Esteban Aguilar y C Camina: el osornino que convirtió el turismo en un aula gratuita para 4.300 niños del sur

Hace casi diecinueve años, Esteban Aguilar partió como guía freelance de trekking en la cuenca del Lago Llanquihue, aprovechando una falencia que nadie estaba mirando: en los meses fríos, las agencias que llegaban desde la zona centro sur no encontraban guías coordinadores en el territorio. De esa observación nació C Camina (ccamina.cl), una agencia turística con base en Osorno que hoy opera en la Región de Los Lagos, Los Ríos y la Nor Patagonia chilena y argentina.

Pero la historia dio un giro. En algún momento del camino, C Camina dejó de ser solo una empresa de guías y se transformó en lo que Esteban llama un modelo de triple impacto: parte de lo que genera con el turismo se destina a sacar niños de la sala de clases y llevarlos al bosque nativo, gratis, sin costo para la escuela ni para el alumno. Van 4.300 niños, niñas y jóvenes intervenidos y este año la meta es llegar a 4.800. Todo bajo una frase que resume su convicción: no se quiere lo que no se conoce.

¿Cómo nace C Camina? Porque parte de una observación bien precisa sobre la temporada baja del turismo.

Nosotros prestamos servicios principalmente en la cuenca del Lago Llanquihue hace muchos años, pero cabe destacar que yo partí acá en Osorno, cuando la Oficina de Informaciones Turísticas estaba donde está el toro hoy en día. Hice mi práctica ahí para el municipio de Osorno y ahí partimos con la inquietud de poner nuevos servicios en la cuenca. Nos dimos cuenta de que había una falencia en los meses fríos: seguían viniendo grupos, principalmente adultos mayores o grupos más estructurados de agencias de la zona centro sur, y les costaba encontrar guías coordinadores para la zona, porque la mayoría trabaja solamente en períodos estacionarios, diciembre, enero, febrero. Estamos hablando del 2006, 2007, 2008, cuando el turismo recién estaba agarrando el vuelo que tiene hoy. Empezamos a ofrecer servicios de guías freelance a las mismas agencias que veíamos durante el verano y terminamos coordinando viajes en la Región de Los Lagos, Los Ríos y la Nor Patagonia chilena y argentina.

¿Qué tiene este territorio que te enamoró tanto?

Nos faltaría programa para poder delinear todo lo que significa patrimonial, arquitectónica y culturalmente. Personalmente a mí me fascina la ruralidad del territorio. Me enfoco principalmente en la provincia de Osorno, sobre la cuenca norte del Lago Llanquihue, donde aún convive la ruralidad con los espacios naturales y las nuevas tendencias del turismo. Me gusta destacar lo que pasa en la conjunción de los parques Puyehue y Vicente Pérez Rosales, la zona de la cuenca sur del Lago Rupanco, como Las Gaviotas, donde todavía existe esa ruralidad bien profunda, escénica, donde todavía se habla cantadito. Eso me fue enamorando. Yo llevo diecinueve años caminándola y aún no conozco ni siquiera la mitad.

El sector del Lago Rupanco parece poco intervenido turísticamente. ¿Es así?

Mira, pasa algo distinto. Es un destino que se viene trabajando hace por lo menos quince a veinte años, pero desde la zona centro sur: Santiago, Concepción, Viña del Mar, Valparaíso. Ellos lo consideran un destino bastante interesante. Ahí se realizan encuentros mundiales de yoga, entre otros, y la zona ha ido desarrollando sus propios servicios. Ahí nació la Red de Turismo Rural Las Gaviotas, hace un montón de años, apoyada por INDAP, cuando el turismo en la zona norte de la Región de Los Lagos era bien insípido. Han logrado que las familias con estos microemprendimientos se sustentaran durante bastantes años. Hay ejemplos bien significativos: los chiquillos de la Laguna Los Quetros, que es el antiguo paso de los jesuitas entre el Lago Llanquihue y el Lago Rupanco, las Termas del Callao, el Chiflón del Diablo, que es un salto de agua precioso a la orilla del camino.

Uno de los grandes dolores del rubro es la estacionalidad. ¿Cómo se combate?

Yo he ido discrepando en base a eso, porque efectivamente eso pasaba mucho siete o diez años atrás. Pasó algo con la pandemia: la gente tuvo mayor poder adquisitivo por toda la inyección de recursos que hubo y empezó a conocer más la zona. El turismo local se sustenta por el turismo nacional. Acá la mayoría de los destinos que dicen que los sustenta el turismo extranjero está mal: de diez, uno es extranjero. Eso principalmente en la cuenca, Frutillar, Puerto Varas y obviamente los saltos y el volcán Osorno, que está lleno de extranjeros. Pero los demás destinos se sustentan con gente que el fin de semana junta a la familia y dice «nos podemos ir a Cascada, a San Juan de la Costa, a Rupanco, a Puyehue». Es la gente de Valdivia, de los pueblos interiores, Río Negro, Purranque, un sinfín de lugares que no están más allá de los 250 o 300 kilómetros. Los emprendedores también lo han captado y han ajustado sus precios para las temporadas más bajas. Y la gente ha venido descubriendo la magia de transitar estos espacios en invierno, aprender a disfrutar de la lluvia. Los municipios también han trabajado en eso: el Festival de los Paraguas en Puyehue, el Festival de la Lluvia en Puerto Varas.

¿Cómo aparece el interés por lo educativo dentro de una empresa de turismo?

Cuando recién me estaba iniciando en el rubro terminamos prestando servicios a algunas empresas que ofertaban capacitar a sus equipos en trabajo en equipo y liderazgo. Ahí empieza el bichito de cómo va el tema de la educación, cómo entregar herramientas para reconocer problemáticas ambientales, educativas, deportivas. El año 2011 presentamos una iniciativa a la OPD, la Oficina de Protección de Derechos de la Infancia, y tuvimos algunas intervenciones con la Escuela García Hurtado y la Escuela Modelo, acercando grupos educativos al entorno natural del río Rahue para conocer las problemáticas ambientales y entregarles herramientas para reconocer el valor natural. El 2012 tuve la oportunidad de participar en un proyecto hermosísimo de la Fundación Integra, el Jardín sobre Ruedas, en la Región de Los Ríos. Recorrimos la región completa diagnosticando dónde existía la necesidad de tener un jardín donde no lo había. Ahí descubrí lo que significa la educación preescolar, cómo tú puedes entregar un mensaje y desde ahí masificar lo que significa una decisión cuando eres más grande. No se quiere lo que no se conoce.

¿Y de ahí sale el domo, la sala de clases móvil?

Volví de la Fundación Integra a la cuenca del Lago Llanquihue a hacer temporada y dije: aquí hay que hacer algo. Nos pusimos de cabeza a aterrizar el proyecto en el papel y a socializarlo con algunas comunas de la provincia de Osorno, y empezamos a construir una sala móvil, un domo. Lo hicimos con material reutilizable: la estructura completa con puros tubos de PVC que nos regalaron de una construcción donde no los usaron, y la lona también fue reutilizada. Nos servía cuando el clima lo permitía, por ejemplo cuando hacíamos kayak en el Lago Puyehue y tirábamos el domo a la orilla de la costanera.

Muchos osorninos creen que Osorno no es una ciudad turística. ¿Compartes esa idea?

Yo discrepo un poco de eso. Esa era la visión de antes, porque en los últimos quince años el concepto de las nuevas generaciones ha venido cambiando bastante. Se han vuelto mucho más localistas en cuanto a la valoración del espacio real. Tú lo puedes ver cuando sales en la tarde a un parque, mira cuánta gente anda disfrutando. Osorno siempre ha sido un centro de distribución turística: estamos a treinta minutos del Lago Puyehue, a cincuenta minutos de las Termas de Puyehue, a cuarenta minutos de Puerto Octay, a una hora de Cascada, a una hora y media de los Saltos del Petrohué, a una hora de la costa de Osorno, a una hora del Lago Ranco. Y en el último tiempo lo han venido entendiendo los emprendedores. Ha crecido bastante el servicio gastronómico, Osorno está muy bien parado en ese sentido, y no es algo que diga yo, lo dice la gente que se dedica al tema.

¿Y qué puede hacer un visitante dentro de la ciudad misma?

Osorno tiene muchos atractivos turísticos dentro de la ciudad. Los más antiguos dicen que es aburrido, pero hoy en día nos podemos dar el lujo de ir a patinar en hielo por tres mil pesos la media hora, con todo el equipo. Tenemos un parque que cuenta la historia desde el Pleistoceno tardío hasta hoy, con megafauna a escala real. Tenemos un circuito de parques que es precioso y un circuito de casas patrimoniales. Considerando la historia, Osorno es una de las ciudades más viejas de Chile, junto con Santa Cruz, Nueva Imperial, La Serena, Santiago y Villarrica. Tiene una historia tremenda y está muy bien contada en el museo. Hay una página que se llama Explora Osorno, un proyecto de la Cámara Chilena de la Construcción sobre el patrimonio arquitectónico de la ciudad: te metes, escaneas un código QR y te descarga el recorrido virtual. Me parece una idea maravillosa.

¿Qué significa el triple impacto en C Camina?

Nosotros no sabíamos precisamente qué era el triple impacto. Tuvimos la suerte de ser asambleístas en la Asamblea Climática para el Gobierno Regional, una instancia de participación ciudadana súper importante para elaborar políticas ambientales locales. Trabajamos junto a la fundación, el CORE y el GORE de Los Lagos, como cinco meses. Revisando políticas nos dimos cuenta de que lo que estábamos haciendo tenía triple cabida: teníamos un emprendimiento que generaba trabajo, participábamos en términos ambientales y en términos sociales. Empezamos a buscar el término y nos dimos cuenta de que existe. Existen las empresas B, que aportan un valor social y ambiental a través de un negocio, y hay una certificación mundial con distintos procesos en los que uno puede ir escalando. En el fondo no es ser una empresa mejor, sino una empresa que ofrece mejores cosas.

¿Cómo partió el programa educativo en el territorio?

Después de conversar con varios municipios de la provincia, partimos con Puyehue, que estaba tratando de retomar la actividad turística y potenciar las habilidades de sus nuevas generaciones. Ahí calzamos justo entre lo que nosotros queríamos proponer y lo que ellos andaban buscando. Imagínate que en la Escuela Las Termas, que está a menos de cinco kilómetros de la entrada al Parque Nacional, en el sector de Aguas Calientes, los niños que iban a la escuela no conocían el parque. Eso nos terminó de volar la cabeza. ¿Cómo no conocen el parque si están al lado de él? Y ahí empieza a desenvolverse todo el proyecto. Este año retomamos el proyecto acá en Osorno, trabajando con extraescolar del DAEM y con Medio Ambiente a través del DAEM. El primer semestre partimos con la Escuela Deportiva Ovejería y para el segundo semestre escalamos a otras escuelas.

¿Qué le pasa a un niño cuando lo sacas de la sala y lo llevas al bosque?

Los niños son una esponja. Sus mentes están muy abiertas a esta sensorialidad que significa recorrer territorios naturales, principalmente los que están cerca de su establecimiento educativo. Sacarlos a una sala de clases que tiene miles de años de evolución es clave para entender los procesos que significan la naturalidad de los territorios. Sale más fácil mostrarle lo que es un árbol al niño afuera, en terreno, que dibujarlo en la pared. Sería práctico dibujarlo si no lo tuviéramos afuera, pero acá tenemos una sala de clases gigante. Y hay que destacar el término ecorregión valdiviana: se habla de bosque valdiviano porque Pedro de Valdivia lo describía como un bosque muy similar a donde él vivía, pero el término concreto es selva fría, bosque lluvioso o ecorregión valdiviana. Con eso los niños pueden identificar problemáticas ambientales y también oportunidades de esparcimiento.

¿Cómo se financia un programa gratuito para las escuelas?

Nos asociamos con los departamentos municipales de educación y aportamos como empresa privada a través de nuestra responsabilidad social empresarial. También nos vinculamos con otras empresas que están dispuestas a apoyar y que nos han venido apoyando. Por eso hemos podido alcanzar más de 4.200 niños, y queremos llegar a los 4.800 este año. La gente nos dice «oye, es harto». Para nosotros aún es poco, podemos seguir avanzando más.

Para otras organizaciones que quieran hacer algo parecido, ¿qué canales existen?

Todas las empresas grandes tienen una responsabilidad social empresarial. Y aquí les paso el dato a muchas personalidades jurídicas: está la Ley Valdés, la ley de aportes culturales o donaciones. Cualquier organización comunitaria sin fines de lucro que esté inscrita para recibirlo puede trabajar con una empresa, y la empresa puede descontar impuestos a través de esto. Los canales existen. Va a estar sustentado en los niveles de gestión que pueda tener el privado y el nivel de asociatividad y gestión que también tenga el municipio. Nosotros no descubrimos la rueda: venimos a ayudar a que los municipios alcancen las metas de sus PLADECO y sus planes de desarrollo turístico.

¿Qué le dirías a alguien que está en el límite de emprender o no en el rubro turístico?

Aunque suene redundante, asociarse es clave. Busquen su nicho, busquen dónde su talento resulta mejor. El rubro turístico es súper amplio, no somos solo los que trabajamos de manera directa. Hubo gente en capacitaciones que nos decía «yo no me relaciono con la actividad turística», y les preguntábamos qué servicio prestaban. «Yo le vendo los cojines al restaurante Pedrito Juan». Eso se relaciona de manera indirecta con la actividad turística, y así un montón de emprendimientos. Vean cuál es su fortaleza y miren también a su competencia, porque a veces, más que identificar un sueño, hay que identificar una oportunidad de negocio. Y si eso calza con un sueño, maravilloso: ese es el match que hay que hacer.

Cierre

Esteban Aguilar cerró la conversación con una idea que vale para cualquier rubro: la sustentabilidad se escribe con acciones y no con discurso. En vez de quedarse en la declaración de buenas intenciones, C Camina tomó parte de lo que genera con el turismo y lo convirtió en 4.300 niños llevados al bosque de forma gratuita.

Puedes ver y escuchar Impulso Sur en Spotify, en el canal de YouTube de Mirada Sur TV y en miradasurtv.cl. Este capítulo es presentado por Tasalo.cl: si necesitas tasar una propiedad en la Región de Los Lagos o Los Ríos, confía siempre en Tasalo.cl.

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