El comercio del sur busca reinventarse tras el fin del boom de compras argentino

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Resumen generado automáticamente con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por Mirada Sur.

La caída de casi 40% en la llegada de turistas argentinos dejó atrás el auge que sostuvo al retail chileno en 2025. Osorno y Puerto Montt, dependientes del flujo por el Paso Cardenal Samoré, enfrentan el desafío de reducir su dependencia de un solo segmento de visitantes.

El fin del boom de compras argentino dejó de ser una advertencia para convertirse en un dato consolidado, y el comercio del sur de Chile empieza a asumir que el fenómeno que sostuvo sus ventas durante 2025 no volverá en las mismas condiciones. El fuerte impulso que los turistas argentinos entregaron al comercio chileno el año pasado comenzó a diluirse este año, pasando de motor de las ventas del retail a factor que explica su desaceleración.

Las cifras marcan la magnitud del giro: entre enero y abril de 2026 ingresaron 895 mil turistas argentinos, frente a un millón 450 mil en el mismo período de 2025, una caída de 38,4% según la Subsecretaría de Turismo.

Por qué se apagó el motor trasandino

La explicación de fondo es cambiaria. Durante 2025 existió un incentivo extraordinariamente alto para que los argentinos vinieran a comprar a Chile, ligado al tipo de cambio. En 2026 ese diferencial se redujo, y el turismo de compras perdió fuerza como motivación principal del viaje, según explicó Bernardita Silva, gerenta de Estudios de la Cámara Nacional de Comercio.

El cambio se aprecia con claridad en un ejemplo concreto. Un televisor que en Chile costaba 300 mil pesos representaba unos 363 mil pesos argentinos con el tipo de cambio de julio de 2025; un año después, el mismo artículo resulta 31% más caro en la divisa trasandina y bordea los 477 mil pesos argentinos. Esa pérdida de conveniencia desactivó la lógica que llenaba los malls de viajeros con maletas.

El comportamiento del consumidor también mutó: pasó de compras de mayor volumen concentradas en bienes durables a compras más focalizadas, selectivas y menos masivas. Las categorías más golpeadas son tecnología y electrónica, precisamente donde el diferencial de precios había incentivado las compras masivas de 2025.

No es un desplome, es una normalización

Los gremios coinciden en un matiz que resulta clave para dimensionar el fenómeno. Más que una pérdida estructural de competitividad de Chile, lo que se observa es una normalización de las condiciones excepcionales que favorecieron el turismo de compras el año pasado. La CNC aclara que no se trata de un desplome definitivo, sino de un reacomodo tras un ciclo anómalo.

Ese matiz importa porque evita leer la caída como una crisis permanente. Un fenómeno similar ocurrió en 2017, cuando Chile registró un récord histórico de turistas internacionales impulsado por trasandinos, para luego vivir el ciclo inverso con chilenos cruzando a Argentina por conveniencia cambiaria. La historia reciente muestra que estos flujos son pendulares y responden a las asimetrías macroeconómicas entre ambos países.

El Paso Samoré y el impacto directo en Osorno y Puerto Montt

El fenómeno tiene una expresión territorial precisa en la Región de Los Lagos. El desplome de los viajes argentinos ya supera el 40% y afecta directamente a ciudades como Osorno y Puerto Montt, donde el Paso Internacional Cardenal Samoré constituye una de las principales puertas de ingreso para viajeros provenientes de Neuquén, Río Negro y otras provincias argentinas.

En abril de 2026, el turismo argentino hacia Chile se desplomó un 43,3% respecto al mismo mes del año anterior según la Encuesta de Turismo Internacional del INDEC. La caída se aceleró mes a mes desde el inicio del año, pasando de -28,6% en enero a cifras cercanas al -48% en abril según Sernatur. Para una región que durante los últimos años apoyó parte relevante de su comercio y sus servicios en el visitante trasandino, la tendencia enciende alarmas en más de un rubro.

La reconversión: de las maletas a la experiencia

El dato más relevante para el sur no es la caída en sí, sino hacia dónde se está moviendo el visitante que sí sigue cruzando. El nuevo turista argentino mantiene el interés por salir de su país, pero cambió sus prioridades: las compras dejaron de ser el eje y fueron reemplazadas por descanso, gastronomía y turismo recreativo. En ese giro, destinos como Frutillar, Puerto Varas y Valdivia ganan preferencia frente a los centros comerciales de Osorno y Puerto Montt.

Esa distinción dibuja un mapa de ganadores y perdedores dentro de la propia macrozona sur. Las comunas con oferta de experiencia consolidada capturan al visitante que busca valor agregado, mientras que las plazas cuyo atractivo descansaba principalmente en el diferencial de precios quedan más expuestas. Los operadores turísticos coinciden en que el desafío será adaptarse a esta nueva realidad, ofreciendo experiencias de mayor valor agregado y reduciendo la dependencia de un único segmento de visitantes.

Para el comercio de Osorno y Puerto Montt, el mensaje es que competir por el argentino que llena la maleta ya no basta. La pregunta que queda abierta es si esas ciudades lograrán reposicionar su oferta hacia la gastronomía, la conectividad y la experiencia urbana, o si seguirán dependiendo de un flujo que la macroeconomía trasandina puede volver a apagar en cualquier momento.

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