Una campaña comunitaria de conservación agrícola busca reunir padrinos y madrinas para asegurar el resguardo de 112 ecotipos de papas nativas ancestrales cultivadas en la Isla de Lemuy, en el Archipiélago de Chiloé. La iniciativa, impulsada por la organización Comunidad La Melga Chiloé, propone un aporte anual único de $10.000 por variedad, fondos que se traspasan directamente a la agricultora Yolanda Millapichún, reconocida como Patrimonio Vivo de la Provincia de Chiloé.
Según informó la agrupación, el lanzamiento oficial de la campaña para la temporada 2026 se realizó el 21 de junio, en coincidencia con la conmemoración del We Tripantu. El objetivo es sostener el trabajo de mantención técnica y siembra manual de un “jardín de variedades” que reúne tubérculos endémicos y de alta diversidad, parte del patrimonio alimentario de la Región de Los Lagos.
Desde La Melga Chiloé explicaron que el mecanismo de padrinazgo funciona como un financiamiento directo para solventar costos operacionales que afectan la continuidad del cultivo. Entre esos gastos se consideran abonos, insumos, arriendo de maquinaria agrícola y herramientas necesarias para el manejo del predio, elementos que, de acuerdo con la organización, han dificultado la sustentabilidad económica autónoma del huerto.
Los recursos recaudados, indicaron, se transfieren íntegramente a la cuenta de Yolanda Millapichún, quien mantiene en producción las variedades que hoy se ofrecen para apadrinazgo digital. La campaña busca sumar respaldo ciudadano dentro y fuera de Chile, ampliando una red de apoyo que permita dar estabilidad a la conservación agrícola y evitar endeudamiento asociado a la temporada de trabajo.
Un huerto de conservación nacido desde la semilla y la persistencia
La reserva genética vegetal que hoy se intenta sostener mediante esta convocatoria se originó hace aproximadamente quince años, luego de la entrega de material biológico por parte de un investigador de la Universidad Austral de Chile. De acuerdo con los antecedentes del proyecto, el lote inicial contempló doscientas muestras, de las cuales la guardadora de semillas logró estabilizar y multiplicar de manera sustentable poco más de la mitad, consolidando el actual catálogo de 112 tipos de papas nativas.
Para quienes se sumen como tutores, el padrinazgo contempla reportes periódicos por correo electrónico, con información sobre avances del cultivo, condiciones climáticas y estado de la cosecha asociada a la variedad adoptada. En el listado aparecen ecotipos reconocidos localmente por nombres como Señorita, Pichiche, Ojitos Colorados, Rosa y Cielito, entre otros.
La cruzada cuenta con apoyo para su difusión y gestión desde la Oficina de Turismo de Isla Lemuy, la Comarca de Contuy y el Centro Cultural Palacio de La Moneda, entidades que, según se detalló, colaboran en la proyección institucional del plan para ampliar su cobertura de financiamiento a nivel nacional e internacional.
Meta 2026: ampliar la red de apoyo y superar cifras anteriores
La presidenta de La Melga Chiloé, Alejandra Leighton, sostuvo que el desafío principal es diversificar e incrementar la red de “mecenas agrícolas” para que cada ecotipo cuente con respaldo estable. En esa línea, planteó que el propósito es fortalecer la autonomía financiera de la guardiana del huerto, reduciendo la dependencia de créditos y mecanismos tradicionales de financiamiento.
El historial reciente del programa muestra variaciones en la adhesión: la temporada 2024 registró 102 papas apadrinadas, mientras que en 2025 se contabilizaron 54 adopciones directas. Para el ciclo 2026, la organización señaló que la meta es superar el mejor registro previo, con el fin de dar continuidad al trabajo de conservación y a las labores agrícolas que exige cada temporada.
La inscripción y selección de variedades se realiza exclusivamente a través de la plataforma digital de la agrupación, en el sitio www.lamelgachiloe.cl. Con ello, la campaña busca consolidar un fondo de estabilización que permita sostener el resguardo de biodiversidad alimentaria en Chiloé, poniendo en valor un trabajo agrícola local que mantiene vivas decenas de papas nativas en la Isla de Lemuy.









