Huerto Interactivo El Moro: el modelo de cosecha propia que impulsa agroecología y turismo en Río Negro

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Resumen generado automáticamente con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por Mirada Sur.

En la comuna de Río Negro, el Huerto Interactivo El Moro se ha convertido en referencia de agroecología y turismo educativo. Lo que comenzó en 2010 con 2,87 hectáreas y tres renuevos de frutillas hoy recibe a cientos de visitantes que buscan cosechar sus propios alimentos, una experiencia que fusiona producción sostenible y aprendizaje práctico.

La historia de Lucía Albizu, ingeniera agrónoma y fundadora del proyecto, ilustra una trayectoria de reinvención y arraigo. Nacida en el ámbito rural, dejó el campo para explorar las artes gráficas y un paso por la Fuerza Aérea. Regresó junto a su esposo a las tierras de sus abuelos, en El Moro, y transformó un pequeño terreno en un modelo rentable basado en fruticultura y manejo agroecológico, sin recurrir a aceleradores ni hormonas.

El crecimiento se dio gracias a la calidad del producto y a un enfoque que prioriza el sabor y el aroma. Sin embargo, la demanda de cosecha manual presentó un reto logístico: surgió la idea de abrir el huerto al público para recoger sus propios alimentos, una propuesta que hoy funciona como experiencia educativa y turística y que, según cuentan, alcanzó picos de actividad como 632 visitantes la víspera de Navidad.

La oferta del huerto es variada e incluye frutillas, arándanos, frambuesas, lechugas y pepinos de distintas variedades, además de árboles frutales y asesoría en paisajismo. También se promueven variedades antiguas de manzanas, como Limona, Reineta, Puchacay y Candelaria, y se ofrece un vivero con formación sobre manejo, poda y nutrición de árboles.

En el plano educativo, Albizu destaca la agroecología como eje central y propone un enfoque de “precio justo” para llevar alimentos sanos a todas las familias de la región, evitando costos elevados asociados a certificaciones orgánicas. El huerto funciona como aula práctica para estudiantes y como centro de aprendizaje para clientes que desean entender las técnicas de manejo de cultivos y de suelo.

La iniciativa también aborda la seguridad fitosanitaria de manera integral. Sobre la amenaza de la plaga Drosophila suzukii, Albizu subraya que la solución no pasa por químicos, sino por un manejo cultural riguroso: podas adecuadas, eliminación de agua estancada, control de moras silvestres cercanas, cosecha oportuna y trampas con vinagre, todo ello acompañado de monitoreo constante para evitar daños futuros.

El proyecto no solo ofrece productos frescos, sino también una experiencia que combina educación, ecología y turismo de proximidad, manteniendo a la vez una producción rentable y sostenible para las familias de la zona.

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