Un registro audiovisual de 17 segundos dejó al descubierto una red clandestina dedicada, presuntamente, a aplicar colorantes químicos en filetes de salmón en estado de descomposición para comercializarlos de manera ilegal en la Región de Los Lagos. El material muestra la alteración del aspecto del producto, una práctica descrita como “maquillaje” de pescado podrido, y encendió alertas por el riesgo sanitario asociado al consumo de alimentos contaminados.
La denuncia criminal fue presentada públicamente por el periodista Marcelo Galindo, quien aseguró que las maniobras se realizarían en plantas clandestinas emplazadas en la ruta que une Puerto Montt con Calbuco. Según lo expuesto, los filetes que aparecen en las imágenes provendrían de “mortalidades” o de robos industriales, y luego serían intervenidos para recuperar un color atractivo y facilitar su venta por fuera de la cadena formal.
La situación generó preocupación en el sector salmonero por el impacto que este tipo de ilícitos podría tener tanto en la seguridad como en la confianza en el producto. El gerente general de SalmonChile, Tomás Monge, lamentó la persistencia de estas prácticas, subrayando que se trata de hechos que “atentan contra la seguridad” de trabajadores y transportistas vinculados a la actividad. En la misma línea, desde el rubro insistieron en la necesidad de reforzar control y trazabilidad para impedir que salmón fuera de norma ingrese a circuitos de comercialización.
Gremios califican el hecho como grave y evalúan querellas
El caso también fue abordado por el Consejo del Salmón. Su presidenta ejecutiva, Loreto Seguel, calificó lo revelado como “extremadamente grave” y anunció que se está evaluando la presentación de querellas. La dirigente recalcó que la comercialización ilegal de producto en mal estado no solo afecta a la industria, sino que expone directamente a consumidores y pone en riesgo la reputación sanitaria de una actividad clave para el sur del país.
En paralelo, el prefecto en retiro de la Policía de Investigaciones (PDI) y perito criminalístico, Andrés Canelo, advirtió que el robo de salmones ha mutado hacia una actividad que hoy estaría controlada por estructuras de crimen organizado. De acuerdo con su análisis, se trataría de bandas que operan de manera jerarquizada, aprovechando la baja dificultad para sacar el producto de los canales formales y hacerlo circular sin los controles habituales.
Canelo sostuvo que este fenómeno se ve favorecido por la posibilidad de “perder” rápidamente la trazabilidad cuando el salmón sale de las rutas autorizadas de procesamiento y distribución. En ese escenario, el “maquillaje” de pescado podrido pasa a ser parte de una cadena de ocultamiento que busca convertir un producto no apto para consumo en mercancía vendible, eludiendo fiscalizaciones y controles sanitarios.
Autoridad sanitaria advierte riesgo por toxinas y bacterias peligrosas
Desde el Ministerio de Salud se advirtió que el consumo de pescados descompuestos e intervenidos constituye un delito sanitario grave. La cartera alertó que este tipo de productos puede exponer a la población a toxinas y bacterias de alta peligrosidad, especialmente cuando el alimento ha sido manipulado para ocultar su olor, color o estado real.
La preocupación sanitaria se acentúa porque el cambio de apariencia no elimina la descomposición ni neutraliza agentes patógenos. Por el contrario, al facilitar la venta y el consumo, aumenta la probabilidad de intoxicaciones, infecciones o cuadros severos asociados a alimentos en mal estado. En ese contexto, el Ministerio de Salud enfatizó que la intervención química sobre productos descompuestos agrava la falta y eleva el riesgo para la salud pública.
En el plano regional, lo expuesto sitúa el foco en controles y fiscalizaciones en la ruta Puerto Montt–Calbuco, señalada como zona donde operarían instalaciones clandestinas, y en la necesidad de impedir la circulación de salmón fuera de norma en mercados informales. Por ahora, el caso queda marcado por el registro audiovisual que gatilló la denuncia, el anuncio de evaluación de querellas por parte del Consejo del Salmón y la advertencia sanitaria sobre los riesgos de consumir pescado podrido intervenido en la Región de Los Lagos.









