El último balance internacional sobre energía deja una señal clara: en 2025 la solar fotovoltaica cubrió el 27% del aumento de la demanda mundial de energía y, por primera vez, una tecnología renovable fue la mayor contribuyente a ese crecimiento. El dato forma parte del informe anual de tendencias de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) y marca un giro respecto del protagonismo que venía manteniendo el gas natural.
La demanda global de energía creció 1,3% en 2025, por debajo del 2% de 2024 y también bajo el 1,4% promedio de la década precedente. En ese contexto, el empuje de la solar fotovoltaica desplazó al gas natural, que representó el 17% del incremento y que sigue sosteniendo un papel relevante en la generación eléctrica de muchos países.
En capacidad instalada, el año pasado se sumaron nuevas producciones eléctricas a partir de energía solar fotovoltaica por 600 teravatios hora (TWh), con lo que el total llegó a 2.700 TWh. Ese volumen equivale a un 8% de la generación eléctrica total a nivel mundial, consolidando a la fotovoltaica como un pilar del crecimiento reciente.
Aunque los datos corresponden a un panorama global, su lectura es seguida con atención en el sur de Chile, donde el costo y la seguridad del suministro eléctrico influyen directamente en hogares y actividades intensivas en consumo energético. La combinación entre más renovables, precios internacionales de combustibles y la expansión de la demanda eléctrica se ha vuelto un factor de contexto permanente para territorios como Los Lagos.
Gas, petróleo y carbón: crecimientos más moderados
En términos relativos, el consumo de gas aumentó 1% en 2025, en un escenario marcado por altos precios durante la primera parte del año. La cifra quedó lejos del 2,8% registrado en 2024, pero aun así fue una subida superior a la de otros combustibles fósiles.
El petróleo avanzó 0,7% y también mostró una desaceleración en volumen: 650.000 barriles diarios adicionales, frente a 750.000 en 2024. Ese incremento quedó además muy por debajo de la media anual observada entre 2010 y 2019 —antes del estallido de la crisis de la covid—, cuando el aumento era de 1,4 millones de barriles diarios suplementarios.
La AIE atribuye la ralentización del apetito por el petróleo, de forma particular, a su sustitución en el transporte. En 2025, las ventas de autos eléctricos subieron 20% y los vehículos eléctricos representaron uno de cada cuatro matriculados en el mundo, consolidando un cambio de fondo en la demanda de combustibles.
El carbón, en tanto, tuvo un avance de 0,4% en su demanda. Aun con ese crecimiento moderado, su contribución al aumento del consumo global fue de 9%, equivalente a la de la energía eólica. En las grandes economías se observaron movimientos contrapuestos: China redujo el uso de carbón, reemplazándolo para generación eléctrica por renovables y complementándolo con otras fuentes; India también lo redujo, asociado a un monzón más temprano y más fuerte de lo habitual; mientras Estados Unidos lo elevó para responder a un fuerte aumento del consumo eléctrico y usar más carbón en lugar de gas, que tenía precios elevados.
Emisiones, electrificación y el récord europeo de renovables
Una consecuencia de la desaceleración del crecimiento de los combustibles fósiles fue que las emisiones globales de dióxido de carbono (CO2) del sector eléctrico aumentaron alrededor de 0,4%. Dentro de ese panorama, China —identificado como el primer país contaminador— redujo sus emisiones por el rápido desarrollo de las renovables, completado con el aumento de capacidades de energía nuclear, mientras Estados Unidos emitió más CO2 al recurrir más intensamente al carbón y algo menos al gas.
Las denominadas fuentes de bajas emisiones —renovables, biocombustibles y nuclear, principalmente— aportaron un 60% del incremento de la demanda global de energía. Aun así, el informe consigna un nuevo récord de emisiones causantes del calentamiento global por energía: más de 38.000 millones de toneladas.
La electrificación también tomó mayor peso. La demanda mundial de electricidad creció 3% en 2025, más del doble que el conjunto del sector energético. China concentró más de la mitad de ese incremento, con una subida del consumo eléctrico de 5% (tras 7% en 2024), en particular para cubrir necesidades de refrigeración. Entre los impulsores globales de la demanda eléctrica se cuentan los centros de datos, con un alza de 17% el año pasado —especialmente marcada en Estados Unidos—, y la alimentación de vehículos eléctricos, con un aumento de 38%.
En Europa, la consultora Montel reportó un récord de generación eléctrica renovable en el primer trimestre de 2026. La producción aumentó 15% en solar —el mayor avance para un trimestre— y 22% en eólica frente al mismo período del año anterior. La generación renovable total llegó a 384,9 TWh, con un resultado apoyado en producción solar récord, recuperación eólica y sólida hidroelectricidad, en un análisis que incluye países de la Unión Europea y otros del continente como Reino Unido, Noruega, Suiza o Serbia.
Montel añadió que el incremento de la electricidad limpia y autóctona ayudó a mitigar el impacto del conflicto con Irán sobre los precios mayoristas de la electricidad, ya que la fuerte producción renovable desplazó parte de la generación con gas y redujo el efecto de los picos de precios observados en los mercados gasistas a lo largo del trimestre, un punto de referencia para mercados que, como Chile y regiones como Los Lagos, siguen con atención la volatilidad internacional de la energía.









