Kast saca a Sedini y Steinert a 69 días de gobierno: el cambio de gabinete más rápido desde la vuelta a la democracia

Comparte esta noticia con tus amigos 

Facebook
WhatsApp
Email
X
LinkedIn

Resumen generado automáticamente con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por Mirada Sur.

El Presidente comunicó a los presidentes de los partidos oficialistas la salida de la ministra vocera Mara Sedini y la ministra de Seguridad Trinidad Steinert. Ambas acumulaban semanas de polémicas sostenidas. Ningún gobierno desde 1990 había registrado un cambio ministerial tan temprano.

José Antonio Kast comunicó este martes a los presidentes de los partidos de la coalición oficialista la salida de dos de sus ministras más cuestionadas: la vocera de Gobierno, Mara Sedini, y la ministra de Seguridad, Trinidad Steinert. El cambio se produce a 69 días del inicio del mandato, el 11 de marzo pasado, configurándose como el ajuste ministerial más temprano registrado desde el retorno a la democracia en 1990. Luego de que ambas estuvieran por semanas siendo cuestionadas por su gestión, Kast oficializó su determinación en conversaciones directas con los timoneles de los partidos.

El récord histórico: ningún gobierno llegó tan lejos tan rápido

Desde el retorno a la democracia, todos los presidentes chilenos han recurrido en algún momento al cambio de gabinete como herramienta de gestión política. Sin embargo, ninguno lo había hecho antes de cumplir tres meses de gobierno. El primer cambio de Bachelet en su primer mandato se produjo a los 126 días de asumir, el 14 de julio de 2006, motivado por la crisis del movimiento estudiantil conocido como la Revolución Pingüina. En su segundo gobierno, el ajuste mayor llegó el 11 de mayo de 2015, a más de 14 meses de iniciado el mandato, cuando le pidió la renuncia a todo el gabinete en medio del caso Caval. El primer cambio de Boric se produjo en septiembre de 2022, a más de seis meses de gobierno. El de Kast, con apenas 69 días en La Moneda, no tiene precedente en la historia democrática chilena desde 1990.

Steinert: el plan de seguridad que nunca llegó

La ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, llegó a su cargo como una de las apuestas más personales de Kast para un gobierno autoproclamado de emergencia. Su trayectoria como fiscal regional de Tarapacá, donde lideró investigaciones de alto perfil contra el crimen organizado, la proyectaba como la figura idónea para encabezar la lucha contra el delito. Sin embargo, su gestión nunca logró estabilizarse.

Desde el inicio, su llegada al ministerio estuvo marcada por la remoción de la exdirectora de Inteligencia de la PDI, Consuelo Peña, con quien Steinert arrastraba diferencias desde su etapa como fiscal en Tarapacá. Esa decisión, tomada en los primeros días, instaló interrogantes sobre si la cartera estaba siendo conducida con criterios institucionales o personales. El episodio derivó en una investigación: Contraloría revisó si Steinert tenía atribuciones para solicitar información a la PDI sobre el destino del equipo que la acompañó en la investigación del «clan Chen», equipo que fue reubicado precisamente por Peña. La sensación en La Moneda era que el pronunciamiento sería negativo para la ministra.

La crisis de fondo, sin embargo, fue la ausencia de una agenda de seguridad concreta. La ministra Steinert confesó en el Congreso que no tenía un plan de seguridad —y al día siguiente dijo en radio que «no sabía que debía tener uno»— en una intervención parlamentaria marcada por papeles que volaban y una lectura poco afortunada. La falta de una hoja de ruta clara motivó que la oposición presentara una interpelación formal en su contra. Este martes mismo, horas antes de confirmarse su salida, Steinert cambió a su jefe de gabinete como señal de refuerzo, incorporando al abogado Jorge Chocair en reemplazo de Francisco Chambi, en un movimiento recibido con incomodidad en ciertos sectores del gobierno.

Sedini: la vocera que aprendió en público

Mara Sedini llegó a la Segegob desde la televisión —conocida por su paso por el panel de debate Sin Filtros— y fue leída desde el inicio como una apuesta personal del Presidente, sin respaldo partidario propio. A menos de un mes de iniciado el gobierno, en Palacio ya se instalaba la evaluación de que Sedini no terminaba de asumir el peso político de una secretaría que exige algo más que carisma y manejo de cámara.

Los errores se acumularon con rapidez. Uno de los episodios más notorios fue su intervención en un matinal en la que confundió el precio del barril de petróleo en España, señalando que se transaba a dos euros, cuando su valor superaba los cien dólares. En otro episodio, no supo responder preguntas sobre la soberanía de Chile en el Estrecho de Magallanes, obligando al canciller Francisco Pérez Mackenna a salir a aclarar que «es indiscutible». Al día siguiente, Sedini reconoció que «no sabía de qué me estaban realmente preguntando». La Vocería también publicó en redes sociales un reel con errores ortográficos —escribiendo «suspencion» en lugar de «suspensión»— que debió ser eliminado a los pocos minutos. En otra vocería, afirmó que el gobierno estaba «trabajando contra la seguridad», en lugar de a favor de ella.

La popularidad del Presidente cayó del 58% al 40% en su primer mes, y el diseño comunicacional quedó bajo cuestionamiento. La Moneda comenzó a repartir las vocerías entre otros ministros, relevando a Sedini en los temas más complejos. Desde el propio oficialismo, la senadora de Renovación Nacional María José Gatica fue enfática al señalar que «ya han pasado dos meses de que este gobierno asumió esta administración y yo siento que hay carteras en donde ya no puede haber errores, no puede haber equivocaciones».

El cambio, antes de la Cuenta Pública

La decisión de Kast se produce diez días antes de la primera Cuenta Pública del gobierno, fijada para el 1 de junio, instancia que el propio Ejecutivo había proyectado como el momento natural para eventuales ajustes. El Presidente comunicó la determinación directamente a los presidentes de los partidos oficialistas este martes. Los nombres de los reemplazantes no habían sido oficializados al cierre de esta nota.

El cambio llega además en un momento de alta tensión política: el gobierno enfrenta la tramitación de su proyecto estrella de Reconstrucción Nacional, sin mayoría propia en la Cámara, y con la presión adicional del primer indicador de PIB negativo del año, que marcó una caída de 0,5% en el primer trimestre de 2026, el peor resultado desde la crisis financiera global de 2009.