La Secretaría Regional Ministerial de Salud de Los Lagos advirtió que la totalidad de los nueve vertederos de residuos domiciliarios que operan en la provincia de Chiloé incumple las condiciones sanitarias exigidas por la autoridad, configurando lo que calificó como un riesgo inminente para la población. La seremi Evelyn Brintrup confirmó que se han oficiado los municipios involucrados y que se iniciaron los sumarios correspondientes por las irregularidades detectadas en los recintos de disposición final.
«Actualmente, Chiloé cuenta con nueve vertederos de residuos domiciliarios, en los cuales todos están incumpliendo, de las comunas pertenecientes a Chiloé, los procesos de la autoridad sanitaria, y eso genera un riesgo inminente para la población», expuso Brintrup. La autoridad detalló que el principal peligro es la posible contaminación de napas y fuentes de agua, producto de la filtración de líquidos lixiviados desde los vertederos hacia el subsuelo, y llamó a los alcaldes de la provincia a alcanzar un acuerdo urgente para avanzar hacia una solución conjunta.
Una crisis con más de una década de plazos legales incumplidos
La advertencia de la seremi no es un hecho nuevo, sino la continuación de un problema estructural que la propia autoridad sanitaria ha tolerado por años. Según consta en auditorías de la Contraloría General de la República, los nueve vertederos domiciliarios de Chiloé —en las comunas de Ancud, Castro, Chonchi, Curaco de Vélez, Dalcahue, Puqueldón, Queilén, Quemchi y Quinchao— debieron haber cerrado en 2012, al cumplir su vida útil legal según el Decreto N°189 de 2005. Ninguno de ellos cuenta con Resolución de Calificación Ambiental vigente. Pese a ello, la Seremi de Salud ha autorizado su funcionamiento de manera excepcional y sostenida durante más de una década, ante la falta de alternativas de disposición final en el archipiélago.
El antecedente más crítico de esta crisis ocurrió en abril de 2019, cuando se declaró alerta sanitaria en la provincia tras el colapso del vertedero de Ancud, que debió cerrar después de 40 años de funcionamiento. La emergencia obligó a trasladar residuos domiciliarios y de establecimientos de salud y educación a un vertedero industrial en Dalcahue, en un esquema de excepción que las propias autoridades de la época calificaron como insostenible en el tiempo.
Dalcahue, en el límite, y vertederos con apenas dos años de vida útil
Brintrup no descartó que la situación derive en una nueva alerta sanitaria, advirtiendo de forma específica sobre Dalcahue, comuna donde ya no habría más plazo para seguir disponiendo residuos en las condiciones actuales. La seremi además estimó que, dependiendo del nivel de uso, algunos de los nueve recintos podrían no resistir más allá de dos años. «Se ha oficiado a todos los alcaldes, y hemos emitido sumarios correspondientes. Esto ya llega a un límite donde se nos está haciendo complicado como autoridad sanitaria, y necesitamos que los alcaldes se coloquen de acuerdo», solicitó la autoridad.
El intento más reciente de solución estructural —un relleno sanitario común para las comunas de Ancud, Quemchi y Dalcahue, en el sector norte del archipiélago— lleva años en tramitación sin avanzar, enfrentando resistencia vecinal y prolongados tiempos de evaluación ambiental. En tanto, el costo de soluciones transitorias, como el traslado de residuos hacia el continente, ha llegado a representar hasta el 15% del presupuesto municipal de algunas comunas chilotas, según registros de años anteriores.
La advertencia de Brintrup pone nuevamente en el centro del debate regional una pregunta que las autoridades sanitarias y los municipios de Chiloé llevan más de diez años postergando: qué hacer con la basura de un archipiélago donde ningún sitio de disposición final cumple hoy con la normativa vigente.









