El sector El Amarillo, en la comuna de Chaitén, fue el punto de encuentro para la conmemoración del 8° aniversario del Parque Nacional Pumalín Douglas Tompkins, una jornada marcada por la participación comunitaria y por actividades orientadas a conectar a las familias de la Provincia de Palena con el patrimonio natural del territorio. La celebración puso el acento en conservación, educación ambiental y en el vínculo cotidiano entre habitantes locales y la naturaleza patagónica.
La convocatoria reunió a vecinas y vecinos de distintos puntos de la provincia, quienes durante el día participaron en una programación al aire libre que combinó recorridos, aprendizajes y espacios de conversación. En un territorio donde la vida diaria convive con bosques, ríos y montañas, este tipo de instancias busca traducir el valor del parque en experiencias concretas y cercanas.
La actividad fue organizada por la Fundación Rewilding Chile a través de su programa Amigos de los Parques, en un trabajo conjunto con la Corporación Nacional Forestal (CONAF). Desde la coordinación remarcaron que el sentido de la conmemoración va más allá de una fecha: se trata de fortalecer el arraigo territorial y de promover una relación activa con el entorno, especialmente entre niños, niñas y jóvenes.
Durante la jornada, el público accedió a una cartelera diversa que incluyó caminatas guiadas y sesiones de meditación, junto con talleres sobre patrimonio natural, geología, cestería tradicional y mundo anfibio. A estas actividades se sumó un taller de cámaras trampa impartido por profesionales del propio recinto, enfocado en conocer herramientas de monitoreo de fauna y en ampliar la comprensión de la biodiversidad que alberga el parque.
Talleres, prevención y diálogo ambiental
El componente educativo tuvo un refuerzo clave con la presencia de brigadistas forestales, quienes entregaron orientaciones específicas sobre prevención de incendios. En una zona donde las emergencias por fuego pueden afectar ecosistemas, comunidades y conectividad, la preparación y la cultura preventiva pasan a ser parte central del cuidado del paisaje.
También participó el ecólogo Juan Pablo Orrego, quien lideró espacios de diálogo sobre biodiversidad. Estos encuentros buscaron poner en palabras —con ejemplos y conversación directa— por qué la protección del parque no se reduce a un objetivo ambiental, sino que impacta en la manera en que se sostiene el territorio: desde el agua y los bosques, hasta las oportunidades para el turismo de naturaleza y la educación local.
En ese marco, la Directora de Vinculación Comunitaria de la Fundación Rewilding Chile, Carolina Cerda, planteó que frente a la actual crisis climática la conservación se vuelve un desafío ecológico, social y cultural, y que por lo mismo resulta vital fortalecer el arraigo territorial. La idea, transmitida en el contexto de la celebración, apunta a que el cuidado de estos espacios depende en buena medida de que las comunidades los sientan propios y cercanos.
El administrador del parque, Aaron Ovando, reforzó esa mirada al destacar la importancia de la alianza público-privada y comunitaria para lograr una protección efectiva del ecosistema. La conmemoración, en ese sentido, funcionó también como una fotografía de colaboración entre instituciones y habitantes, donde las acciones de conservación se sostienen con trabajo coordinado en terreno.
Un parque de más de 400 mil hectáreas
Entre los asistentes, el joven de catorce años Octavio Carrasco y Jaime Urra, representante de la Oficina Local de la Niñez de Chaitén, coincidieron en la necesidad de acercar el parque a las nuevas generaciones. En un área que resguarda más de cuatrocientas mil hectáreas de bosques templados y fiordos, relevar el valor del lugar desde la infancia y la adolescencia fue presentado como una inversión indispensable para el futuro de la Ruta de los Parques de la Patagonia.
De cara a los próximos pasos, desde la experiencia del aniversario quedó instalada la idea de seguir profundizando actividades que mezclen recreación, aprendizaje y participación local, especialmente aquellas ligadas a biodiversidad, prevención de incendios y oficios tradicionales. En un parque de escala mayor y con alto valor ecológico, la continuidad de estos espacios aparece como un puente para sostener, en el tiempo, una relación informada y comprometida entre el territorio y su área protegida.









