La palabra que hasta hace pocas semanas los economistas evitaban pronunciar en público empieza a instalarse sin rodeos en los informes de la banca y los centros de estudios: recesión técnica. El Banco Central informó este miércoles que el Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) de mayo de 2026 cayó 0,9% respecto a igual mes de 2025, el quinto mes consecutivo en terreno negativo desde que comenzó el año. La cifra, explicada principalmente por un desplome de 11,6% en la producción minera, deja a la economía chilena en su peor racha de resultados mensuales en varios años y reaviva la discusión sobre si el país ya transita, formalmente, hacia una contracción técnica.
Qué significa «recesión técnica» y por qué Chile está en el límite
La definición más usada por los propios economistas de mercado es clara: una recesión técnica ocurre cuando el Producto Interno Bruto se contrae durante dos trimestres consecutivos, medido en la serie desestacionalizada. El primer trimestre de 2026 ya cerró con una caída interanual, arrastrado por los malos resultados de enero (-0,5%), febrero (-0,3%) y marzo (-0,1%). Abril profundizó el deterioro con una contracción de 1,2%, la más pronunciada del año hasta ese momento, y mayo confirmó la tendencia con el retroceso de 0,9% recién informado. En términos desestacionalizados, la actividad de mayo bajó 0,2% respecto de abril, un dato que —de repetirse en junio— cerraría el segundo trimestre también en rojo y configuraría, recién ahí, una recesión técnica en toda regla. Antes del dato de mayo, distintos analistas de Clapes UC, Gemines, Bci Estudios y del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales ya habían calificado como inusual que la actividad económica llevara cuatro y luego cinco meses seguidos sin un solo resultado positivo.
La minería, otra vez, como principal responsable
El componente sectorial ayuda a explicar por qué la economía no logra despegar. El Índice de Producción Industrial de mayo, publicado por el INE, cayó 7,5% en doce meses, la mayor baja desde marzo de 2017, con la producción minera retrocediendo 10,6% y la manufacturera 7,2%. En el propio Imacec de mayo, el Banco Central atribuyó el resultado negativo principalmente a la menor extracción de cobre, mientras que el comercio y los servicios —impulsados por salud, educación y comercio minorista— sí mostraron crecimiento. El Imacec no minero, de hecho, avanzó 0,7% en doce meses, lo que confirma que la debilidad está concentrada en los sectores productores de bienes y no en el consumo interno, que se mantiene relativamente más firme.
El deterioro laboral también golpea a Los Lagos
La desaceleración nacional tiene su correlato en la Región de Los Lagos, donde el mercado del trabajo lleva cuatro mediciones trimestrales consecutivas al alza en desocupación. La tasa regional pasó de 5,9% en el trimestre diciembre 2025-febrero 2026 a 6,6% en enero-marzo, 6,8% en febrero-abril y 7,1% en el trimestre más reciente, marzo-mayo de 2026, según el Instituto Nacional de Estadísticas. El deterioro golpea con especial fuerza a las mujeres, cuya desocupación regional llegó a 8,9%, más de tres puntos por sobre la tasa masculina de 5,7%. Los sectores más afectados en Los Lagos —administración pública, actividades profesionales y enseñanza— coinciden con el patrón nacional de ajuste en empleos formales, mientras que la ocupación informal regional subió a 28,4%. A esto se suma la caída sostenida del turismo regional, que ya acumula cuatro meses consecutivos de baja en pernoctaciones según la propia EMAT del INE, un indicador adicional de que la desaceleración nacional no es ajena al territorio.
Lo que falta para confirmar la recesión
El diagnóstico de los analistas de mercado, sin embargo, no es unánime. Mientras economistas de Gemines, Coopeuch y del BTG Pactual consideran factible que el segundo trimestre cierre con una caída desestacionalizada —lo que gatillaría la recesión técnica—, otros como el economista del Instituto Libertad, Gustavo Díaz, plantean que el escenario se asemeja más a un estancamiento prolongado que a una recesión propiamente dicha. El Banco Central, en tanto, redujo su proyección de crecimiento del PIB para 2026 desde un rango de 1,5%-2% hacia un piso más cercano a 1,3%-1,5%, según las estimaciones que manejan distintas mesas de dinero tras conocerse el dato de mayo. La confirmación —o el descarte— de la recesión técnica se sabrá recién con el Imacec de junio, que el Banco Central publicará el primer día hábil de agosto.
Para una región como Los Lagos, donde el empleo, el turismo y buena parte de la actividad productiva dependen de un ciclo económico nacional que ya lleva cinco meses sin repuntar, la pregunta no es solo si Chile entra o no en recesión técnica en el papel, sino cuánto más se puede prolongar el ajuste antes de que sus efectos se sientan con más fuerza en el empleo y el consumo regional.









