El pasado domingo 29 de marzo falleció en Santiago el periodista Eduardo Cruz-Johnson, histórico rostro del noticiero de TVN durante más de dos décadas. Tenía 68 años. Su hijo confirmó a la prensa que la causa fue una hipoglucemia, complicación directamente vinculada a la diabetes que el comunicador padecía desde hacía años y que en sus últimas apariciones públicas había reconocido como una de sus principales afecciones de salud.
La hipoglucemia que terminó con su vida puso el foco sobre una condición médica que muchas personas subestiman, pero que puede progresar con rapidez hacia un desenlace fatal. ¿Qué es exactamente? ¿Por qué puede matar? ¿Y cómo reconocerla a tiempo?
¿Qué es la hipoglucemia y cuándo ocurre?
La glucosa es el combustible esencial del cuerpo humano y el principal sustrato energético del cerebro: aunque este órgano representa apenas el 2% del peso corporal, consume el 25% de toda la glucosa disponible en el organismo. Cuando sus niveles caen por debajo de cierto umbral, las consecuencias pueden escalar con rapidez desde síntomas leves hasta el coma y la muerte.
En condiciones normales, la glucosa en sangre se mantiene entre 80 y 90 mg/dl. La hipoglucemia se define clínicamente cuando la glucosa cae por debajo de 70 mg/dl, punto a partir del cual el cuerpo activa señales de alarma. Se considera severa cuando baja por debajo de 50 mg/dl, y extremadamente peligrosa cuando llega a niveles inferiores a 20 mg/dl, umbral en que la actividad eléctrica del cerebro puede cesar por completo, instalándose el coma hipoglucémico.
En condiciones normales, el organismo activa mecanismos de defensa ante la caída de glucosa: el páncreas reduce la secreción de insulina, el hígado libera glucosa almacenada, y las glándulas suprarrenales segregan glucagón y adrenalina para elevar el nivel de azúcar. Cuando estos mecanismos fallan o se ven superados, el riesgo escala con rapidez.
Por qué es especialmente peligrosa en personas con diabetes
La causa más frecuente de hipoglucemia es el tratamiento farmacológico de la diabetes. El uso de insulina o de medicamentos hipoglucemiantes puede hacer que la glucosa caiga demasiado, especialmente si la persona comió menos de lo habitual después de medicarse, realizó más actividad física de la prevista, o aplicó una dosis mayor a la indicada.
Los pacientes con diabetes mellitus tipo 1 tienen en promedio dos episodios de hipoglucemia sintomática por semana, y se calcula que entre el 2 y el 4% de las muertes en esa población se atribuyen directamente a la hipoglucemia.
El problema se agrava con el tiempo. En personas con diabetes de larga data, los mecanismos de defensa fisiológicos pueden debilitarse: el páncreas pierde capacidad para secretar glucagón en respuesta a la caída de glucosa, y la respuesta adrenérgica disminuye. Esto genera lo que se denomina hipoglucemia desapercibida: episodios en que los niveles caen de forma severa sin que la persona experimente síntomas previos de advertencia, elevando significativamente el riesgo de un desenlace grave.
Qué le pasa al cerebro
La secuencia de deterioro neurológico es bien documentada en la literatura médica. Primero aparecen los síntomas autonómicos —temblor, sudoración, palpitaciones, ansiedad— como respuesta del sistema nervioso simpático. Si la glucosa sigue cayendo por debajo de 45 mg/dl, se instalan los síntomas neuroglucopénicos: confusión, dificultad para hablar, visión borrosa y convulsiones. En el estado más crítico, el paciente pierde el conocimiento y puede entrar en coma.
Una hipoglucemia severa aparece cuando el nivel de glucosa está por debajo de 50 mg/dl. Y si este sigue bajando, las posibilidades de que la persona caiga en un coma hipoglucémico aumentan. Sin intervención médica a tiempo, el desenlace puede ser la muerte.
El corazón también está en riesgo
La hipoglucemia severa no solo compromete el cerebro. La mayoría de las muertes por hipoglucemia severa se vinculan a una repolarización cardíaca anormal y a arritmias ventriculares, desencadenadas por el aumento de la respuesta simpático-adrenal. Adicionalmente, la hipoglucemia grave puede desencadenar alteraciones en el ritmo del corazón, en la coagulación y en los procesos de inflamación, lo que podría favorecer la aparición de un evento cardiovascular como un infarto de miocardio.
Varios estudios internacionales han documentado que los episodios de hipoglucemia grave se asocian con un riesgo de mortalidad por cualquier causa entre 1,5 y 6 veces mayor en pacientes diabéticos.
También puede ocurrir sin diabetes
Aunque menos frecuente, la hipoglucemia puede afectar a personas sin diagnóstico de diabetes. Entre las causas posibles figuran el consumo excesivo de alcohol sin ingesta alimentaria, enfermedades graves del hígado o los riñones, ciertos tumores pancreáticos que producen insulina en exceso, algunos medicamentos y estados de desnutrición severa. En adultos mayores, la hipoglucemia puede causar síntomas similares a los de un accidente cerebrovascular, con afasia o hemiparesias, y tiene más probabilidades de desencadenar un ACV, un infarto de miocardio y muerte súbita.
Cómo actuar ante una hipoglucemia
Si la persona está consciente y puede tragar, el tratamiento inmediato consiste en consumir carbohidratos de acción rápida: jugo de frutas, azúcar disuelta en agua o comprimidos de glucosa. Si el episodio es severo y la persona ha perdido el conocimiento, se requiere atención médica de emergencia, donde se administra glucosa por vía intravenosa o glucagón inyectable.
En personas con diabetes, la prevención es el eje central del manejo: monitoreo frecuente de los niveles de glucosa, ajuste de dosis de medicamentos, no saltarse comidas, y llevar siempre una fuente de carbohidratos de rápida absorción. Conocer los síntomas de alarma —y que quienes rodean al paciente también los reconozcan— puede marcar la diferencia entre una complicación tratable y una emergencia fatal. Exactamente lo que, en el caso de Eduardo Cruz-Johnson, no alcanzó a ocurrir.









