Reactivan Comisión Nacional de la Vitivinicultura tras dos años sin sesionar

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Resumen generado automáticamente con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por Mirada Sur.

La Comisión Nacional de la Vitivinicultura volvió a sesionar tras más de dos años de inactividad, bajo conducción del Ministerio de Agricultura.

La instancia público-privada abordó ajustes normativos, nuevos hábitos de consumo y el desafío de exportar con mayor trazabilidad y sustentabilidad, con miras a una hoja de ruta compartida para el sector.

Tras más de dos años de inactividad, la Comisión Nacional de la Vitivinicultura retomó sus sesiones bajo la conducción del Ministerio de Agricultura, en una jornada enfocada en reactivar el diálogo técnico entre el sector público y privado y coordinar el diseño de políticas que impulsen la modernización de la industria del vino en Chile.

La sesión fue presidida por el ministro de Agricultura, Jaime Campos, y coordinada por la directora subrogante de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa). El encuentro también contó con la participación del director nacional del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), en un rol descrito como estratégico para el trabajo sectorial.

Según se expuso durante la jornada, el objetivo de reactivar esta comisión apunta a sostener un diálogo permanente, con una mirada técnica, para enfrentar los cambios que atraviesa la vitivinicultura tanto dentro como fuera del país. Desde el Ejecutivo se planteó que estos espacios resultan necesarios para ordenar prioridades, recoger visiones de los distintos actores y avanzar en definiciones que permitan mejorar competitividad en un escenario más exigente.

En ese marco, el ministro Jaime Campos subrayó que la reanudación del trabajo de la comisión responde a la necesidad de mantener conversaciones regulares y de carácter técnico. En su intervención, propuso revisar la normativa vigente con el fin de autorizar la comercialización de vinos de menor graduación alcohólica, como parte de una adaptación a nuevas tendencias de consumo.

Normativa y tendencias: vinos de menor graduación en la agenda

La propuesta de revisar la regulación para abrir espacio a vinos de menor graduación alcohólica fue presentada como una línea de trabajo vinculada a los cambios en el mercado y a la necesidad de que el marco normativo dialogue con nuevas preferencias de los consumidores. En la sesión se planteó que avanzar en esta materia requerirá análisis técnico y coordinación institucional, de manera de compatibilizar estándares productivos, etiquetado y condiciones de comercialización.

El retorno de la Comisión Nacional de la Vitivinicultura también fue leído como un punto de inflexión para ordenar una agenda que, además de los aspectos regulatorios, aborde desafíos que inciden en la competitividad del sector. La instancia público-privada fue descrita como un espacio que busca alinear esfuerzos y construir acuerdos entre actores estatales y representantes de la cadena vitivinícola, con miras a fortalecer el desarrollo y la modernización.

Durante el encuentro se recalcó la importancia de sostener un trabajo continuo, especialmente en un rubro expuesto a variaciones de demanda, exigencias sanitarias y cambios en las preferencias del mercado internacional. La participación del Servicio Agrícola y Ganadero fue relevada en relación con los estándares y requisitos que acompañan el comercio del vino, tanto en el ámbito interno como en el externo.

Mercado internacional exigente y foco en trazabilidad y sustentabilidad

Desde la dirección de Odepa se advirtió que la vitivinicultura chilena enfrenta un escenario internacional desafiante. En esa línea, la autoridad llamó a identificar nuevas oportunidades comerciales y a responder a consumidores globales que hoy demandan mayor trazabilidad, sustentabilidad, información detallada sobre los productos y diversidad de origen.

En la discusión se mencionó que, aun cuando los registros actuales evidencian contracciones en indicadores como superficie cultivada, producción y exportaciones globales, los actores presentes coincidieron en la necesidad de construir una visión compartida para el sector. Esa mirada común, se indicó, debiera traducirse en una estrategia capaz de reposicionar al vino chileno en el extranjero, reforzando atributos diferenciadores.

De acuerdo con lo tratado en la sesión, uno de los ejes que concentrará el trabajo de la comisión será la diferenciación y el valor agregado. La premisa que se planteó es que competir en mercados más selectivos exige una oferta capaz de responder a exigencias crecientes, no solo en términos de calidad, sino también de información disponible para el consumidor y de prácticas productivas alineadas con estándares de sustentabilidad.

La reactivación de la Comisión Nacional de la Vitivinicultura, concluyeron las autoridades y participantes, busca reordenar el trabajo público-privado para enfrentar los cambios en el mercado y avanzar en definiciones concretas que permitan modernizar la industria. Por ahora, el estado del proceso queda marcado por el retorno formal de la instancia y el acuerdo de priorizar una agenda que combine revisión normativa, búsqueda de nuevas oportunidades y una estrategia de diferenciación para el vino chileno en el exterior.

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