Este martes, con la actualización del escalafón de la Federación Mundial de Karate (WKF), el chileno Rodrigo Rojas quedó en la cima del ranking planetario de la categoría kumite +84 kilos. Una posición que ningún karateca chileno había ocupado antes en la historia de la disciplina, y que el propio deportista no terminaba de creer. «El sueño ya no es sueño. Aún no me lo creo. Que se sepa que ese país largo de la esquina del mundo está para cosas grandes», escribió Rojas en sus redes sociales.
El santiaguino llegó a 5.205 puntos en el ranking, con lo que desplazó al italiano Matteo Avanzini (5.085) y al egipcio Taha Tarek Mahmoud (4.230), que hasta este martes ocupaba el segundo lugar. No es un detalle menor: Mahmoud había sido el número uno del mundo y el principal rival de Rojas durante toda la temporada.
Una temporada 2026 construida título a título
El ascenso a la cima no fue un accidente. La temporada 2026 de Rodrigo Rojas en la Karate One Premier League fue sencillamente excepcional: ganó dos de las cuatro fechas del circuito —en Estambul, Turquía, y en Leshan, China— y se coronó como Grand Winner de la temporada.
En Leshan, el chileno derrotó en una ajustada final al bosnio Anes Bostandzic por un estrecho 7-6, sumando así su tercer título en este tipo de torneos y consolidándose como líder exclusivo del ranking mundial de su categoría. En Estambul, en tanto, venció sucesivamente al estadounidense Eduard Sagilyan, al turco Gundog Umut Eren y al italiano Simone Marino para quedarse con el oro.
Rojas también se suma a la lista de títulos como campeón sudamericano y panamericano en múltiples oportunidades. En 2017, se convirtió en el primer karateca no japonés en ganar el Campeonato Mundial organizado por la Asociación Japonesa de Karate (JKA), realizado en Irlanda, rompiendo un dominio nipón que se extendía desde 1996. En 2022, fue abanderado de Chile en la ceremonia inaugural de los Juegos Bolivarianos de Valledupar, donde conquistó la medalla de oro, y repitió el metal dorado en los Juegos Suramericanos de Asunción ese mismo año.
Del karate como refugio al número uno del planeta
Rodrigo Rojas comenzó a practicar karate a los nueve años siguiendo los pasos de su padre, quien también había sido karateca. Lo que empezó como una actividad deportiva se transformó en una herramienta para ordenar su vida: era un niño inquieto, con altos niveles de ansiedad, y la disciplina del karate le permitió canalizar su energía, mejorar su rendimiento escolar y aprender valores fundamentales. «El karate me ayudó a modularme muchísimo», ha afirmado el deportista.
Rojas nació en Santiago el 11 de junio de 1990 y se tituló como kinesiólogo en la Universidad Andrés Bello en 2016. En una entrevista con La Tercera a comienzos de este año, el deportista reflexionó sobre su trayectoria: «El éxito para mí fue bastante tardío. Hoy, aunque no es lo mismo que a los 26, me siento en muy buena forma física. Pero la gran diferencia está en lo mental y en la experiencia.»
Treinta y seis años y en la cima del mundo. «Por primera vez en la historia del número uno del ranking mundial de karate. Y vendrán más compatriotas también», cerró Rojas.









