Tras la pandemia de Covid-19, la vigilancia epidemiológica global ha cambiado su enfoque. Hoy la comunidad científica intenta anticipar posibles brotes antes de que se transformen en crisis sanitarias, monitoreando virus que muestran señales de expansión, mutación o adaptación a nuevas especies.
Un análisis internacional realizado por investigadores de la Universidad de Virginia identificó a varios patógenos que podrían marcar el escenario sanitario en los próximos años. Entre ellos se encuentran la influenza aviar H5N1, el Mpox (conocido como viruela del mono), el virus Oropuche y otros virus respiratorios que siguen circulando en distintas regiones del mundo.
La doctora en ciencias biológicas y directora de Ingeniería en Biotecnología de la Universidad Andrés Bello, María Isabel Oliver, explica que una de las principales preocupaciones científicas es el fenómeno conocido como “salto de especie”, cuando virus que circulan en animales adquieren la capacidad de infectar a humanos.
“La mayoría de estos virus actualmente circula en animales, pero cuando comienzan a adaptarse y a infectar mamíferos aumenta la probabilidad de que puedan llegar al ser humano. Mientras más tiempo circula un virus, más oportunidades tiene de mutar y encontrar la forma de entrar a nuestras células”, explica la investigadora.
Influenza: el virus respiratorio más común del invierno
Aunque la atención mediática suele concentrarse en virus emergentes, la influenza sigue siendo uno de los principales protagonistas de las temporadas de invierno en todo el mundo.
La influenza es una enfermedad respiratoria causada por virus de la familia Orthomyxoviridae y se transmite principalmente a través de gotas respiratorias que se expulsan al hablar, toser o estornudar. Cada año provoca brotes estacionales que afectan especialmente a niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las epidemias de influenza provocan entre tres y cinco millones de casos graves en el mundo cada año y pueden causar cientos de miles de muertes asociadas a complicaciones respiratorias.
En el hemisferio sur, incluido Chile, los virus influenza suelen circular con mayor intensidad durante los meses de invierno, entre mayo y agosto. Por esta razón los sistemas sanitarios realizan campañas de vacunación anual, ya que el virus cambia constantemente y las vacunas deben actualizarse cada temporada.
Virus emergentes bajo vigilancia científica
Además de la influenza estacional, los especialistas monitorean virus emergentes que podrían representar riesgos sanitarios en el futuro.
Uno de ellos es la influenza aviar H5N1, un virus que históricamente ha afectado principalmente a aves, pero que en los últimos años ha registrado contagios en distintos mamíferos, lo que genera preocupación científica debido a su mayor cercanía biológica con los humanos.
Otro patógeno bajo observación es el Mpox, anteriormente conocido como viruela del mono, que en los últimos años ha registrado brotes en distintos países y ha obligado a reforzar los sistemas de vigilancia epidemiológica.
También se encuentra el virus Oropuche, un virus transmitido por mosquitos que se ha detectado principalmente en regiones tropicales de América Latina. Su expansión podría verse favorecida por cambios ambientales y climáticos que alteran la distribución de los insectos vectores.
Factores que favorecen la aparición de nuevos virus
Según la académica María Isabel Oliver, varios factores globales influyen en la aparición y propagación de enfermedades infecciosas.
Entre ellos destacan el cambio climático, la expansión urbana hacia ecosistemas naturales, la mayor interacción entre humanos y animales y la intensa movilidad internacional que facilita la rápida propagación de patógenos entre países.
Estos elementos aumentan la probabilidad de que virus que circulan en animales logren adaptarse a los humanos o se expandan hacia nuevas regiones.
Por esta razón, los científicos enfatizan la importancia de fortalecer la vigilancia epidemiológica y los sistemas de diagnóstico temprano para detectar rápidamente virus emergentes.
Prevención y vigilancia sanitaria
En el caso de Chile, los especialistas coinciden en que el sistema sanitario se fortaleció después de la pandemia de Covid-19, especialmente en materia de vigilancia epidemiológica y capacidad de diagnóstico.
Sin embargo, aún existen desafíos relacionados con la descentralización de los laboratorios, el monitoreo de virus emergentes y la capacidad de respuesta frente a brotes en distintas regiones del país.
Mientras la ciencia continúa investigando estos patógenos, los expertos subrayan que las medidas preventivas siguen siendo fundamentales. Entre ellas destacan la vacunación contra la influenza, la consulta oportuna ante síntomas respiratorios y la protección de los grupos de mayor riesgo, como niños pequeños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
La experiencia reciente de la pandemia ha demostrado que la detección temprana, la cooperación científica internacional y la prevención siguen siendo las herramientas más efectivas para enfrentar las amenazas sanitarias del futuro.









