Japón se puso de moda entre los chilenos y el yen tiene la culpa

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Resumen generado automáticamente con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por Mirada Sur.

Los viajes de chilenos a Japón se dispararon en 2026 gracias al yen barato. La agencia Rubi Travel tiene un programa de 15 días que suma Estambul al recorrido por la tierra del sol naciente.

Durante años, Japón fue ese destino que muchos chilenos anotaban en la lista de «algún día». Demasiado lejos, demasiado caro, demasiado exótico. Pues bien: ese «algún día» llegó en 2026, y llegó con descuento. Las reservas hacia el país asiático se dispararon con fuerza este año, y el responsable de semejante entusiasmo tiene nombre y apellido económico: el yen japonés, que anda por el suelo.

La moneda nipona superó esta semana la barrera de los 163 yenes por dólar, uno de sus niveles más bajos frente a la divisa estadounidense en décadas. Para el turista chileno, esa debilidad se traduce en una oportunidad concreta: con el peso rindiendo más al otro lado del mundo, hoteles, restaurantes y compras en Japón resultan mucho más accesibles que hace algunos años. En simple: pocas veces fue tan conveniente darse la gran vida en Tokio.

Por qué Japón dejó de ser un sueño y pasó a ser un pasaje comprado

El interés de los chilenos se está traduciendo en ventas reales. El perfil predominante de quienes viajan son jóvenes y parejas menores de 35 años, muchos seducidos por el anime, la gastronomía y la cultura pop japonesa. Lo interesante es que este viajero no usa el yen barato para gastar menos, sino para vivir mejor: mejores hoteles, mejores experiencias, más recuerdos.

La lógica es tentadora, y hay un detalle que la refuerza. Quienes ya han hecho el viaje coinciden en algo: lo más caro es el pasaje aéreo, porque una vez en Japón, comer y alojarse puede resultar más barato que en Chile. A eso se suma el sistema de compras libres de impuestos para turistas, que permite descontar el tributo directamente en tienda al presentar el pasaporte. La tierra del sol naciente, en definitiva, premia al que llega.

El programa de Rubi Travel que suma Estambul a la aventura japonesa

Para quienes quieran subirse a esta ola sin la pesadilla logística de organizar trenes bala, idiomas imposibles y traslados milimétricos, la agencia Rubi Travel diseñó un programa que va un paso más allá del típico circuito japonés. Su itinerario «Japón y Estambul» propone 15 días y 14 noches que combinan dos culturas milenarias en un solo viaje, con salida programada para el 4 de septiembre de 2026 desde Santiago.

El recorrido parte por Estambul, la ciudad que abraza dos continentes, con sus bazares, el Bósforo y la Mezquita Azul, antes de volar rumbo a Tokio. Ya en la tierra del sol naciente, el programa despliega lo mejor del país: el templo Sensoji en Asakusa, los 450 metros del Tokyo Skytree, la experiencia inmersiva de TeamLab Planets, el cruce de Shibuya y la estatua del fiel Hachiko. Desde Tokio, una excursión lleva al Monte Fuji vía el teleférico de Hakone y un crucero por el lago Ashi.

El viaje continúa hacia Kioto en tren bala, con visitas al Castillo de Nijo, el templo Kiyomizu-dera, el bosque de bambú de Arashiyama, el dorado Kinkakuji y una experiencia de kimono con ceremonia del té. Luego llega Nara, con su Gran Buda del Todaiji y sus famosos ciervos, para cerrar en Osaka: su castillo, el vibrante Dotonbori y la opción de una jornada en Hiroshima. Según detalla Rubi Travel, el programa incluye vuelos con Turkish Airlines, guía de habla hispana, traslados, tren bala y entradas a los principales sitios. El valor referencial es de USD 5.890 por persona en habitación doble, sujeto al tipo de cambio al momento del pago.

Del sur de Chile al Monte Fuji: una ventana que quizá no se repita

La coyuntura del yen es, por definición, temporal. El mercado observa de cerca el umbral de los 165 yenes por dólar, nivel donde las autoridades japonesas podrían intervenir para frenar la caída. Es decir: la ventana de oportunidad está abierta, pero nadie garantiza por cuánto tiempo. Para el viajero del sur de Chile —desde Osorno, Puerto Montt o Valdivia— que siempre soñó con caminar bajo los cerezos o perderse en las luces de Shinjuku, 2026 aparece como el año en que ese sueño dejó de ser inalcanzable para volverse, sencillamente, un buen negocio. La tierra del sol naciente nunca estuvo tan cerca, ni tan conveniente.

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