El Senado aprobó por unanimidad un proyecto de ley que modifica la Ley del Deporte con el propósito de precisar el alcance del concepto de discapacidad dentro del ámbito deportivo, con miras a evitar interpretaciones amplias que puedan traducirse en exclusiones. Tras este respaldo, la iniciativa quedó en condiciones de continuar su tramitación en la Cámara de Diputadas y Diputados, donde deberá cumplir el segundo trámite constitucional.
La propuesta se originó en mociones presentadas por la senadora Fabiola Campillai y los senadores Sebastián Keitel y Matías Walker, además de otra iniciativa impulsada por la propia senadora Campillai. En el debate legislativo, la idea central fue explicitar en la normativa las distintas condiciones de discapacidad contempladas, con el fin de reforzar criterios claros al momento de organizar, financiar y desarrollar actividades deportivas.
El proyecto apunta a incorporar de manera expresa en la ley la discapacidad física, mental y sensorial. De acuerdo con lo discutido en sala, el objetivo es reducir el margen de interpretaciones generales y prevenir que, en la práctica, estas deriven en eventuales situaciones de exclusión o discriminación en el acceso a beneficios, recursos o programas deportivos promovidos por el Estado.
En esa línea, durante la tramitación se recogió la preocupación por cómo se aplica el concepto en la normativa vigente. El presidente de la Comisión del Adulto Mayor y la Discapacidad, senador Sebastián Keitel, explicó que la regulación actual aborda la discapacidad de manera amplia, lo que, en la práctica, puede generar desigualdades cuando se trata de definir acceso y cobertura de iniciativas públicas relacionadas con el deporte.
Qué cambia en la Ley del Deporte
El cambio propuesto busca que la legislación deportiva reconozca de forma clara las diferentes condiciones de discapacidad, incluyendo explícitamente las categorías física, mental y sensorial. Según los fundamentos expuestos en el Senado, esta precisión pretende prevenir que la falta de una definición más detallada termine afectando la inclusión de personas en actividades deportivas, especialmente cuando programas o apoyos estatales requieran criterios de elegibilidad.
La discusión se centró en que la forma en que se define la discapacidad no es solo una formulación conceptual, sino que puede tener efectos prácticos en la manera en que se distribuyen recursos, se diseñan programas y se organiza la participación en el deporte. Por lo mismo, el proyecto se presenta como una herramienta para reducir espacios de discrecionalidad y, con ello, disminuir el riesgo de exclusiones asociadas a interpretaciones demasiado generales.
En el debate se planteó que precisar el concepto ayuda a ordenar la aplicación de la norma en distintos ámbitos del quehacer deportivo, desde la planificación de actividades hasta la asignación de apoyos, promoviendo criterios más consistentes para la inclusión. Esa es, precisamente, la preocupación que el texto busca resolver en el marco de la discapacidad en deporte.
El proyecto pasa a segundo trámite constitucional
Con el despacho desde el Senado, la iniciativa continuará su tramitación en la Cámara de Diputadas y Diputados. En esta etapa, el proyecto será revisado y discutido en las instancias correspondientes, donde podrán confirmarse, ajustarse o rechazarse aspectos del articulado antes de avanzar a las siguientes fases del proceso legislativo.
La aprobación unánime en la Cámara Alta marcó un respaldo transversal a la idea de actualizar la Ley del Deporte con una definición más precisa, orientada a reforzar la inclusión. En lo inmediato, el avance del proyecto abre el paso a su discusión en la Cámara, donde se definirá si la propuesta mantiene su redacción o incorpora modificaciones.
Por ahora, el estado del proyecto es que ya cuenta con la aprobación del Senado y quedó habilitado para su segundo trámite constitucional en la Cámara de Diputadas y Diputados, manteniendo como eje la incorporación explícita de la discapacidad física, mental y sensorial en la normativa deportiva.








