Muere a los 88 años Abraham Santibáñez, Premio Nacional de Periodismo y voz ética de la prensa

Comparte esta noticia con tus amigos 

Facebook
WhatsApp
Email
X
LinkedIn

Resumen generado automáticamente con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por Mirada Sur.

El periodista, académico y escritor falleció este lunes, días después de cumplir 88 años. Referente del periodismo interpretativo y de la ética profesional, fue una de las voces independientes durante la dictadura y testigo del hallazgo de los hornos de Lonquén.

El periodismo chileno está de luto. Este lunes 15 de junio falleció a los 88 años Abraham Santibáñez Martínez, Premio Nacional de Periodismo 2015, una de las figuras más respetadas de la prensa nacional por su trayectoria de más de medio siglo, su defensa de la libertad de expresión y su permanente compromiso con la ética profesional. Su muerte ocurrió apenas cuatro días después de cumplir 88 años, ya que había nacido en Santiago el 11 de junio de 1938.

Titulado en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile, Santibáñez desarrolló una carrera que combinó el ejercicio en redacciones, la conducción de medios, la docencia universitaria y la reflexión sobre el oficio, especializándose en el periodismo interpretativo y de opinión.

Una voz independiente durante la dictadura

Buena parte de su prestigio se forjó en los años más difíciles del país. Tras pasar por el semanario La Voz del Arzobispado de Santiago y la revista VEA, en 1968 se integró a la revista Ercilla, donde fue editor del área internacional y subdirector hasta 1977. Ese año, junto a Emilio Filippi y gran parte del equipo de Ercilla, fundó la revista Hoy, una de las pocas publicaciones independientes que logró circular durante la dictadura de Augusto Pinochet.

Su trabajo periodístico revelando episodios del régimen ha sido destacado por organismos de defensa de los derechos humanos. Uno de los hitos que marcó su carrera fue su participación, en noviembre de 1978, en la comisión convocada por la Vicaría de la Solidaridad que verificó el hallazgo de los hornos de Lonquén, un episodio que quebró la versión oficial sobre los detenidos desaparecidos y se transformó en un punto de inflexión en la historia de los derechos humanos en Chile.

Con el retorno de la democracia, asumió la dirección del diario La Nación, cargo que ejerció entre 1990 y 1994.

Maestro de la ética periodística

Más allá de las redacciones, Santibáñez dejó una huella profunda en la formación de generaciones de periodistas. Fue uno de los fundadores de la Escuela de Periodismo de la Universidad Diego Portales, donde enseñó Ética Periodística durante años, y ejerció también como docente en la Universidad de Chile, la Pontificia Universidad Católica, la Universidad de Santiago y la Universidad de Concepción. Autor de obras sobre periodismo interpretativo, transmitió un modo de entender el oficio centrado en la rigurosidad, la responsabilidad y el resguardo de la confianza pública.

Su liderazgo gremial fue igualmente reconocido: presidió el Colegio de Periodistas de Chile entre 2008 y 2010 e integró durante años instancias de ética de los medios. En 2009 fue incorporado como miembro de número de la Academia Chilena de la Lengua, un reconocimiento a su dominio del idioma y a su aporte a la cultura.

Un compromiso con la prensa regional

El vínculo de Santibáñez con el periodismo no se limitó a la capital. A lo largo de su carrera fue columnista de diversos diarios regionales del país —entre ellos El Sur de Concepción, El Día de La Serena, El Diario de Aysén y La Prensa Austral de Punta Arenas— y dirigió programas de perfeccionamiento para periodistas en ejercicio en convenio con la prensa regional. Esa cercanía con los medios de las distintas zonas de Chile refleja una convicción que atraviesa su legado: la de que el periodismo de calidad y con estándares éticos debe ejercerse en todo el territorio, y no solo desde el centro.

El Premio Nacional de Periodismo que recibió en 2015 fue otorgado precisamente por su destacada trayectoria, sus aportes a la docencia universitaria, la calidad de su trabajo y su inclaudicable defensa de la libertad de expresión y de la responsabilidad profesional, valores que marcaron toda su vida y que deja como herencia para el periodismo chileno.