mayor contenido de omega 3 debido al libre pastoreo. Todo ese valor no lograba llegar al consumidor. Ahí entendimos que el problema no era la calidad del producto, sino la ausencia de herramientas de marketing y comercialización adecuadas para el mundo artesanal.
— Uno de los conceptos más interesantes de Cowin es que el queso puede contar una historia. ¿Qué significa para ustedes hablar de identidad territorial?
Cuando uno va a un supermercado, ve productos en góndolas, marcas conocidas, pero muy poca historia. Hay casos emblemáticos como Colún, que ha construido un relato sólido en torno al sur y al cooperativismo, pero muchos pequeños productores también tienen historias potentes que no se cuentan.
Existen comunidades indígenas en la costa que producen quesos de oveja de altísima calidad, incluso premiados a nivel nacional. Sin embargo, ese relato no llega al consumidor. Los grandes retailers no están diseñados para transmitir identidad, solo volumen. Nuestro trabajo es justamente llenar ese vacío: conocer a los productores, entender su historia, su entorno, su forma de producción, y luego usar herramientas de marketing digital para poner eso en valor.
— Entonces, el valor agregado no está solo en el producto en sí.
Exactamente. El valor está en el relato, en el empaque, en la narrativa que acompaña al producto. En Cowin, por ejemplo, las cajas incluyen información del productor, material gráfico e incluso una lista de reproducción en Spotify que se puede escanear desde la caja. La idea es que el momento de consumo sea una experiencia completa.
Además, trabajamos con un modelo de suscripción, con cajas de distintos tamaños que incluyen varias variedades de queso y otros productos regionales. Eso permite descubrir sabores y territorios que normalmente no llegan al mercado tradicional.
— ¿Crees que en Chile estamos preparados para valorar productos con identidad territorial y denominación de origen?
En la industria del vino eso ya ocurre. Todos entendemos la importancia del valle, del terroir y de la denominación de origen. El desafío es trasladar esa lógica al queso, a los productos cárnicos y a otros alimentos del sur.
La Región de Los Lagos produce más del 50% de la leche del país, principalmente en sistemas de libre pastoreo. Eso genera productos con propiedades nutricionales y organolépticas diferenciadas, pero que todavía no se ponen en valor como deberían. Ahí vemos una oportunidad muy clara.
— Cowin también aborda un problema recurrente en los productores: saber producir bien, pero no saber vender.
Exactamente. Muchos productores son excelentes en lo que hacen, pero quedan aislados del sistema cuando se trata de marketing, distribución y logística. Natalie vivió eso en carne propia como productora de queso.
Nuestra fortaleza está en unir dos mundos: el conocimiento técnico-productivo y las herramientas de marketing digital y comercialización online. Centralizamos esas capacidades para ofrecer un canal justo, colaborativo y sostenible, donde el productor no sea asfixiado por intermediarios, sino que crezca junto a nosotros.
— Hoy Cowin funciona como una plataforma digital. ¿Cómo opera ese modelo?
La cara visible es nuestro sitio web, cowhinchile.com, donde las personas pueden comprar productos individuales o suscribirse a cajas mensuales. Partimos con quesos seleccionados, que conocemos en profundidad, y estamos retomando el proyecto con foco claro en calidad y relato.
En paralelo, trabajamos principalmente con Instagram y Facebook bajo el nombre Cowin Chile, y más adelante abriremos otros canales cuando tengamos más contenido audiovisual.
— Mirando hacia adelante, ¿cuál es la visión de Cowin a mediano plazo?
Queremos que Cowin sea reconocido como un partner sólido para productores artesanales del sur, una plataforma que no solo vende, sino que acompaña, orienta y proyecta crecimiento de forma saludable.
Buscamos crecer sin perder calidad, sin industrializar de manera agresiva. La idea es competir en buena ley con productos importados, poniendo en valor la producción local y demostrando que desde la Región de Los Lagos se pueden ofrecer productos de nivel internacional.
— Para cerrar, ¿qué consejo le darías a quienes quieren emprender con productos locales y con identidad territorial?
Emprender no es fácil y puede ser muy duro. Yo emprendí en turismo en 2019 y enfrenté estallido social y pandemia. La única forma de sostenerse es vincularse con otros, aprender de experiencias ajenas y generar redes reales.
El mito del emprendedor solitario no es real. El crecimiento ocurre dentro de ecosistemas colaborativos. Hoy existen redes y espacios que se están reactivando en la región, y ahí está una de las claves para avanzar con mayor solidez.
Sitio web: https://cowinchile.com/









