Las pestañas postizas y las extensiones se han convertido en uno de los procedimientos estéticos más demandados en la última década, y Chile no es la excepción. Pero detrás de la popularidad del tratamiento existe un riesgo que muchas personas normalizan o directamente desconocen: la zona del párpado es una de las más sensibles del cuerpo humano, y los adhesivos utilizados para fijar las pestañas contienen compuestos químicos —principalmente cianoacrilatos y acrilatos— que pueden desencadenar reacciones inflamatorias, alergias y, en los casos más graves, daño en la superficie ocular. Así lo advierte el dermatólogo y académico de la Escuela de Medicina de la Universidad Andrés Bello, Dr. James Anderson: «El hecho de que sea un procedimiento ampliamente utilizado no significa que esté completamente libre de complicaciones. La zona de los párpados y las pestañas es extremadamente sensible».
Los riesgos del pegamento: de la irritación a la alergia
El problema más frecuente asociado a las pestañas postizas es la dermatitis de contacto, una reacción inflamatoria provocada por los componentes del adhesivo. Esta puede presentarse en dos formas. La dermatitis alérgica de contacto ocurre cuando el sistema inmune desarrolla sensibilidad a algún componente del pegamento —habitualmente los acrilatos— y puede aparecer incluso en personas que han tolerado el procedimiento durante meses o años sin problema. La dermatitis irritativa de contacto, en cambio, es una reacción más leve pero acumulativa: aparece con la exposición repetida al adhesivo y se manifiesta como picazón, ardor, enrojecimiento, descamación e hinchazón en los párpados.
«Muchas veces las personas desarrollan alergias o irritaciones por componentes presentes en los pegamentos. Esto puede generar picazón, ardor, enrojecimiento, descamación e hinchazón en los párpados», explicó el Dr. Anderson. El especialista agregó que algunas personas son particularmente sensibles a ciertos químicos, por lo que incluso cantidades mínimas de adhesivo pueden desencadenar reacciones importantes. La literatura médica disponible sobre el tema, revisada por especialistas del Consejo Argentino de Oftalmología, también alerta que algunos adhesivos comerciales contienen formaldehído —un compuesto reconocido como cancerígeno— y que varios productos que lo incorporan no lo declaran en su etiqueta.
Infecciones, obstrucción de glándulas y daño en la córnea
Más allá de la piel, las complicaciones también pueden alcanzar la superficie ocular. La reutilización de materiales sin esterilización adecuada, la manipulación excesiva del área durante y después del procedimiento, o una higiene deficiente en el centro estético pueden generar blefaritis, conjuntivitis bacteriana y obstrucción de las glándulas de Meibomio —las glándulas sebáceas del párpado que mantienen el equilibrio lagrimal—, derivando en orzuelos y en síndrome de ojo seco crónico.
«La reutilización de materiales, una limpieza deficiente o tocar constantemente las pestañas pueden favorecer infecciones e inflamaciones cercanas a la superficie ocular», señaló Anderson. En los casos más severos, la irritación sostenida de la córnea puede derivar en queratitis —inflamación corneal que puede dejar cicatrices— o incluso en úlceras corneales con compromiso visual permanente. El peso excesivo de las extensiones sobre los folículos también puede causar pérdida de las pestañas naturales, y si el folículo se daña de forma irreversible, estas podrían no volver a crecer.
Cuándo suspender y qué exigir al centro estético
El Dr. Anderson fue enfático en que las pestañas postizas no necesariamente deben evitarse, pero sí utilizarse con criterios claros de seguridad. La primera señal de alerta es cualquier síntoma persistente: «Si aparecen síntomas como dolor, secreción, inflamación intensa o molestias que persisten, es importante consultar oportunamente y no esperar a que el problema avance», indicó. Ante cualquier signo de irritación o alergia, la recomendación es suspender el uso de inmediato.
En cuanto a la prevención, el especialista subrayó la importancia de verificar la calidad de los productos utilizados, acudir a centros con estándares sanitarios formales y evitar procedimientos informales. Un punto que la evidencia disponible refuerza: en el mercado existe oferta de pegamentos de baja calidad que en algunos casos han contenido sustancias no declaradas, y se han documentado situaciones en que se utilizó adhesivo para uñas —significativamente más agresivo— en lugar de pegamento para pestañas, con consecuencias severas para los párpados. «En estética no solo importa el resultado visual. También es fundamental proteger la salud de la piel y de los ojos, especialmente en zonas tan delicadas como los párpados», concluyó el académico de la UNAB.









