Reportan que el ratón colilargo transmite la cepa Andes del hantavirus

Comparte esta noticia con tus amigos 

Facebook
WhatsApp
Email
X
LinkedIn

Resumen generado automáticamente con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por Mirada Sur.

Hantavirus cepa Andes en Chile: el ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus) es el principal reservorio del virus que preocupa por su capacidad de transmisión entre personas.

El roedor habita desde el Desierto de Atacama hasta el extremo austral, incluidos los bosques templados del sur. Estudios en Chile y Argentina sitúan su infección entre 5% y 10%, con alzas en episodios de “ratadas”.

En el sur de Chile, incluido el territorio de la Región de Los Lagos y sus bosques templados, el ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus) es una especie nativa clave para entender la circulación de la cepa Andes del hantavirus, variante reconocida por su capacidad de transmisión de persona a persona y vinculada al brote del crucero de lujo MV Hondius que zarpó el 1 de abril desde Argentina.

El académico de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile, André Rubio, ha investigado por años a este pequeño roedor silvestre de color café claro, de no más de 30 gramos, orejas pequeñas y ojos grandes. Una de sus características más distintivas es la cola, que puede llegar a medir hasta 14 centímetros, el doble que su cuerpo.

Rubio subraya que no se trata de una plaga introducida, sino de fauna silvestre con un rol ecológico definido. “Es un roedor nativo y, por ende, está protegido. Cumple sus funciones ecológicas en el ecosistema, ya que dispersa semillas y es el alimento de otros animales. Lo encontramos principalmente en los bosque templados de Chile y en el sur de Argentina”, afirma.

De hábitos nocturnos, el colilargo se desplaza dando saltos gracias a sus patas traseras muy largas, un rasgo que lo asemeja a la rata canguro de Norteamérica. Habita en todo Chile, desde el Desierto de Atacama (extremo norte) hasta la región más austral, y también en el sur de Argentina, con preferencia por terrenos con malezas o arbustos y cercanos a fuentes de agua.

Reservorio de la cepa Andes: entre 5% y 10% infectados

El colilargo es el reservorio natural de la cepa Andes, descrita como la única variante de hantavirus con transmisión de persona a persona. En el caso del MV Hondius, el brote acumula al menos nueve contagios, con cinco confirmados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), y tres fallecidos hasta ahora.

Las poblaciones del colilargo fluctúan significativamente año a año por el clima, la disponibilidad de alimento y factores antropogénicos como la deforestación, el desarrollo de agricultura o la colonización de hábitats naturales. En esa dinámica, Rubio —quien estudia cómo la intervención humana en los ecosistemas afecta la transmisión de zoonosis— enfatiza un dato epidemiológico central: “no todos los individuos están infectados”.

“Los estudios que se han hecho en Chile y en Argentina arrojan que, por lo general, entre el 5 % y el 10 % de los individuos de esta especie portan el virus y suelen ser principalmente los machos adultos”, añade. Esa proporción, de acuerdo con los antecedentes citados, puede aumentar hasta un 20 % durante el fenómeno de “ratadas”, definido como un aumento explosivo de estos roedores.

Cómo se contagia y por qué el verano concentra casos

Según el “Programa Hantavirus: Ecología y Enfermedad en Chile”, un trabajo colaborativo entre diversas instituciones nacionales e internacionales, el colilargo se reproduce de dos a tres veces por año, con camadas de cuatro a seis crías. El mismo programa detalla que el contagio a humanos ocurre por inhalación de partículas virales provenientes de orina, saliva y principalmente heces de roedores portadores, “que son negras y tienen la forma y tamaño de un grano de arroz”.

En los roedores infectados, por lo general no se observa enfermedad. Rubio apunta que existen estudios que sostienen que el virus “acorta su esperanza de vida”, estimada en un año, y que el contagio entre individuos ocurre durante apareamientos o peleas.

En Chile, la estacionalidad también marca el riesgo: la mayoría de contagios se registra en verano, cuando los roedores se acercan a zonas pobladas por falta de alimento en los bosques (granos, insectos y hongos) y aumenta la movilidad en áreas rurales, con más acampadas. En lo que va de año, el país contabiliza 39 infectados y 13 muertos, sin contagio entre personas.

Sobre el brote del crucero, la principal hipótesis con la que trabaja la OMS es que las dos primeras personas con síntomas a bordo —un matrimonio de holandeses que viajó en automóvil por la Patagonia durante cuatro meses antes de embarcarse y días después falleció— se contagió en tierra firme. Argentina investiga dónde se produjo el contagio y reveló el itinerario de la pareja, que cruzó varias veces a territorio chileno, mientras Chile descartó este jueves que se hayan contagiado en el país porque los ingresos “no corresponden al periodo de incubación” del virus.

Rubio recomienda mantener medidas preventivas en el mundo rural, como ventilar cabañas y bodegas, y llama a la calma al describir que en el crucero se dieron “condiciones muy especiales” para la proliferación del virus, con poca luminosidad y ventilación. “Es un virus lábil, que dura poco en ambientes abiertos. Además, la proporción de roedores contagiados es baja y son una especie que, a diferencia de las ratas, no suele entrar mucho en las viviendas”, señala, un punto especialmente atingente para zonas rurales y forestales del sur de Chile, donde la convivencia con el entorno natural es parte de la vida cotidiana.

ÚLTIMAS NOTICIAS

MÁS VISTAS ESTA SEMANA