El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, confirmó este lunes 15 de junio que desde el jueves 18 regirá una baja de las bencinas cercana a los $100 por litro y una rebaja del diésel en torno a los $110. La medida, sin embargo, llega apenas tres meses después de que el mismo Gobierno aplicara el mayor incremento de combustibles desde 1970: el 26 de marzo la gasolina de 93 octanos subió $372,2 por litro y el diésel $580,3, según el Informe de Precios de la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) de esa semana.
«Los precios subieron por la guerra. ¿La guerra termina? Los precios empiezan a bajar», sostuvo Quiroz tras participar en el comité político ampliado en La Moneda. Pero los datos del mercado matizan ese relato: el barril Brent cerró el 15 de junio en torno a los US$83, por debajo del nivel que tenía cuando se decretó el alza, cuando superaba los US$100 y se acercaba a los US$119.
Una baja de las bencinas que devuelve menos de un tercio del alza
Si la rebaja se concreta en los montos anticipados, la gasolina de 93 octanos recuperaría cerca de un 27% del incremento de marzo: $100 de los $372,2 que se traspasaron al consumidor. En el diésel la brecha es mayor: los $110 proyectados equivalen a menos del 19% de los $580,3 que subió ese combustible. En términos prácticos, tras la baja un litro de bencina seguiría costando alrededor de $270 más que antes del 26 de marzo, y el diésel cerca de $470 más.
El origen de esa asimetría está en la decisión de marzo. El Ejecutivo suspendió por única vez el Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO) —que normalmente limita las variaciones a no más de $26 a $30 por ciclo de tres semanas— y traspasó de golpe el shock internacional a los surtidores. Hacienda justificó la medida en el costo fiscal de sostener el mecanismo, estimado por el propio Quiroz en US$140 millones por semana. Esa suspensión no operó como un alza transitoria: corrió el piso de precios hacia arriba de manera permanente, de modo que las rebajas posteriores parten desde un nivel mucho más alto.
El barril hoy vale menos que cuando subieron los precios
El argumento oficial vincula la baja a la «normalización» del mercado energético tras el acuerdo de cese al fuego entre Estados Unidos e Irán y la reapertura del estrecho de Ormuz. El crudo, en efecto, ha retrocedido: el Brent cayó casi 5% el 15 de junio hasta los US$83. El punto es que ese valor es inferior al que motivó el bencinazo. Cuando el Gobierno decretó el alza, el barril había escalado desde unos US$70 a comienzos de marzo hasta superar los US$100, rozando los US$119 en su punto más alto. Hoy, con el crudo por debajo de ese rango, el consumidor recibe solo una porción de lo que pagó.
El propio ministro precisó que el pacto entre Washington y Teherán es «un cese al fuego por 60 días», no un acuerdo definitivo, y que los nuevos valores regirán un piso de tres semanas antes de cualquier nueva variación. A ello se suma que, según consignó La Tercera, el decreto semanal del componente variable del impuesto se promulgó prácticamente sin cambios, dejando parcialmente sin efecto la contención de precios que el MEPCO debería ejercer, en línea con la meta gubernamental de reducir el gasto fiscal.
El sur, dependiente del diésel, recupera apenas una fracción
El desfase golpea con particular fuerza a Los Lagos y Los Ríos. El diésel —el combustible que más subió y el que menos recupera— es el insumo central del transporte de carga, la maquinaria agrícola y la logística de la industria del salmón que sostiene buena parte de la economía regional. Las largas distancias del transporte interprovincial y la dependencia de la parafina para calefacción durante el invierno austral amplifican el efecto de un alza que, tras la rebaja del jueves, seguirá vigente en cerca de un 81% en el caso del diésel.
Para los hogares y transportistas del sur, la noticia de la baja de las bencinas convive con una constatación incómoda: aunque el petróleo internacional ya está más barato que en marzo, el costo de moverse y producir en la zona seguirá muy por encima del que había antes del mayor bencinazo en medio siglo. La magnitud real del alivio recién se conocerá el jueves 18, cuando ENAP publique su informe semanal de precios.









