En el Capítulo 4 de Mirada Sur Deportes, el periodista Pablo Javier Cárdenas conversa con Sergio Matamala, maestro de la Asociación Regional Sur de Taekwondo. Matamala llegó a la disciplina a comienzos de los años noventa, cuando tenía cerca de once años, influido por su hermano mayor y por el boom de las artes marciales que instalaron en la cultura popular figuras como Bruce Lee y Chuck Norris. Más de tres décadas después, se ha convertido en un formador de generaciones: es entrenador del programa Crecer en Movimiento del IND —según cuenta, el único entrenador osornino de Taekwondo con contrato honorario en esa institución— y ha llevado la disciplina a comunas como San Pablo, San Juan de la Costa, Puerto Octay y la Hacienda Rupanco. En esta entrevista habla de la formación, los costos de competir, la brecha con las potencias mundiales y las nuevas modalidades del deporte, incluido el taekwondo virtual que asoma con miras a Los Ángeles 2028.
¿Cómo llegó el taekwondo a tu vida?
Los inicios vienen de los años noventa, más o menos a los once años, por la influencia de mi hermano mayor, que practicaba taekwondo. Un par de años después, cuando él dejó de entrenar, yo me inscribí y comencé a practicar. De ahí en adelante no hemos parado: ya son más de treinta años haciendo esta disciplina tan hermosa.
¿Qué tenía la disciplina que terminó conquistándote, en una época en que Osorno se decantaba por el fútbol o el básquetbol?
La influencia más grande que tuvimos casi todos los artistas marciales de mi generación fue la televisión, las películas de esos tiempos: Chuck Norris, Bruce Lee. Esa época fue como el boom de las artes marciales y nosotros nos vimos influenciados. Es toda la influencia que puede tener el séptimo arte en el deporte.
Hoy eres maestro y has formado a muchos deportistas. ¿En qué momento entendiste que tu misión era enseñar más que competir?
Uno no nace con el chip de ser maestro. Las circunstancias se van dando paso a paso. Uno inicia en las artes marciales por gusto, porque le gusta, se siente encantado, y a medida que pasan los años se da cuenta de que está inmerso en el rol de profesor.
Ya han pasado varias generaciones. ¿Qué significa ver que muchos de esos niños hoy son profesionales, con familia, y siguen ligados al deporte?
Nosotros recibimos a los pequeños de cinco o seis años y ellos van creciendo. Siempre hablo de Bárbara Rodríguez, una alumna muy destacada que ya cursa quinto año de Medicina y es cinturón negro de la asociación. Esas cosas a uno como maestro lo llenan de orgullo, con el pecho inflado: no solo por la parte deportiva, sino por formar grandes personas.
¿Cómo se rompe ese miedo inicial para pararse frente al tatami?
En la parte formativa partimos con los chicos a través del juego, y a medida que avanzan lo complementamos con la parte deportiva, porque el taekwondo es un deporte olímpico y va de la mano con la competencia. También trabajamos la parte psicológica, porque enfrentar a un rival es estresante incluso para un adulto. Mi última competencia fue el 2012 y uno igual se pone nervioso. Por eso les hacemos entender que es una disciplina reglamentada, con protecciones —casco, pechera, canilleras, antebrazos, guantillas— y un reglamento estándar bien normalizado.
Existe el prejuicio de que un arte marcial es peligroso o que expone a lesiones. ¿Cómo respondes a eso?
Como es un deporte de contacto, se podría pensar erróneamente que es peligroso, pero está bastante normado. Trabajamos siempre bajo el alero de la Federación, con las reglas de la WTF, la Federación Mundial y la Unión Panamericana de Taekwondo. Como árbitro, la Federación nos capacita constantemente año a año. Está bien protegido y bien guiado.
¿Cuál es la filosofía que intentas transmitir a cada niño?
Como asociación trabajamos con un programa educativo basado en la disciplina y el arte marcial. Cuando los chicos ingresan buscan practicar un deporte, y nosotros les hacemos ver que el taekwondo es un arte marcial con altos valores formativos. Para ellos es algo novedoso.
Muchos niños pasan gran parte del tiempo frente a una pantalla. ¿Qué tan importante es practicar deporte desde pequeños y cómo se los saca de ahí?
Es un poco complejo competir contra la pantalla y los videojuegos. Hacemos el llamado a los papás a que sus hijos practiquen deporte, no solo taekwondo. Los papás son los principales motores, los agentes motivadores para que ese niño se acerque a alguna disciplina. Y considerando que Osorno es una ciudad lluviosa, el taekwondo es una buena oportunidad: se practica bajo techo, en un salón con piso acolchado, sin depender de que el día esté bonito como en el fútbol o el básquetbol.
¿Crees que existen suficientes oportunidades para que niños y jóvenes se desarrollen en el taekwondo?
Sí. Hoy hay más facilidades que en los años noventa. Como asociación, a través de fondos de la Municipalidad, del Gobierno Regional y del IND, trabajamos con programas gratuitos como Crecer en Movimiento, con talleres abiertos y gratuitos en Osorno, en el Colegio de Emprender y en la comuna de San Pablo. Antes había que financiar una academia o un maestro, y contar con implementación como un tatami era muy costoso. Ahora, con el apoyo de las instituciones, las puertas están más amplias.
Practicar deporte implica una inversión importante. ¿Qué costos asume una familia y cuánto influye el apoyo público o privado?
El principal costo lo lleva el apoderado. Este año la Liga Nacional de Taekwondo tiene cinco fechas y una final nacional en Santiago a fin de año. En agosto tenemos dos fechas, en Santiago e Iquique. El niño que quiere participar debe costear pasajes, estadía, inscripción e implementación. La inscripción de la Liga bordea los 40 mil pesos. Además usan pechera electrónica de marcación inalámbrica, y existen dos sistemas —Daedo y PSS— que requieren distintos empeines electrónicos, cada uno alrededor de 90 mil pesos. Como el sistema va cambiando y evolucionando, ahora con el K2 hay que comprar otro empeine, y ese costo también lo asume el papá.
¿Y cómo apoya la asociación a esas familias?
Tenemos personalidad jurídica vigente, así que postulamos a fondos para ayudar a esos atletas. El año pasado llevamos una delegación de ocho deportistas más el cuerpo técnico a Coquimbo, financiada con fondos municipales y del IND, para ayudar a costear los gastos de esas familias.
Muchas veces, si no hay resultados, alguien puede preguntar para qué financiar el deporte. ¿Cómo se batalla eso?
Nosotros hacemos campañas. Es el caso de mi alumna Martina Martínez, que quiere llegar al Team Chile. Yo le dije que primero hay que tener resultados, porque no podemos golpear la puerta de una empresa sin mostrar logros. Ella hizo una campaña completa el año pasado: ganó en Rancagua, en Coquimbo, en los Juegos Deportivos Escolares y en el Panamericano. Con esos resultados sí podemos presentar un proyecto. Este año, para financiar la Liga Nacional, tuvimos el apoyo de una empresa privada, AM Agro Servicio, que nos financió pasajes a Santiago y Talcahuano, además de implementación y ropa deportiva.
En los Juegos Olímpicos vimos dominio asiático y europeo. ¿Qué le falta a Chile y Sudamérica para acercarse a ese nivel?
Tenemos un buen equipo. Joaquín Churchill estuvo muy cerca en los Juegos Olímpicos, en un combate muy disputado. Falta apoyo, porque el financiamiento siempre es complejo y llega a ser paradójico: hay que promocionar a un deportista para que consiga logros, pero si no los tiene previamente, no hay apoyo. Hoy la Selección Nacional recibe aportes directos del Comité Olímpico y del IND, y por eso ha tenido grandes resultados en los Panamericanos, como los de Santiago.
¿Qué deportistas han marcado un antes y un después en el taekwondo chileno?
A nivel nacional hay deportistas que han ido a Juegos Olímpicos, obtenido medallas y sido campeones panamericanos. Cómo no nombrar a Jenny Contreras, una gran exponente en la rama femenina. En la actualidad, Felipe Oliveros es un seleccionado nacional con resultados bastante marcados. Ellos nos abren las puertas y nos dan la esperanza de que los pequeños que estamos formando también puedan llegar a esas instancias.
Si un papá o una mamá está viendo esta entrevista y su hijo quiere empezar, ¿qué le dirías? ¿Por qué elegir un arte marcial?
Voy a aprovechar el dos por uno, como el vendedor. El niño va a hacer deporte en un ambiente seguro y, además, va a aprender una disciplina marcial que le enseña defensa personal. En el fútbol el niño corre y juega con una pelota; aquí hace el mismo ejercicio, pero gana el comodín de aprender a defenderse. Y como es un arte marcial milenario oriental, viene arraigado con valores: disciplina, respeto, honor y compromiso.
¿El taekwondo se puede practicar a cualquier edad, incluso pensando en la tercera edad?
Se puede practicar a cualquier edad. No todo es competencia o combate: hay defensa personal, arbitraje, formación de futuros maestros. Uno puede llegar a ser buen profesor sin haber competido nunca. Existe el parataekwondo para personas con capacidades especiales, el freestyle con acrobacias, y una modalidad nueva que ya lleva desarrollo: el taekwondo virtual.
¿Cómo se compite en taekwondo virtual?
Los competidores usan un visor y conexiones en todo el cuerpo, y pelean aislados en una cancha dividida. Es un simulador: en la pantalla se proyecta el combate como un videojuego, con una barra de energía que baja con cada golpe, pero nunca hay contacto físico. Para los más tradicionales tenemos nuestras reservas, pero es lo que se viene: se está proyectando para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Es una buena opción para quien quiere practicar artes marciales sin pelear.
Después de tantos años formando personas, ¿qué enseñanza del taekwondo aplicas fuera del tatami?
Aparte de formar atletas, formamos personas. Nos basamos en los principios que enseña el deporte: niños respetuosos y ordenados. Somos bastante estrictos, porque nos consideramos embajadores del taekwondo. Es una disciplina prestada y tenemos que mantener los valores que profesan las artes marciales. Tratamos de ser un apoyo para los apoderados.
Cuando alguien hable de Sergio Matamala, ¿cómo te gustaría que te recordaran?
No lo he pensado como dejar un legado. Básicamente trabajar por la disciplina. Como asociación siempre hemos estado a la vanguardia: fuimos la primera escuela en tener tatami y petos electrónicos, y organizamos campeonatos desde el 2004. Hoy varios chicos que participan en la Liga Nacional salieron de la asociación. Queremos proyectar a Martina Martínez lo más alto y lejos posible. Nosotros trabajamos para los chicos, capacitándonos día a día y manteniéndonos a la vanguardia en normas y reglamentos con la Federación.









