El desembarque pesquero en la Región de Los Lagos alcanzó 78.595 toneladas durante abril de 2026, lo que significó una disminución de 5,5% en doce meses, equivalente a 4.539 toneladas menos que en igual mes de 2025, según el Boletín de Pesca Nº118 publicado el 24 de julio por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) con información preliminar del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca). El principal factor detrás de la baja fue el retroceso del desembarque artesanal, que cayó 26,3% interanual y totalizó 8.479 toneladas.
Respecto de marzo de 2026, el desembarque pesquero regional también anotó un descenso, en este caso de 11,8%, equivalente a 10.561 toneladas. La cifra rompe la tendencia al alza que el sector había mostrado durante el primer trimestre del año, cuando enero registró 92.648 toneladas y marzo 89.156 toneladas.
Moluscos y algas explican la caída del desembarque artesanal
La contracción de la pesca artesanal en Los Lagos estuvo determinada por el retroceso de dos categorías clave. Las algas concentraron la mayor participación del desembarque artesanal con 33,8%, equivalente a 2.867 toneladas, aunque con una baja interanual de 38,0%. Dentro de este grupo, el pelillo fue el recurso más extraído con 1.026 toneladas, un 40,1% menos que en abril de 2025, seguido por la luga negra o crespa, que retrocedió 24,4%, y el huiro, con una caída de 34,8%.
Más pronunciado aún fue el desplome de los moluscos, categoría que totalizó 1.762 toneladas y registró una disminución interanual de 50,2%, situándose en el tercer lugar de participación con 20,8% del total artesanal. La almeja, principal especie del grupo, cayó 54,8% hasta las 812 toneladas, mientras la cholga retrocedió 53,1%.
En contraste, la categoría peces mostró un leve repunte de 1,6%, con 2.196 toneladas, impulsada por el jurel, cuyo desembarque pasó de una tonelada en abril de 2025 a 838 toneladas en 2026, variación que el propio INE atribuye a una base de comparación excepcionalmente baja. El erizo, clasificado dentro de la categoría «otros», fue el segundo recurso más dinámico del mes con 1.196 toneladas y un alza de 73,1%.
Los centros de cultivo sostienen el 89,2% del desembarque pesquero regional
La acuicultura sigue siendo el pilar de la actividad extractiva en Los Lagos. Las cosechas desde centros de cultivo alcanzaron 70.112 toneladas en abril, con una baja moderada de 2,1% en doce meses, y representaron el 89,2% del desembarque pesquero regional total. Dentro de ese universo, los moluscos concentraron el 74,3% de la masa cosechada, con 52.121 toneladas y una caída de 3,5%.
El chorito se mantuvo como la especie dominante del sistema acuícola regional, con 52.048 toneladas y una participación de 74,2% del total cosechado, pese a un retroceso interanual de 3,3%. El salmón del Atlántico, segundo en importancia, registró 13.259 toneladas y una baja de 9,3%. La excepción positiva fue la trucha arcoíris, que más que duplicó su producción al pasar de 2.069 a 4.185 toneladas, un alza de 102,3% que la posicionó en el 6,0% de las cosechas regionales.
En materia sanitaria, durante abril de 2026 se registraron tres Agrupaciones de Concesiones de Salmónidos (ACS) en descanso sanitario —los barrios 3B, 4B y 10B—, frente a dos en igual período de 2025, de un total de 24 agrupaciones existentes en la región. Además, estuvieron en veda biológica las especies anchoveta, sardina austral y sardina común, mientras que la prohibición extractiva del loco se mantiene vigente hasta el 31 de diciembre de 2028 y la macha continúa sin poder extraerse en playas de libre acceso mientras la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca) no fije su límite máximo de extracción.
La divergencia entre ambos sectores marca el escenario productivo del sur. Mientras la acuicultura amortigua la caída con volúmenes estables, la pesca artesanal —actividad que sostiene a miles de familias en caletas de Calbuco, Ancud, Quellón, Maullín y Puerto Montt— acumula un retroceso que afecta directamente el ingreso de recolectores de orilla y buzos mariscadores, especialmente en los rubros de almeja, cholga y algas. La evolución de estos indicadores durante el invierno será determinante para dimensionar si se trata de una fluctuación estacional o de un deterioro sostenido en la disponibilidad de recursos bentónicos en el mar interior de Los Lagos.









