La amenaza de un cierre del Golfo Pérsico como respuesta iraní al conflicto bélico con Estados Unidos e Israel vuelve a encender alarmas en los mercados internacionales, y Chile no está al margen. Por esa ruta transita cerca del 20% del petróleo global, lo que convierte cualquier interrupción en un shock de consecuencias rápidas y amplias para economías importadoras de energía como la chilena.
A diferencia de un bloqueo acotado al Estrecho de Ormuz, un cierre más extenso del Golfo no solo afectaría las exportaciones iraníes: golpearía también a grandes productores como Arabia Saudita, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos, reduciendo de forma significativa la oferta mundial de energía y amplificando la presión sobre los precios internacionales.
Combustibles: más alzas sin señales de moderación
El primer efecto sería directo sobre la bencina. Según Boris Pastén, ingeniero comercial y director de Negocios Internacionales de la Universidad Andrés Bello, un escenario de bloqueo amplio generaría una presión al alza en los combustibles más persistente que lo observado hasta ahora. «Chile ya está reflejando este impacto y anticipa nuevas alzas en las próximas semanas, sin señales de moderación», advierte el especialista.
Inflación que podría superar el 2% mensual
El IPC de marzo cerró en 1,0%, ya una cifra elevada. Para abril, el mercado proyecta entre 1,5% y 1,6%, pero Pastén advierte que en un escenario de mayor disrupción en el Golfo esas proyecciones podrían quedarse cortas. Un shock energético más profundo empujaría la inflación mensual hacia niveles cercanos al 2%, lo que arrastraría a la UF desde los actuales $40.239 hacia cifras superiores a los $40.900, encareciendo todo lo que está indexado a esa unidad: dividendos hipotecarios, arriendos, créditos de consumo y costos empresariales.
Alimentos más caros por la vía de los fertilizantes
El Golfo Pérsico no es solo una ruta petrolera: es también una arteria clave para el tránsito y suministro de fertilizantes. Su interrupción limitaría la disponibilidad de insumos como la urea y los fosfatos, encareciendo los costos agrícolas en Chile y presionando con más fuerza los precios de alimentos básicos, desde frutas y verduras hasta lácteos y carnes.
Minería del cobre bajo presión por el ácido sulfúrico
Para la industria minera, el riesgo llega por una vía menos obvia pero igualmente crítica. Un cierre más amplio del Golfo intensificaría la tendencia de China a priorizar su mercado interno, haciendo más probable la restricción de exportaciones de ácido sulfúrico, insumo esencial para la extracción de cobre en Chile. Menor disponibilidad de este producto se traduce directamente en mayores costos de producción y potenciales contracciones en la actividad minera.
Un posible efecto positivo: el precio del cobre al alza
No todo el escenario es negativo para Chile. Un shock energético de esta magnitud podría acelerar la transición hacia energías limpias a nivel global, lo que elevaría la demanda por cobre y abriría la posibilidad de precios más altos para el principal producto de exportación chileno, actuando como un contrapeso parcial frente a los efectos negativos.
«Un bloqueo de esta magnitud tendría efectos inmediatos sobre la estructura de costos del país, especialmente por la vía de los combustibles y la inflación, impactando directamente el bolsillo de las familias», resumió Pastén. «De prolongarse el conflicto, Chile podría enfrentar un escenario de mayor encarecimiento del costo de vida, con efectos que irían desde el transporte hasta el precio de alimentos y servicios», añadió.









