La investigación por la muerte del suboficial mayor Javier Figueroa Manquemilla en Puerto Varas sumó el miércoles un nuevo y perturbador antecedente: según reveló el matinal de TVN, el propio funcionario habría sido quien realizó el llamado al 133 que desencadenó el procedimiento policial donde perdió la vida, simulando una voz distinta a la suya para reportar la presencia de personas consumiendo alcohol en la vía pública. La Fiscalía Regional de Los Lagos, a cargo de la fiscal Nathalie Yonsson, ejecutó ese mismo día una reconstitución de escena en el sector de la línea férrea de Puerto Varas donde fue hallado Figueroa con un impacto de bala en la cabeza la madrugada del 11 de marzo de 2026.
La llamada de 25 segundos y el teléfono en su mochila
La reconstrucción de escena se desarrolló en la salida sur de la comuna, en el lugar exacto donde fue hallado el uniformado, e incluyó la recreación de los movimientos de los carabineros que acudieron aquella madrugada al procedimiento generado tras una llamada de apenas 25 segundos realizada cerca de las 05:20 horas.
Los investigadores establecieron que el teléfono desde el cual se efectuó ese llamado estaba vinculado al propio Figueroa y fue encontrado sin chip en su mochila. Fuentes ligadas al caso sostienen que sería su voz la que se escucha en la comunicación, aunque alterada deliberadamente. Los peritajes balísticos también aportaron datos técnicos que complican el esclarecimiento del caso: en el arma involucrada no se encontraron restos biológicos de terceros, y se logró establecer que el disparo entró por la frente del carabinero fallecido con una posterior salida de proyectil, y que esa bala correspondía al arma institucional asignada al propio Figueroa.
Un segundo peritaje en el terreno habría encontrado además una bala enterrada en el suelo, lo que indicaría que el disparo fue realizado desde arriba hacia abajo, dato que la Fiscalía deberá cotejar con el informe forense.
Dos hipótesis abiertas: homicidio o autoatentado
La investigación mantiene abiertas dos hipótesis principales: un homicidio o un autoatentado. La teoría del accidente fue descartada por los equipos investigadores, aunque diversos antecedentes técnicos han impedido cerrar el caso como un suicidio. La pregunta central que los persecutores intentan responder es por qué el funcionario habría generado ese procedimiento policial y qué ocurrió realmente en los minutos posteriores. Carabineros de Chile confirmó que la unidad donde servía Figueroa fue renombrada en su honor, considerando su ascenso póstumo al grado de suboficial mayor.
La familia exige cambio de fiscal
La madre del carabinero, Marlene Manquemilla, acudió a la reconstitución de escena del miércoles y reaccionó con escepticismo ante la nueva línea de investigación. Dijo no creer que haya sido su hijo quien realizó la llamada que originó el procedimiento, y pidió acceder al registro de audio para verificarlo por su cuenta. Insistió además en que Javier no se suicidó y calificó de «tardía» la diligencia realizada ese día, casi dos meses y medio después del deceso. La familia reiteró su exigencia de un cambio de fiscal en la causa. Ante las consultas de los medios, el Ministerio Público reiteró que la investigación se mantiene bajo reserva y que no es posible entregar mayores antecedentes sobre las diligencias en curso.
Cronología de un caso que no cierra
El fallecimiento de Javier Eduardo Figueroa Manquemilla ocurrió el 11 de marzo, luego de permanecer internado durante ocho días en el Hospital de Puerto Montt tras recibir un disparo en la cabeza mientras realizaba un procedimiento policial. En los días posteriores a los hechos, un primer sujeto de interés fue trasladado a un cuartel de la PDI, pero quedó en libertad sin cargos. En abril, autoridades de Carabineros y de la PDI confirmaron «avances sustanciales» en la investigación, aunque sin detallar su naturaleza dado el carácter reservado de la causa. El caso tomó un nuevo giro a mediados de mayo, cuando medios de comunicación revelaron el vínculo entre el llamado al 133 y el teléfono del propio Figueroa, abriendo la línea que la Fiscalía ahora profundiza.
Esta nota da cuenta de una investigación judicial activa y bajo reserva. De acuerdo con el principio de presunción de inocencia, ninguna persona podrá ser considerada culpable mientras no exista sentencia condenatoria firme.









