Este 1 de julio se inició un nuevo proceso para la pesca artesanal: pescadores y pescadoras de las regiones de Valparaíso, Maule y Biobío, con embarcaciones menores a 12 metros de eslora, comenzaron a certificar los desembarques de merluza común. La implementación se enmarca en la Ley de Fraccionamiento N° 21.752 y apunta a fortalecer la trazabilidad de las capturas y mejorar la gestión de las pesquerías, con el foco puesto en una actividad artesanal sostenible.
La puesta en marcha corresponde a una primera etapa, en la que se priorizaron regiones y caletas con mayor actividad de captura y desembarque de merluza común. Para llegar a esta fecha, el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) había desarrollado durante los meses previos acciones de difusión, capacitación, acompañamiento y habilitación destinadas a facilitar que los distintos actores del sector pudieran aplicar la nueva normativa.
El objetivo declarado de la medida es avanzar hacia un control más preciso del recurso y ordenar el proceso de desembarque con registros certificados. La certificación se desarrollará con presencia de fiscalizadores de Sernapesca, lo que, según la autoridad, permitirá fortalecer el seguimiento de las capturas desde su origen, mejorar la gestión del cumplimiento y elevar los estándares de transparencia del sector.
Implementación por etapas y foco en trazabilidad
Sernapesca explicó que el inicio del proceso se concentró en los territorios y puntos de desembarque con mayor incidencia de la pesquería de merluza común, como parte de una implementación gradual. En esa línea, el servicio indicó que realizó un trabajo previo para apoyar a las y los pescadores en la adopción del sistema, con capacitación y acompañamiento para la aplicación de la norma.
De acuerdo con lo señalado por la institucionalidad, la certificación del desembarque permitirá mejorar el control de la cuota de merluza común artesanal y contribuir a un manejo sustentable del recurso. Además, busca robustecer la trazabilidad y apoyar el combate de la pesca ilegal, que se considera una fuente de competencia desleal y un factor que amenaza la estabilidad de la actividad pesquera artesanal.
En términos operativos, el proceso se realiza con fiscalización en el acto de desembarque, incorporando la verificación correspondiente. El enfoque, según el servicio, es avanzar en un esquema donde el cumplimiento de la normativa permita una gestión más ordenada y transparente de la pesquería.
Autoridad destaca “gestión del cumplimiento” y trabajo con comités de manejo
El director nacional (s) de Sernapesca, Esteban Donoso, relevó la orientación de la medida y el rol del sector artesanal en su implementación. “La gestión del cumplimiento es clave para avanzar hacia una pesca más transparente, ordenada y sustentable, en la línea de lo instruido por la directora nacional, pudiendo sumar el compromiso de las y los pescadores para cumplir una norma que va en directo beneficio para contribuir a una actividad sustentable que permita seguir generando empleo a futuras generaciones de la pesca artesanal”, afirmó.
Desde el servicio enfatizaron que esta medida fue impulsada con apoyo de los respectivos comités de manejo, como expresión de un trabajo colaborativo entre la institucionalidad pesquera y el sector artesanal. En ese marco, la certificación desembarque merluza se suma a la certificación de desembarque que el servicio ha asumido desde el año 2019.
Con el inicio formal de este proceso el 1 de julio, la implementación queda en marcha en las regiones priorizadas, con la expectativa institucional de mejorar el control del recurso, reforzar la trazabilidad y enfrentar la pesca ilegal a través de un sistema de certificación en el desembarque, en el marco de la Ley N° 21.752.








