Gorila Fatou cumple 69 años y mantiene récord de longevidad en Berlín

Comparte esta noticia con tus amigos 

Facebook
WhatsApp
Email
X
LinkedIn

Resumen generado automáticamente con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por Mirada Sur.

Gorila Fatou cumple 69 años en el zoo de Berlín y retiene el récord como la más longeva del mundo.

El recinto reforzó su monitoreo veterinario y cuidados especiales, con dieta controlada y un espacio al aire libre separado. El zoológico también volvió a alertar que los gorilas occidentales de llanura están amenazados de extinción por la destrucción de su hábitat y la caza furtiva.

La gorila Fatou cumplió este lunes 69 años en el zoo de Berlín, Alemania, y con ello mantuvo el título de la gorila más longeva del mundo. El parque informó que su salud se monitorea de cerca y se evalúa de manera regular, considerando su avanzada edad y los cuidados especiales que requiere.

Fatou lleva más de seis décadas en la capital alemana y es, además, el animal más viejo del recinto. Llegó en 1959, por lo que su vida en el zoológico ha atravesado distintos periodos de la historia de Berlín y cambios internos del propio parque.

El equipo veterinario describió que el envejecimiento ya se nota en su rutina diaria. Fatou “se mueve con más calma y necesita más tiempo para sus actividades diarias”, una condición que obliga a ajustar el manejo y la observación clínica para responder a lo que necesita en cada etapa.

La doctora Jennifer Hahn, del zoo de Berlín, explicó que el foco está puesto en el detalle cotidiano. “A esta edad, es fundamental prestar mucha atención y responder a las necesidades individuales del animal”, señaló en un comunicado del zoológico.

Privacidad, monitoreo veterinario y una dieta adaptada

Por su edad, el recinto definió un esquema de cuidados y atención especiales que incluye entregar a Fatou privacidad en su propio espacio al aire libre. La medida busca que permanezca separada del grupo de gorilas y pueda descansar en un ambiente más controlado.

La doctora Hahn sostuvo que ese aislamiento parcial apunta a su bienestar: el zoológico procura que disfrute de “la paz y tranquilidad que merece a su avanzada edad”. El manejo, según se indicó, está pensado para evitar estrés y permitirle mantener su ritmo diario.

Otro eje del cuidado está en la alimentación. Fatou recibe varias comidas pequeñas a lo largo del día, compuestas por alimentos seleccionados, y se restringe la fruta por los riesgos asociados a su elevado contenido de azúcar, un punto especialmente relevante en animales de edad avanzada.

Una especie amenazada y el debate sobre longevidad en cautiverio

El director del zoológico, Andreas Knieriem, subrayó la necesidad de proteger a los gorilas occidentales de llanura, al advertir que están “amenazados de extinción debido a la destrucción de su hábitat y la caza furtiva, entre otros factores”. El mensaje del zoo pone el foco en amenazas que ocurren fuera de los recintos, pero que inciden de manera directa en la conservación de la especie.

Desde el parque también se planteó que el envejecimiento de animales como Fatou es un fenómeno asociado a la cría en cautividad. En su hábitat natural, se explicó, la selección natural tiende a eliminar a los animales enfermos y ancianos: pueden convertirse en presa fácil de depredadores, ser expulsados de su territorio por rivales o morir de hambre al no poder cazar por sí mismos. En cambio, en los zoos suelen vivir mucho más tiempo debido a la atención veterinaria y a la ausencia de depredadores.

En el zoo de Berlín, Fatou comparte espacio dentro de la colección de la especie con el gorila de lomo plateado Sango (21) y con las hembras Djambala (24), Bibi (29), Mpenzi (40) y Tilla (5), según el detalle difundido por el recinto.

Aunque se trata de un hecho ocurrido en Europa, la advertencia sobre pérdida de hábitat y caza furtiva conecta con debates ambientales que también interesan al sur de Chile y a la Región de Los Lagos: cómo se sostiene la conservación de fauna amenazada, qué rol cumplen los centros de manejo en cautiverio y por qué la educación ambiental importa para comunidades que conviven con ecosistemas sensibles y presiones sobre la biodiversidad. El caso de Fatou vuelve a poner el tema en primer plano desde una cifra difícil de ignorar: 69 años de vida bajo monitoreo veterinario permanente.